Reto de los 90 Días #9: Mateo 11 – Confirmación, Vergüenza y Paz

El día de hoy, en el Reto de los 90 Días, nos toca Mateo 11.   Este es un pasaje sumamente interesante, porque empieza relatándonos la incertidumbre que Juan el Bautista, primo de Jesús, sentía acerca de Él.  Juan empieza a cuestionarse desde la cárcel (mientras tras bambalinas se cocinaba su sentencia de muerte por decapitación gracias al capricho de una niña que siguió el mal consejo de una mamá manipuladora y que encontró eco en un tío débil y cobarde).

Veo tres temas importantes que nos deben llevar a una profunda reflexión:

1. Confirmación (Mateo 11:1-19)

Luego de que Juan plantea su duda (muy comprensible) a sus discípulos, estos van a buscar a Jesús para encontrar respuestas.  Vemos a Jesús reafirmarle a los discípulos no sólo que Él es quien dijo ser, sino también afirma la misión que Juan vino a hacer.  Y sin prometer a Juan la “victoria” que muchos cristianos esperaríamos que se le debería haber prometido a Juan porque “es un siervo de Dios, un príncipe hijo del Rey, un líder, un campéon” etc, etc, etc, resalta la piedad de su primo y básicamente confirma que lo que él vino a hacer, ya se hizo.  No pasemos por alto que lo que Jesús cita en Mateo 11:5 es un eco de Isaías 61:1-4.  Hay algo que Jesús no cita a pesar de que Juan está encarcelado. ¿Qué puedes reflexionar acerca de esto?

La crítica de Jesús no debe pasar por alto.  En Mateo 11:17-19 Jesús nos compara con gente que no reacciona ante lo obvio, ante las señales obvias de Su presencia, de Su mensaje.  La manera en que Jesús ridiculiza nuestra pasividad (reflejada en la pasividad de las personas que vieron y escucharon a Juan y no se dieron cuenta de nada) debe hacernos pensar en cómo reaccionamos ante la Palabra y el mensaje del Evangelio.

2. Vergüenza (Mateo 11:20-24)

Nuestra ceguera no solo la vemos ante la reacción pasiva e indiferente a alguien como Juan el Bautista, sino ante los mismos milagros de Jesús.  Buscamos los milagros como fin en sí mismo, los vemos como “premio” a nuestra buena conducta y el resultado que buscamos es sentirnos bien, sentir “rico”. La condena de Jesús es que las ciudades en las que se hicieron los milagros NO SE ARREPINTIERON DE SUS PECADOS. ¡Qué fuerte! ¿Cómo está tu vida de arrepentimiento?

3. Paz (Mateo 11:25-30)

Luego del regaño, viene la calma.  Jesús nos ama y sabe que aparte de Él y Su Gracia vivir de la manera que debemos es imposible.  Son cargas demasiado pesadas para llevar.  No tenemos la fuerza, la calidad moral, la fuerza de voluntad o siquiera el deseo de hacerlo.  Es por pura misericordia que podemos darnos cuenta de estas cosas y dónde estamos fallando.  Jesús nos invita a descansar en Él, nos cambia lo pesado de nuestra carga por la suya propia.  En ese descanso podremos arrepentirnos en paz, podremos identificar Su Palabra en paz, podemos amarlo en paz porque sabemos que Él ya cargó con todo eso y Su Gracia nos sostiene y nos permite, a través del Espíritu Santo, acceder al Padre para recibir Su amor y obrar para alabanza de Su Gloria.

2 comments

  1. juan · abril 17, 2012

    Lastimosamente estos pasajes revelan, la falta de visión y compresión de Israel, y el hecho de su falta de fe, se da en el momento en que no creen en que Dios cumple sus promesas, lo importante es que el antiguo testamento se cumplió en todos los actos de Jesús, y lo interesante es que Jesús le dice a Juan, que lo busque en las escrituras, sin embargo los duro de esta advertencia es que a Sodoma o a Tiro, no se le presento a Cristo, y a ellos si, y no le reconocieron, por ello tiene mas oportunidad por decirlo así. Creo que lo mismo pasa con las personas a las que Dios llama, les da su momento, y a veces mas de uno, para que encuentre a Cristo, y si el Tiene también que abrirnos los ojos, pero debemos tener Fe. Cuando menciona que mi yugo es mas ligero, creo que se refiere a que en ese momento el Yugo del Viejo Pacto, por la influencia humana había perdido tanto perspectiva como efectividad, y nos invita a participar en su Nuevo Pacto. Que es diferente, no pierde su perspectiva ni su efectividad. También hay que notar que esa palabra suena a que esta personas tomaban como una gran carga su religiosidad o lo que les demandaba, la verdad no habia amor. Dios nos lleva a un Yugo ligero ( el amor ) que es el centro de los pensamientos y acciones en el Evangelio.

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