Reto de los 90 Días #74: Hechos 7 – Esteban

El día de hoy en el Reto de los 90 Días nos toca Hechos 7.  En el capítulo anterior conocimos a Esteban, uno de los 7 discípulos de la recién nacida Iglesia que fue escogido por su carácter y llenura del Espíritu Santo para atender la distribución de la comida.  Vimos también cómo el Señor lo usó de manera poderosa en la exposición de la Palabra y que el Espíritu Santo lo acompañó a través de milagros y señales que dejaron a la gente maravillada y alabando a Dios.

Es dentro de este escenario que Esteban es arrestado luego de desatar la envidia del liderazgo religioso de la época que no soportó la pérdida de credibilidad y gente ante la Iglesia.  Lo están acusando ante el Sanedrín de blasfemia y es aquí en dónde nos encontramos hoy en este capítulo:

El testimonio de Esteban es más que admirable.  De los versículos 1 al 50 Esteban hace una exposición de la historia de la Redención, la GRAN HISTORIA en la que Dios, a través de la historia del pueblo de Israel a lo largo de todo el Antiguo Testamento y cómo toda esta historia apunta a la persona, obra, vida, muerte y resurrección de Jesús.  Esteban entiende cómo Dios ordenó toda la historia para apuntar hacia allí y con denuedo expone toda la verdad.

De los versículos 51 al 53 Esteban hace lo inimaginable.  En nuestra cultura de Iglesia actual en dónde confundimos la “unidad” con el “consenso”, dónde no nos atrevemos a denunciar, dónde la “unción” se confunde con la “fama”, hacer lo que hizo Esteban era digno de ser excluído, rechazado, vilipendiado y odiado por todo el liderazgo religioso.  Esteban denunció a los religiosos de haber desobedecido a Dios, de no haber atendido las Escrituras y de haber asesinado al Mesías.  Esteban los denunció de haber hecho caso omiso al Espíritu Santo.   Los denunció a ellos de blasfemia básicamente.

Es increíble la reacción que causó esta denuncia en el Sanedrín.  La denuncia del pecado puede causar una de dos reacciones: arrepentimiento profundo o ira.  En este caso, desató la segunda y ante su inminente muerte, Dios le permite a Esteban ver la gloria antes de morir.  Esteban ve a Jesús y es capaz, aún en medio de ser apedreado, de perdonar por el Espíritu Santo a sus asesinos.

Esteban se convirtió ese día en el primero de muchos mártires de la Iglesia.  Nosotros estamos aquí hoy por el valor y denuedo que ellos tuvieron. Esa firmeza de carácter y seguridad en lo que creían es un ejemplo que debemos imitar.  Esteban no temió la muerte porque sabía en Quién creía y adonde iba.  ¿Cómo está nuestra fe?

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