Reconciliación….¡ministerio de cada uno!


Una de las marcas más importantes del cristiano es su vida de y en reconciliación.  Hemos sido reconciliados con Dios mediante la obra de Jesús en la Cruz (Colosenses 1) y al mismo tiempo, somos llamados a buscar la paz con otros (Mateo 5).  En otras palabras, se nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación: aquel que movido y motivado por la maravillosa y sublime gracia de Dios sobre nuestra vida (el perdón de nuestros pecados, nuestra justificación delante de Dios y la esperanza de vida eterna que se nos ha sido dada a través de y únicamente a través de la obra de Jesús en la Cruz y Su Resurrección), extiende esa gracia hacia los demás en la búsqueda de la paz y la sanidad de todas nuestras relaciones interpersonales. Read More

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Una vida dependiente de la Gracia


“Pero él me dijo:” Mi gracia te basta, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.”Por tanto, me gloriaré más gusto en mis debilidades, para que el poder de Cristopuede estar en mí.”
2 Corintios 12:09 NVI

ES MUY FÁCIL el  continuar nuestros días hablando y predicando cosas bellas sobre  de la gracia de Dios, sobre todo cuandono no tenemos que  ir delante de Dios pidiéndola. Podemos darnos de latigazos para ser disciplinados, con la ayuda de Dios y nuestra propia fuerza, lograr caminar tratando de ser perfectos.

 

Lo que no es fácil es el mostrar  nuestra incapacidad de ser perfectos.   Cuando nos encontramos sucios y en un total desastre, pensando que somos alguien que  nunca pensamos  que seríamos,  ahí es donde logramos entender  la gracia. Y cuando logramos comprender  la gracia de Dios, es cuando logramos apartarnos y romper con las cosas que no debemos hacer.

La parte más difícil en todo esto y al mismo tiempo lo mas bello, es  que tenemos que ir delante de Dios con las manos vacías y sin poder ofrecer nada,  recibir todo lo que no merecemos.  Es impresionante y asombroso  llegar al punto de entendimiento  donde creemos que no importa la frecuencia con que oremos, ayunemos, meditemos, estudiemos  y así sucesivamente, que nunca seremos perfectos.
Es difícil vivir una vida dependiente de la gracia de Dios, queremos llegar al cielo por el trabajo de nuestras dos manos, nuestro esfuerzo, nuestras buenas obras, nuestro ministerio incluso. Es una píldora difícil de tragar, el entender, que no tenemos absolutamente nada más que su gracia para vivir, y que a través de ella es que podemos ir delante de Dios día a día con humildad para poder seguir en ésta vida, entendiendo que somos  realmente indefensos y necesitados ante los ojos de Dios.  Siempre sigamos enfocados en que somos hijos por gracia … no siervos buscando un premio.

Muchos que aún no entienden la gracia, también se escudan en ella para “jugar al perdón”, tema que es muy delicado, ya que Dios es un Dios de amor, lento para la ira y grande en misericordia;  pero también es fuego consumidor, que pesa los corazones y las intensiones cada vez que nos acercamos delante de El.

Los dejo con esta pregunta… que espero la podamos responder.

¿Vives constantemente viendo tu dependencia y humillación ante Dios  como una fortaleza?