Reconciliación….¡ministerio de cada uno!

Una de las marcas más importantes del cristiano es su vida de y en reconciliación.  Hemos sido reconciliados con Dios mediante la obra de Jesús en la Cruz (Colosenses 1) y al mismo tiempo, somos llamados a buscar la paz con otros (Mateo 5).  En otras palabras, se nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación: aquel que movido y motivado por la maravillosa y sublime gracia de Dios sobre nuestra vida (el perdón de nuestros pecados, nuestra justificación delante de Dios y la esperanza de vida eterna que se nos ha sido dada a través de y únicamente a través de la obra de Jesús en la Cruz y Su Resurrección), extiende esa gracia hacia los demás en la búsqueda de la paz y la sanidad de todas nuestras relaciones interpersonales.

Estos días está de moda la campaña de “Perdona” y me parece excelente que se nos motive a perdonar, pero esto es sólo una cara de la moneda.  ¿Estamos pidiendo perdón nosotros? ¿Estamos viviendo en arrepentimiento contínuo (Salmo 32)?

¡Busquemos vivir el ministerio de la reconciliación a diario y la diferencia en nuestras vidas y las vidas de otros se notará a partir de que comenzamos a vivir genuinamente el Evangelio!

Recomiendo escuchar este mensaje de Francisco Bendfeldt, pastor de Casa de Libertad: “Acercándonos y Dejando que se Acerquen”.

(2 CORINTIOS 5:11-21)
El ministerio de la reconciliación

11 Por tanto, como sabemos lo que es temer al Señor, tratamos de persuadir a todos, aunque para Dios es evidente lo que somos, y espero que también lo sea para la conciencia de ustedes.12 No buscamos el recomendarnos otra vez a ustedes, sino que les damos una oportunidad de sentirse *orgullosos de nosotros, para que tengan con qué responder a los que se dejan llevar por las apariencias y no por lo que hay dentro del corazón.13 Si estamos locos, es por Dios; y si estamos cuerdos, es por ustedes.14 El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos, y por consiguiente todos murieron.15 Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado.
16 Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente *humanos.[a]Aunque antes conocimos a Cristo de esta manera, ya no lo conocemos así.17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!18 Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación:19 esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.20 Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.»21 Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador,[b] para que en él recibiéramos[c] la justicia de Dios.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s