Reto de los 90 Días #77: Hechos 10 – Obediencia e Inclusión

El día de hoy en el Reto de los 90 Días nos toca Hechos 10. ¡Estamos en la penúltima semana de este viaje capítulo a capítulo a través de los 4 Evangelios y de la historia de la primera Iglesia! ¿Qué has aprendido a lo largo de este tiempo? ¿Cómo ha cambiado tu vida? ¿Qué has podido compartir con otros?

El capítulo de hoy es especial porque en gran medida es el capítulo que marca el inicio de por qué tu y yo estamos aquí hoy pudiendo leer la Biblia, comentarla, aprenderla y ser parte de la Iglesia. El inicio del ministerio hacia los “gentiles” -los no judíos- que hasta antes de este momento habían sido excluídos de la comunidad cristiana, es aquí.

La historia es una historia de obediencia. Por un lado, tenemos a Cornelio y a su familia. Cornelio no tenía necesidad aparente de involucrarse en estos asuntos, pero por alguna razón que no conocemos, es atraído a creer en Dios, a buscarle -a pesar de que los “medios oficiales” para hacerlo le eran vedados- y a servir al pueblo judío -quizás en un intento de mostrarse digno o querer ganar la posibilidad de acercarse a Dios-. Vemos a Cornelio en oración, buscando a Dios y Él, en Su misericordia se acerca y le habla a través de un ángel. Cornelio recibe instrucciones específicas de qué hacer -sin saber exactamente qué mensaje iba a recibir- y envía a buscar a Pedro.

Pedro, por el otro lado, está en Jope. Acaba de suceder el milagro de la resurrección de Dorcas y está allí compartiendo con la gente. Mientras Pedro oraba, el Señor lo sorprendió con una visión que cambiaría la historia del mundo. A través de quitarle a Pedro el paradigma legalista de lo “puro vs. impuro” -que se extrapolaba mucho más allá de rechazar ciertos tipos de alimentos a rechazar a grupos de personas diferentes-, se abre la posibilidad a que los no judíos pudieran entrar a la comunidad de la Iglesia -algo que Pedro no descubriría hasta conocer a Cornelio y a su familia. Es allí en dónde los mensajeros de Cornelio que venían desde Cesarea, lo encontrarían.

Lo que sigue después es ese momento en que la Iglesia abre las puertas del Evangelio a cualquier persona de cualquier pasado, etnia, historia y situación. A través del Espíritu Santo, Pedro se da cuenta del significado de la visión que tuvo y le predica a Cornelio y a toda su casa -familia, amigos, siervos, etc.- el Evangelio y el Espíritu desciendo sobre ellos y los bautiza y posteriormente, Pedro los bautizaría en agua, dándoles la bienvenida formal a la Iglesia.

El Evangelio, a través del Espíritu Santo y de personas obedientes, rompió con toda barrera social, étnica y religiosa. El Evangelio es inclusivo y al incluir a todos, tiene la posibilidad de transformar a todos para hacerlos como Jesús. Debemos buscar esa transformación e inclusión en nuestras iglesias y comunidades cristianas. La marca de que el Evangelio llegó es la obediencia de alcanzar a otros diferentes a nosotros, de ser guiados por el Espíritu Santo a presentarles el Mensaje y de abrirles las puertas a ser parte de la familia de Dios.

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