Cruz

1 Corintios 15

La resurrección de Cristo

 1 Ahora, hermanos, quiero recordarles el *evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron y en el cual se mantienen firmes.2 Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano. 
3 Porque ante todo[a] les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras,4 que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras,5 y que se apareció a *Cefas, y luego a los doce.6 Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos han muerto.7 Luego se apareció a *Jacobo, más tarde a todos los apóstoles,8 y por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí. 

Viernes Santo.  Good Friday.  No importa como lo “celebremos” o conmemoremos…sea en el puerto, viendo una procesión, o viendo uno de los “documentales” que inundan hoy los canales “educativos” del cable, lo cierto es que hoy el mundo entero al menos se recuerda de que Jesús murió en una Cruz.

La pregunta no es tanto “¿qué fue lo que pasó?” o atreverse a cuestionar si pasó o no….la pregunta es “¿por qué?”.  ¿Por qué murió Jesús? ¿Para qué murió Jesús? ¿Por qué me debe importar? Estas son las preguntas que valen la pena hacerse cuándo reflexionamos sobre este hecho en un día como hoy…el punto más alto de fervor para muchos cristianos en Latinoamérica…Viernes Santo.

La respuesta no es muy compleja…pero sí profunda.  Jesús murió en la Cruz para ocupar el lugar que yo merecía, muriendo la muerte que a mí me tocaba, para pagar el precio por los pecados que he cometido, que cometo hoy y que seguramente cometeré en el futuro.  A través de la muerte de Jesús en la Cruz, motivada por el amor de Dios el Padre y en el poder de Dios el Espíritu Santo, hoy mi posición legal delante de Dios es de una persona justificada, perdonada y redimida del pecado, el diablo y la muerte.  Hoy puedo decirlo con plena confianza….¡lo tengo todo!  Tengo el Tesoro, tengo a Jesús.  No hice absolutamente nada para merecerlo o ganarlo.  Es un regalo que recibí por gracia, a pesar de mí.

Este mismo regalo es el que sostiene a mi familia y nos da esperanza para el futuro.  Es el regalo que nos une no sólo como familia física, biológica y terrenal, sino que es el regalo que nos hace parte de la Familia….la de los hijos e hijas de Dios que a través de la historia y de su sangre, sudor y lágrimas, han guardado la fe, han terminado la carrera y con quienes nos reuniremos en Aquel Día.

Hoy inicio a celebrar la Esperanza.  Lo que empezó como el sufrimiento más grande que una persona podría soportar, sufrimiento físico al que se agrega el precio del pecado del mundo y la dolorosísima separación de Dios, culminará el domingo cuándo miles de millones de cristianos alrededor del mundo, desde las primeras horas del día, alzaremos los ojos al cielo y a una voz proclamaremos la frase que nos une: ¡EL VIVE!

Viernes Santo importa.  El domingo de Resurrección importa.  No hay Cruz sin Resurrección, ni Resurrección sin Cruz. Llevemos estos dos días en el corazón siempre.

Les comparto algunos videos que me llenan de esperanza y fortalecen mis razones para hacer de este fin de semana algo verdaderamente especial.

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