Reto de los 90 Días #75: Hechos 8 – Introducción a Saulo, Samaria, Felipe

El día de hoy en el Reto de los 90 Días nos toca Hechos 8.  Estos primeros capítulos nos han ido presentando a importantes personajes en la historia de la Iglesia y a una Iglesia que crece y gana fuerza a pesar de la fuerte oposición a la que se enfrentaba.  Hoy, quisiera resaltar dos temas:

1. Introducción a Saulo (Hechos 8:1-3)

Desde el martirio de Esteban en el capítulo 7 y aquí en el capítulo 8 aparece de repente un joven llamado Saulo que participa activamente en el inicio de la persecución a la Iglesia.  Aquí en el capítulo 8 vemos que Saulo pasó de ser un joven espectador del martirio de Esteban a un perseguidor activo, violento y agresivo.  Ni idea tenía Saulo de lo que le esperaba….

2. Samaria (Hechos 8:4-25)

Samaria es una ciudad que en ese momento empezó a vivir mucha acción de la Iglesia.  Vemos que Felipe, uno de los 7 diáconos elegidos por la Iglesia para ayudar en la distribución de la comida (Hechos 6) y quien fue compañero de Esteban en esta labor, tiene un poderoso ministerio en esta ciudad alcanzando a los enemigos étnicos de los judíos.  La ciudad responde con alegría y alabanza ante la obra del Evangelio, los milagros y seguramente, ante la esperanza de ver que Dios los tomaba en cuenta cuándo sus propios connacionales judíos los rechazaban.  Me imagino a la mujer samaritana a quién Jesús restauró viendo como lo que ella había presenciado con Jesús crecía con fuerza.

Por el otro lado, nos topamos a un mercader de la fe, a Simón el hechicero.   Era un gran charlatán que con supuestas obras de magia engañaba al pueblo.  ¡Imagínense la contradicción! Felipe moviéndose en el poder de Dios y Simón engañando con trucos vacíos de magia a un pueblo sediento de esperanza.

Mientras todo esto sucede, vienen refuerzos de Jerusalén para apoyar a Felipe en la obra.  Juan y Pedro llegan a predicar y a través de su oración e imposición de manos, muchos reciben a el Espíritu Santo en sus vidas.   La Iglesia en Samaria se fortalece y ahora es empoderada por la presencia del Espíritu Santo entre sus miembros.

Es a ellos a quienes Simón quiere comprarles el regalo del Espíritu Santo.   Pedro y Juan son verdaderamente un ejemplo.  Ellos permanecen con una firmeza en la fe que recibieron y no tienen pelos en la lengua al desechar semejante propuesta de este charlatán.  La fe no es algo que se compra ni vende.  El Espíritu Santo es Dios, no es una mercancía, no es una fuerza mística o magia nueva que se aprenda.  Con esto no se juega.

3. Felipe (Hechos 8:26-40)

Felipe siempre estuvo atento al Espíritu Santo.  Fue obediente a Su Voz y se encaminó hacia el sur para seguir su ministerio.  Allí, en el camino, guiado nuevamente por el Espíritu, se acercó a un Etíope que iba leyendo con mucha atención las Escrituras.

Me parece interesantísimo que este Etíope leyera de manera tan inquisitiva el Texto.  ¿Cuántos de nosotros, cuando leemos la Biblia, realmente estamos poniendo atención y haciendo preguntas para buscar entender lo que allí dice? El Etíope realmente estaba metido en la lectura y buscando hacer sentido de lo que allí leía.  Felipe se da cuenta de esto y hace una exposición magistral del Evangelio a este hombre a partir del texto en Isaías 53 que él estaba leyendo y que apuntaba a Jesús.  La clara exposición de la Palabra por parte de Felipe, junto con la disposición a aprender el Etíope, llevaron a la conversión de este y su bautismo en agua.  ¿Cuántas de nuestras conversaciones espirituales llevan a esto?

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