Reto de los 90 Días #10: Mateo 12 – Legalismo y Antropología, Misericordia, lo Absurdo, Advertencia, Ampliando la Visión

Hoy en el Reto de los 90 Días nos tocó Mateo 12, un capítulo bastante largo y a la vez complejo por la variedad de temas que toca.  Quiero resaltar algunos de los puntos que más me llaman la atención para que abramos la discusión y podamos también todos compartir aquello en dónde el Señor nos habló en este pasaje.

1. Legalismo y Antropología (Mateo 12:1-14)

Este es un pasaje fascinante y una excelente introducción a los temas que tocará Jesús en el resto del capítulo.  Jesús va frontalmente contra el legalismo de los fariseos atacando el hacer las cosas por costumbre, yendo tras el corazón y supeditando todo, aún nuestras más preciadas tradiciones, a Su Señorío.  ¡Qué reto más grande! Somos rápidos para tildar algo como que “no es de Dios” simplemente porque no nos gusta o porque es diferente, y se nos olvida que el Señor gobierna sobre nuestros gustos (por malo o bueno que sea) y y es nuestro corazón su objetivo, no la ley.

La parte antropológica me parece interesantísima.  Vemos como Jesús pone a la persona al centro y por encima de la tradición.  El valor de la doctrina del Imago Dei es algo que como Iglesia debemos rescatar.  Debemos entender la dignidad que hay dada por Dios a cada persona y valorarla por encima de los procesos, los sistemas, las tradiciones.  Jesús gobierna todo esto y lo hizo para Su Gloria a través de nuestra participación en la vida en abundancia que Él nos da.  Nuestra antropología, el Imago Dei, debe apuntar a la gloria de Dios, y para eso, la persona humana es central y nunca periférica o supeditada a los sistemas y tradiciones que los mismos humanos hacemos para enseñorearnos de los demás.

2. Misericordia (Mateo 12:15-21)

Para efectos de la reflexión de hoy, quiero -si me permiten-, hacer algo muy personal aquí.  El texto y la profecía que habla acerca del Señor son algo hermoso, pero mi mirada y atención se centró en el versículo 20: 20 No quebrará la caña cascada,
ni apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia. Esta promesa de que Jesús no nos dejará desamparados aún en el momento que ya no damos más me habla mucho a mi hoy.  Me fortalece y me lleva a adorarlo más.

3. Lo Absurdo (Mateo 12:22-37)

Jesús es un maestro en poner a la gente en su lugar y desarmar argumentos absurdos en contra de Él, del Padre y del Espíritu Santo.  Este es un texto fuertísimo que toma tiempo terminar de asimilarlo.  Aquí quisiera destacar lo importante que es tener una base de argumentación teológica sólida -especialmente en lo relativo al Evangelio y la Trinidad- para refutar argumentos religiosos que buscan desacreditar a Jesús, Su poder y Su mensaje.  Jesús no pierde tiempo y va directo al punto.  ¿Qué tan preparados estamos nosotros para identificar y desarticular argumentos que hoy son parte de nuestra cultura popular y que van en contra de Dios, la Biblia, el Evangelio, etc.?

4. Advertencia (Mateo 12:38-45)

Nuevamente Jesús va con todo.  Jesús advierte sobre aquellos que demandan algo más de lo que Él vino a hacer o decir.  Jesús desafía a quienes se rigen por el “ver para creer” o de manera cínica quieren demostraciones de poder más allá de lo que están viendo frente a sus ojos.  Es increíble que Jesús tilda a esta generación como “adúltera” (leer Oseas para entender mejor) porque realmente vemos como la idolatría por el show, por las señales, por las bendiciones es literalmente adulterar contra Dios, la Novia adultera contra el Novio cuando Él no le es suficiente.

Lo que preocupa aquí es que aún si hay “manifestaciones” de ese poder que se anhela, ante un corazón adúltero e insatisfecho con Él, esto puede abrir la puerta a algo aún peor que como estaban antes.

¡Aguas!

4. Ampliando la Visión (Mateo 12:46-50)

Una lectura superficial de este último pasaje del capítulo podría incluso sugerir que Jesús le falta al respeto a su propia familia.  Sabemos que no es así….a pesar que ellos lo tildaban de loco en algún momento (Marcos 3:21), Jesús encargó el cuidado de su mamá a Juan (Juan 19:26-27) y dos de sus hermanos (Santiago y Judas) escribieron porciones de la Biblia.    Sin embargo, Jesús nos amplía la visión a pensar no en la “f”amilia sino en la “F”amilia, aquellos que estamos unidos por el lazo inquebrantable del Evangelio, hijos de un mismo Padre y que hoy somos hermanos en Él.  La Iglesia es nuestra Familia, no sólo aquí, sino lo será por la Eternidad.  ¿Amamos la Iglesia? ¿Amamos a nuestra Familia?

Estas son mis reflexiones para hoy. ¿Comentarios? ¿Ampliaciones? ¡Discutamos!

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