Reto de los 90 Días #21: Mateo 27 – Las 2 Tristezas, Pasión

El día de hoy en el Reto de los 90 Días nos toca Mateo 27.  Este es el capítulo más duro de este Evangelio.  Aquí vemos a Jesús viviendo y sufriendo en carne propia el dolor que nuestros pecados causan y la justa ira de Dios cayendo sobre Él al ponerse Él como sustituto, propiciación y expiación por nuestros pecados.

Quisiera resaltar 2 temas que me llaman la atención en este texto:

1. Las 2 Tristezas (Mateo 27:1-5)

El capítulo arranca con la historia del remordimiento de Judas por haber traicionado al Señor.  Judas reconoce que pecó y reacciona a la consciencia de su pecado.  Sin embargo, su reacción es muy distinta a la de Pedro en el capítulo 26 (69-75).  Ante la consciencia de nuestro pecado, la Biblia nos muestra que hay dos posibles reacciones: La tristeza que proviene de Dios produce arrepentimiento para salvación, y de ésta no hay que arrepentirse, pero la tristeza que proviene del mundo produce muerte. (2 Corintios 7:10 RVC) Pedro optó por el arrepentimiento para salvación…Judas optó simplemente por tristeza y remordimiento…eso lo llevó a la muerte.  ¿Qué tipo de tristeza te produce tu pecado? ¿Cómo reaccionas? ¿Buscas resolverlo tu o clamas a Él por perdón y restauración?

2. Pasión (Mateo 27:11-66)

El resto del capítulo relata lo que el Señor Jesús pasó en el proceso desde su injusto juicio hasta que fue sepultado.  Esta es la historia de lo que nuestro pecado cuesta.  No es un cuento de hadas ni un caso científico para estudiar viendo National Geographic. Esta es la historia de nuestra salvación.  Esta es la historia de la derrota del pecado.  Esta es la historia del amor de Dios.  Aquí, en el momento de mayor humillación y desgracia, es donde Dios escoge revelarse en la máxima expresión de amor que jamás en la historia se había visto ni se verá jamás.

La realidad es esta: yo soy pecador.  Por naturaleza y opción propia me he rebelado ante Dios.  He escupido al cielo y he roto cualquier posibilidad de volver a regresar a Él.  Tampoco es que lo quiera.  Sin embargo….sin embargo….SIN EMBARGO….Dios me amó.  Dios, ante la imposibilidad de nosotros, sus necias criaturas, de reparar el daño, proveyó un sustituto, un pago perfecto, una ofrenda propiciatoria en la persona de Jesús…Su Hijo, co eterno y co existente con Él, 100% hombre y 100% Dios, encarnado para ofrecer voluntariamente Su vida por pecadores como yo.

Lo único que puedo leer en este capítulo es eso.  Esperanza, amor y misericordia para alguien que como yo, ha fracasado monumentalmente en vivir la fe, en amar a su esposa, en construir una familia, en vivir una vida de adoración.  A pesar de los pesares, de quien soy y de lo que hecho (y haré en el futuro), el Creador del cielo y de la tierra me ha rescatado, perdonado y transformado.  La sangre de la que leímos hoy es la sangre por medio de la cual todas las cosas fueron reconciliadas de vuelta a Él. ¡Consumatum Est!

Hoy tengo esperanza.  Hoy es un día especial para mí. Hoy doy gracias.  Sé que Él es bueno, que es justo y que nos ama.  ¡Gracias mi Señor!

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