Reto de los 90 Días #28: Marcos 8 – ¿Qué más quieren?, Embotados, Sin Método pero con Propósito, Confesión, el Precio

El día de hoy en el Reto de los 90 Días nos toca Marcos 8.  ¡Cerramos una semana más del reto! Espero vayamos todos llevando el ritmo, aprendiendo bastante y sobre todo, encontrando en las lecturas más razones para adorar al Señor.  Los temas que me llamaron la atención en esta ocasión fueron:

1. ¿Qué más quieren? (Marcos 8:1-13)

En Guatemala, cuando alguien está pidiendo más de lo que merece o de lo que ya se le ha dado, usamos una expresión muy simpática y le preguntamos: “¿No querés pollo?”.  Esto es lo mismo que yo le hubiera contestado a los fariseos que increparon a Jesús cuándo llegó a la región de Dalmanuta.  Si recapitulamos, venimos viendo cómo Jesús hace milagros de todo tipo, sanando enfermos, alimentando multitudes, levantando muertos y Su Nombre y fama se extienden por todos lados.  Todo el mundo ha escuchado hablar de Jesús y ha quedado asombrado ante Su enseñanza y los milagros que realizaba.  Para los fariseos, nada parece ser suficiente.  Al verlo le piden más, le piden una “señal del cielo”….la reacción de Jesús es más que clara….suspira, les niega la señal y se va.  ¿Somos nosotros como los fariseos? ¿Hemos perdido la capacidad de asombro y la gratitud genuina por la cantidad de evidencias de la Gracia de Dios en nuestras vidas? ¿Nos creemos MERECEDORES de más? ¿Queremos pollo?

2. Embotados (Marcos 8:14-21)

No me termina de quedar claro si los discípulos, como decimos en Guatemala también, “son o se hacen“.  Me quedo con la pregunta de Jesús y prefiero pensar que de hecho, después de tanto milagro, los discípulos tienen aún “la mente embotada“.  Aún así, cuándo Jesús los desafía con una buena discusión teológica acerca del contraste de Su Mensaje y la levadura de los fariseos, los discípulos no logran pensar más allá, piensan en pan de verdad y olvidan todos los milagros.  ¿Hay algo que nos tenga embotados que no nos permite pensar de manera más profunda acerca de nuestra fe? ¿Las circunstancias de la vida nos han hecho olvidar lo que Él ha hecho?

3. Sin Método pero con Propósito(Marcos 8:22-26)

Jesús vuelve a sanar a un ciego, esta vez escupiendo en sus ojos.  Los métodos y la creatividad de Jesús son infinitos y no deja de sorprendernos.  Quién sabe cuántos de nosotros estaríamos abiertos a la idea de que alguien nos escupa para ser sanos…..Aquí, sin embargo, quiero resaltar de que a pesar de que los métodos de Jesús son variados, Su propósito en sanar y restaurar siempre es el mismo.  Jesús sana a la persona (restauración individual), perdona sus pecados (restauración de la relación vertical con Dios) y restaura a la persona enferma/endemoniada/muerta a su familia (restauración de las relaciones horizontales con los demás).  Los milagros de Jesús son completos y podemos confiar en Sus propósitos.  Lo que debemos dejar de hacer es buscar milagros con propósitos egoístas y centrados alrededor nuestro como centro del universo.  La gloria de Dios se ve completa y es exaltada cuándo vemos la integralidad de un milagro.

4. Confesión (Marcos 8:27-30)

Pedro, en su ímpetu, también tiene aciertos.  Es la única persona entre el círculo cercano de Jesús que sabe responder a la pregunta de manera precisa.  Él no compara a Jesús con nada ni nadie, va directo al grano. ¿Quién dices que es Jesús para ti? ¿Un gran maestro, profeta, líder, ejemplo, hombre, revolucionario? ¿Es Dios? La manera en que respondas esta pregunta va a definir mucho de tu vida.

5. El Precio (Marcos 8:31-38)

Jesús nunca escondió nada de sus discípulos.  En este pasaje, Jesús les detalla lo que ha de venir para Él como parte del plan de Dios.  Pedro, en su humanidad trata de corregir a Jesús y por eso, Él lo corrige de manera tan fuerte y ve necesario llamar a sus discípulos y a la multitud a un estándar más alto.  Jesús nos llama a entregar todo, a estar dispuestos a cargar una cruz (jamás la que Él llevó y nunca tan pesada, pero cruz al fin) por causa de Él.  Nada más vale si no lo tenemos a Él y si no vamos con Él.  Avergonzarnos de Él nos llevará a ser vergüenza para Él y buscar los placeres de esta vida en lugar de seguirlo con todo y encontrar nuestro placer allí nos destruirá al final.  ¿Estás dispuesto a pagar ese precio?

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