Reto de los 90 Días #34: Marcos 15 – Juicio y Condena, Cruz y Esperanza

Hoy en el Reto de los 90 Días nos toca Marcos 15.  Estamos en el penúltimo capítulo de este segundo Evangelio y nos toca la parte más dura.  Como cristianos tendemos a ser demasiado light a la hora de hablar de la Cruz, o nos vamos al extremo de ser tan gráficos con lo que sucedió que perdemos el sentido de la razón de por qué sucedió.  Debemos entrarle de frente al tema y  regresar siempre aquí, por aquí es en dónde nuestra vida cobra sentido y en donde anclamos nuestra esperanza.

Quisiera resaltar los dos grandes temas que veo aquí:

1. Juicio y Condena (Marcos 15:1-19)

El relato del supuesto “juicio” que se le hizo a Jesús y todo lo que tuvo que soportar antes siquiera de que tomara la Cruz para llevarla al monte, debería ser más que suficiente para indignarnos y humillarnos.  Vemos como Jesús es tratado por las autoridades romanas, vemos los extremos en los que los líderes religiosos incurren para destruirlo y lo más triste es que vemos a la misma gente que gritaba “Hossana” días atrás, pedir como cualquier masa de gente alebrestada, la crucifixión de Jesús.

Sin embargo, Hebreos 12:2-3 nos recuerda que nada de esto fue en vano, y que Jesús lo soportó con gozo porque Su mirada estaba puesta en el objetivo, en algo mucho más grande y trascendente que el momento.  Es porque Jesús obedeció con este objetivo en mente, que pudo soportar CON GOZO este sufrimiento y que nosotros ahora, podemos tener la esperanza de la vida eterna y la certeza del perdón de nuestros pecados.

2. Cruz y Esperanza (Marcos 15:21-47)

La crucifixión por sí sola ya es algo suficientemente duro, denigrante y humillante como para no tener que agregar la burla y ataques que aún allí, indefenso, sufría Jesús.  Jesús es crucificado, muere y es sepultado.  A los ojos del mundo, un “profeta” más que termina mal, para nosotros, el comienzo de nuestra redención.

Lo que más me conmueve de esto es el grito de Jesús al Padre.  Tomado del Salmo 22:1, Jesús se siente desamparado por el Padre en el momento en que el peso del pecado del mundo entero, incluído el nuestro, cayó sobre Él.  Sin embargo, el Salmo 22 es un Salmo de esperanza en medio del sufrimiento, es un Salmo de alabanza, de clamor desesperado por un Dios que nuevamente vemos que nunca falla.   Es un Salmo que en medio de la desesperación siempre ve hacia adelante.  Es es lo que nos deja Jesús al momento de morir.  Sus últimas palabras son al final, palabras de esperanza,  porque sabemos que Él lo hizo en nuestro lugar, para que nos demos cuenta que nunca, nunca, nunca, nos desamparará.

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