La Biblia

Siguiendo en el tema de “La Teología Importa”, veamos el tema de la Biblia.  El estudio correcto de la Biblia es crítico para  la vida de un Cristiano, pero tristemente no ha sido prioritario para muchos. Veamos una reseña muy breve de lo que representa la Biblia para los Cristianos.
 “Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste. Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.”
2Ti  3:14-17 NVI

El entendimiento de la historia, características, contexto y finalidad de la Biblia es de suma importancia para el desarrollo de la vida de un Cristiano, no podríamos tener una vida espiritual sana y en crecimiento, sin el conocimiento y dese de profundizar en la Biblia, por ende,  es nuestra responsabilidad el buscar activamente adentrarnos en estudiar la Biblia  (Juan 5:39).

Características


Para poder iniciar en el mundo de la Bibliología, debemos de entender sus características principales:  La Biblia consta de 66 libros distribuidos en 2 grandes secciones llamadas testamentos, antiguo (39 libros) y nuevo (27 libros). Está escrita originalmente en tres idiomas, siendo el hebreo y el griego los predominantes y teniendo algunas secciones escritas en arameo. Más de 40 autores participaron en un período de tiempo aproximado de 1500 años. Se ha traducido la Biblia en 2303 idiomas y se han realizado muchas traducciones de audio (para idiomas no escritos), convirtiéndola en el libro más vendido e impreso de la historia.  Cada una de esas características nos hace ver que es un libro bastante peculiar. Sin embargo, la característica más importante de la Biblia (y la que para nosotros es más relevante) es que por fe, creemos que es la Palabra de Dios. Dios, inspirando a los autores que escogió, se ha revelado a sí mismo a la humanidad y nos ha mostrado lo que es el centro del mensaje de la Biblia, la salvación por medio de Jesucristo. La palabra de Dios es viva y eficaz, y constantemente nos confronta y guía en nuestro camino de comunión con Dios. La Palabra de Dios es totalmente relevante a nosotros, y es uno de los instrumentos principales que Dios utiliza para estar en comunión con nosotros, y no necesariamente por las letras, sino por el Espíritu Santo que continuamente se manifiesta en la palabra escrita, haciéndola aplicable a nuestra vida (Heb. 4:12).

Por fe, creemos que la Biblia es:

1.  Revelación de Dios :  La Biblia es la iniciativa de un Dios infinito que busca revelarse de manera especial a un ser finito. De ninguna otra forma el ser humano podría llegar a conocer a Dios de manera más específica si no fuera porque Dios mismo se da a conocer por medio de su palabra. Existen de dos tipos de revelación de Dios:

– La revelación general  (La naturaleza o el hombre: Sal. 19; Gn. 1:26-27, Romanos 1:19- 20)
– La revelación especial (Cristo y la Biblia:  Heb. 1:1-3; 2 Ti. 3:16)

2. Inspiración de Dios:  La inspiración de las Escrituras es la obra divina por la cual el Espíritu Santo dirigió y gobernó a los escritores humanos para que, manifestando ellos su propia personalidad, consignaran sin error la revelación divina en las palabras de los manuscritos*. Aún cuando muchos autores fueron usados por Dios para transmitir su mensaje, es Dios mismo, el autor principal de la Biblia (2 Pedro 1:21). Cada autor (con su propio contexto, características, educación e incluso idioma), fue instrumento utilizado por Dios en cierta época y con cierto propósito específico, y dejó plasmado en su manuscrito su personalidad y estilo literario. Tiempo después en un concilio ecuménico (igualmente inspirado por Dios), estos escritos fueron unidos en un solo volumen y formaron lo que ahora conocemos como Biblia.

3. Inerrante e infalible:  Al reconocer que la Biblia es inspiración Divina y no humana, estamos también reconociendo que la Biblia no contiene error o falla. La Biblia es un reflejo de su autor, y por lo tanto confiamos en su inerrancia tanto como confiamos en la inerrancia de Dios. Reconociendo que existen pasajes difíciles de comprender (sin un estudio profundo del mundo bíblico, idiomas y contexto), creemos que la Biblia en su totalidad es perfecta.

Aunque no es el propósito de éste artículo el de rebatir la Ciencia, si sabemos que nueva información científica e histórica puede hacernos reexaminar nuestra interpretación de la Biblia, pero nunca podrán contradecir directamente a las Escrituras. Es nuestra responsabilidad que junto al estudio de la Biblia, busquemos activamente la correcta interpretación de la misma.

El hecho de que la Biblia sea la Palabra de Dios no exige que ella informe de sucesos con detalles exactos y científicos (aunque todos los detalles que en efecto informa son verdad). Tampoco exige que la Biblia nos diga todo lo que necesitamos saber o alguna vez podríamos saber sobre un tema, sin embargo, aunque la Biblia no responda directamente toda pregunta que podamos pensar, porque “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios” (Deut. 29:29), sí nos proveerá de la dirección que necesitamos para “toda buena obra” (2Ti. 3:17).

Podemos resumir entonces, en que la Biblia además de ser el libro más importante de la historia de la humanidad, creemos por fe que es la Revelación de Dios a la humanidad, perfecta, totalmente inspirada, inerrante e infalible. Es el medio por el cual conocemos el mensaje y la misericordia de Dios y respondemos al mismo. Acudimos a ella con el propósito de conocer a Dios y dejar que el Espíritu Santo se mueva por medio de ella para obrar en nosotros.

Proceso de la Biblia

proceso_biblia

¿Qué pasa entonces con los libros apócrifos o deuterocanónicos?

Una pregunta muy frecuente es,  ¿Cual es la diferencia entre La Biblia “protestante” y la Biblia “católica”?.  Mirando el índice de libros que contiene la Biblia contamos 66 libros, mientras que la Biblia católica contiene siete libros más. En la Biblia católica encontramos, además de los 39 libros que ya conocemos , 1 y 2 Macabeos, Tobías (o Tobít), Judit, Baruc, Sabiduría, y Eclesiástico (o Sirácides). A estos libros se les dan distintos nombres, algunos los conocen como “deuterocanónicos”, que significa “segundo canon”. Este nombre se les da ya que fueron agregados al canon o aceptados después de los otros. Otros los llaman “apócrifos”, que significa “escondido”, haciendo alusión al autor, que es “desconocido” y suele “esconderse” tras un seudónimo.

Tres razones por las cuales la iglesia “protestante” no incluye estos libros como parte de la Biblia.

1. No son inspirados: Cuando leemos los 39 libros canónicos del Antiguo Testamento, resaltan frases que hablan de la autoridad o inspiración de lo que se está escribiendo, tales como “Así dice Jehová…”, “Hablo Jehová a diciendo…” o “Vino a mí la palabra de Jehová”. Estas frases nos hablan de la convicción que tenía el autor que lo que estaba diciendo o escribiendo no eran sus palabras sino las palabras de Dios.  En los libros apócrifos rara vez, si es que alguna, se encuentran este tipo de frases. Todo lo contrario, encontramos por lo menos en dos de estos que los mismos autores revelan su autoría y no una autoría divina. Un ejemplo de esto es que en 2 Macabeos 15:37-38 el autor escribe lo siguiente “Yo también terminaré aquí mismo mi relato. Si ha quedado bello y logrado en su composición, eso es lo que yo pretendía; si imperfecto y mediocre, he hecho cuanto me era posible”.

2. No son inerrantes:  Una de las características de las Escrituras inspiradas es la inerrancia. Esto significa que están exentas de todo error. Dios es el autor de ellas (2 Tim. 3:16, 2 Pe. 1:21) y él no miente (Tito1:2, Num. 23:19). Por esto sabemos que en la Biblia encontramos solamente la verdad (Jn. 17:17, Sal. 12:6). Todas las declaraciones de la Palabra de Dios son verdaderas y dignas de toda nuestra confianza. La Biblia es completamente veraz. Esto no es algo que podamos decir sobre los libros apócrifos ya que estos están llenos de errores doctrinales, morales, históricos y geográficos. La presencia de errores descarta inmediatamente a Dios como el autor y por lo tanto nos obliga a rechazarlos como parte de nuestra Biblia.

3. No fueron aceptados por los judíos y los primeros cristianos:  En Romanos 3:1-2 nos dice que a los judíos “… les ha sido confiada la palabra de Dios.”.  Todos los libros del Antiguo Testamento fueron escritos por judíos y el canon fue establecido por liderazgo de ellos. El hecho de que los judíos no acepten estos libros como parte del canon nos debería de alertar sobre el origen e inspiración de ellos.   Entre la iglesia de los primeros cristianos había división, algunos de ellos aceptaban los libros apócrifos como parte de la Biblia mientras otros no lo hacían, inclusive, los que los incluyeron reconocían que no eran inspirados pero les otorgaban un gran valor devocional y de revelación o historia, por lo cual los libros apócrifos pueden usarse como libros históricos y literarios, sin embargo no se les considera inspirados.

Aunque en Inglés, les dejo un esquema de las traducciones de la Biblia,  desde las mas literales hasta las más conceptuales:

Translation

La Biblia nos presenta claramente todas las cosas necesarias para llegar a ser, vivir y crecer como cristianos y sin ella no podríamos llegar a conocer estas cosas. Necesitamos la Biblia, eso quiere decir que es necesario que la leamos o que alguien nos la dé a entender con el fin de conocer a Dios personalmente, que nuestros pecados sean perdonados, y saber con certeza lo que él quiere que hagamos.

Reconocemos que vivimos en un periodo distinto y más moderno de aquel en el que vivían los autores de la Biblia y por lo tanto es justo preguntar ¿Sigue siendo relevante el contenido de la Biblia? Mi respuesta, con toda certeza y seguridad es ¡Por supuesto que sí! La Biblia tiene más propósitos además de enseñar el mensaje de salvación.

  • Relata la Obra de Dios Hijo en la tierra.
  • Responde a las inquietudes del Creyente.
  • Propicia el crecimiento de nuestra relación con Dios.
  • Por medio del Espíritu Santo, redarguye y restaura.
  • Define los requerimientos de Dios al cristiano.
  • Revela las características de Dios a lo largo de la historia
  • Muestra los orígenes del mundo, creación, pueblo de Israel, e iglesia.

Estos son solo algunos, pero en definitiva la Biblia tiene muchos más propósitos. Es nuestra responsabilidad como creyentes (y más que responsabilidad, bendición y privilegio) el buscar activamente comunicarnos con Dios a través de su Palabra.

Aún cuando el canon bíblico se haya cerrado, Dios sigue revelándose y de muchas maneras. Es para el creyente una verdadera satisfacción el encontrarse con quién es el verdadero sentido de su fe en oración y buscar una respuesta a través de la Palabra de Dios. El creyente verdaderamente muestra su fe y dependencia al confiar y estudiar exhaustivamente la Palabra de Dios.

Los motivo a que se apasionen por indagar, leer, estudiar, investigar y sobre todo… VIVIR lo que la Biblia nos enseña.

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