Reto de los 90 Días #78: Hechos 11 – ¿Quién soy yo?, Antioquía y los Primeros Cristianos

El día de hoy en el Reto de los 90 Días nos toca Hechos 11.  Este capítulo marca un acontecimiento maravilloso en la historia de la Iglesia.

1. ¿Quién soy yo? (Hechos 11:1-18)

Entiendo a la Iglesia en Jerusalén.  La noticia de lo que sucedió con Pedro cuándo estuvo con Cornelio y su familia era demasiado sorprendente como para dejar pasar sin una explicación.  Me llama la atención la disposición con la que Pedro fue a relatar lo sucedido.  Cuándo leemos, no lo leemos a Pedro a la defensiva -a pesar de que de entrada lo acusaron de comer con los gentiles (una situación en la que el mismo Pedro necesitaría reprensión más adelante)-, sino lo vemos como alguien impactado y entusiasmado de haber visto como el Evangelio era también para los gentiles.  Pedro simplemente relata lo sucedido y entendemos que él sabe que nada de lo que sucedió fue por cuenta propia.

Me entusiasma mucho ver también como la Iglesia recibió la noticia con alegría.  El resultado de este cambio tan fuerte de paradigma -un verdadero “game changer”- fue alabanza.  Esto es una muestra de humildad increíble y de una disposición de seguir la guía del Espíritu que debe movernos a buscar imitarles.

Pedro también es sorprendente.  Sabe cómo y cuándo hacerse a un lado.  El se dio cuenta que no era nadie para impedir la obra de Dios en medio de los gentiles, así que simplemente obedeció y se dejó usar. ¿Quién soy yo para impedir a Dios? Una pregunta que todos deberíamos hacernos…..

2. Antioquía y los Primeros Cristianos (Hechos 11:19-30)

Todos estos sucesos ocasionaron que la Iglesia creciera con más fuerza y que mientras más judíos creyentes eran dispersos por la persecución que se empezó a desatar en contra de ellos, más personas escucharan el Mensaje y se convirtieran al Señor.  Es Espíritu acompañaba los esfuerzos y se miraban grandes milagros y señales.  La Iglesia en Jerusalén empezó a enviar apoyo y es así como Bernabé llega a pastorear a la primera iglesia en Antioquía y es en ese momento en dónde todos nosotros obtenemos nuestro nombre: “cristianos”.  Los primeros “pequeños Cristos” se empezaron a congregar en Antioquía y empezaron a servirse los unos a los otros a través de esos tiempos difíciles de persecución y hambruna.

¡Dios fue bueno y se movió de manera fuerte en medio de circunstancias difíciles! 

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