Reto de los 90 Días #50: Lucas 19 – Zaqueo, Para Mientras, las Piedras, el Templo

¡50 días! El día de hoy en el Reto de los 90 Días nos toca Lucas 19.  Ya estamos a 40 días de terminar el reto y espero vayamos todos no sólo al día, sino realmente disfrutando y viendo la maravillosa gracia de Dios en cada lectura.  En esta ocasión, quiero centrarme en 4 temas:

1. Zaqueo (Lucas 19:1-10)

Esta es una hermosa historia del resultado en obras de lo que una persona que ha sido impactada y transformada por el Evangelio hace.  Zaqueo es probablemente una de las personas más odiadas y rechazadas del pueblo.  Es un judío traicionero…un literal “vende patrias” que por pura obsesión por el dinero y el status, se convierte no sólo en cobrador de impuestos, sino como era costumbre, en un verdadero extorsionador que cobraba siempre de más a la gente para su propio beneficio.  Es este hombre que el día que escucha que Jesús va a pasar por allí quiere al menos verlo….sin importar la vergüenza ni el qué dirán (imaginen ustedes a la gente diciendo...”¡qué se cree este pecador con querer ver a Jesús…ridículo…hipócrita!”

Es a este hombre a quién Jesús llama por nombre y con quien Él va a cenar.  La experiencia es transformadora para Zaqueo.  No sólo es transformado en su interior, sino en respuesta al regalo recibido, se mueve a hacer restitución física de todo el daño que ha causado con su pecado.  No es que esto lo haya salvado…es la respuesta de un corazón que ha sido salvado.

2. Para Mientras (Lucas 19:11-27)

El morbo por juzgar a los demás sumado a especulaciones sobre el fin del mundo hace para un interesante coctel de chisme y murmuración.  Jesús sabe que la gente está especulando…por un lado asombrados con que Zaqueo sea salvo y lo que él acaba de prometer hacer y por el otro, imaginando que ya es el fin del mundo.  Este es el contexto de la parábola.  De aquí que Jesús le habla a tres tipos de personas:

  • Los siervos diligentes:  Estos son los siervos que atienden el llamado de su señor y trabajan para mientras que él regresa.  Saben que regresará, pero saben que tienen responsabilidades y un trabajo que hacer para mientras.  Ellos no lo hacen por la recompensa.  Hacen lo que deben hacer porque les ha sido confiado algo que no es de su propiedad y en respuesta a esa confianza, trabajan duro y entregan resultados.  Su señor, el rey, regresa y los recompensa.  Reconoce tanto su trabajo que incluso les da aquello por lo que no han trabajado….porque saben que lo aprovecharán e incluso eso lo harán producir.
  • El siervo irresponsable: El que quiere buscar excusas para no trabajar las encontrará.  Este es el caso de este siervo que se inventa cualquier cosa e incluso distorsiona el carácter de su señor con tal de excusar su irresponsabilidad.  No merece nada.  Se hacía llamar siervo, pero resultó siendo una farsa.  No tiene recompensa.
  • El pueblo: Un pueblo rebelde que quiere hacer lo que se le da la gana no acepta la autoridad de su rey.  Incluso, con el mayor de los descaros, mandan gente a pedir que no sea coronado rey.  No hay mucho que decir….el nuevo rey les da lo que les corresponde.

3. Las Piedras (Lucas 19:28-44)

Esta es una escena sumamente agridulce.   Vemos a Jesús entrar como Rey a Jerusalén y a la gente alabarle a viva voz (a ratos pienso si  esto no fue un arranque de histeria colectiva…) listos para proclamarle Rey.  Los religiosos se ofenden y le reclaman a Jesús.  Jesús los pone en su lugar.  Dios no necesita nuestra alabanza….puede salir de las piedras si el quiere….puede salir de gente que no entiende lo que dice….pero Su Gloria es Su Gloria.

Lo más triste es la escena de ver a Jesús llorar sobre Jerusalén.  Está llorando por la misma gente que lo acaba de alabar…porque es la misma que va a pedir que lo crucifiquen.  Es la misma gente que va a ver Sus milagros, y que va a vitorear al verlo molido por la condena que injustamente se le va a dar.

¿Cuántas veces no somos así nosotros? Le alabamos cuando todo va bien…cuando parece que vamos “en victoria”….y a la hora de rajar ocote, le damos la espalda…lo negamos e incluso nos atrevemos a insultarlo.  ¡Qué gracia tan grande saber que las mismas lágrimas y dolor de Jesús que cubrieron a Jerusalén ayer nos cubren a nosotros hoy!

4. El Templo (Lucas 19:45-48)

En este momento arranca el clímax del Evangelio de Lucas.  Jesús entra al templo para purificarlo y poder enseñar allí antes de ser entregado.  ¿Podría Jesús enseñar en nuestras iglesias sin purificarlas? Algo para considerar.

 

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