Evangelios Falsos

POR TULLIAN TCHIVIDJIAN (Traducido por Juan Callejas) – artículo original en inglés aquí.

Gracias a la visita de Paul Tripp a Coral Ridge este fin de semana, regresé a revisar muchos de mis libros escritos por el. ¡Qué gran regalo para la iglesia es Paul!

En uno de sus libros (escrito en conjunto con Tim Lane) titulado “How People Change” (Como Cambia la Gente), el identifica siente evangelios falsos – maneras “religiosas” que usamos para intentar “justificarnos” o “salvarnos” a nosotros mismos apartados del evangelio de la gracia.  Encuentro que estas definiciones son sumamente útiles.  ¿Hacia cuál o cuáles tendemos a gravitar?

Formalismo. “Participo activamente en las reunions y ministerios de la iglesia, así que siento que mi vida está bajo control.  Siempre estoy en la iglesia, pero realmente ha impactado poco mi corazón o mi forma de vivir.  Puedo tender a juzgar e impacientarme con aquellos que no tienen el mismo compromiso que yo.”

Legalismo. “Vivo bajo las reglas – reglas que creo para mi y reglas que creo para otros.  Me siento bien si cumplo con mis reglas y me vuelvo arrogante y lleno de desprecio para aquellos que no llenan los estándares que yo defino para ellos.  No hay gozo en mi vida porque no hay gracia para celebrar.”

Misticismo. “Estoy involucrado en la persecución incesante de una experiencia emocional con Dios.  Vivo para tener momentos en los que me siento cerca de El, y muchas veces lucho con la desilusión que siento cuándo no vivo esos momentos.  Puede ser que cambia de iglesia frecuentemente también, en la búsqueda de que me den lo que quiero.” Activismo. “Reconozco la naturaleza misional del Cristianismo y estoy apasionadamente involucrado en arreglar este mundo caído.  Al final del día, mi vida se trata de una defensa de aquello que es correcto que de una persecución gozosa de Cristo.”

Biblicismo. “Conozco mi Biblia de tapa a tapa, pero no le dejo que controle mi vida.  He reducido el evangelio a un dominio magistral del contenido bíblico y de la teología, así que soy intolerante y crítico con aquellos que saben menos que yo.”

Terapismo. “Hablo mucho acerca de la gente lastimada en nuestra congregación, y de cómo Cristo es la única respuesta a su dolor.  Sin embargo, sin darme cuenta, he convertido a Cristo en un terapista en lugar de un Salvador.  Veo al dolor del corazón como un problema más grande que el pecado y sutilmente cambio mi necesidad más grande de restauración de mi fracaso moral a mis necesidades insatisfechas.”

Social-ismo. “La profunda comunión y amistades que tengo en la iglesia se han convertido en su propio ídolo.  El cuerpo de Cristo ha reemplazado a Cristo mismo, y el evangelio se ha reducido a una red de relaciones cristianas que me llenan.”

Como lo he mencionado antes, hay ídolos dentro de la iglesia y hay ídolos fuera de la iglesia. A los cristianos deben preocuparnos mucho los ídolos adentro de la iglesia.  Es fácil para los cristianos identificar los ídolos del mundo como el dinero, poder, sexo, etc.  Tenemos una gran dificultad en identificar los ídolos dentro de la iglesia. Por ejemplo, sabemos que es malo inclinarnos ante el dios del poder – pero también es malo inclinarse al dios de las preferencias.  Sabemos que es malo adorar la inomralidad, pero tambíen es malo adorar el moralismo. Sabemos que es malo buscar la libertad al romper las reglas, pero también es malo buscar la libertad guardándolas.  Sabemos que Dios odia la injusticia, pero también odia a quienes se auto-justifican.  Sabemos que el crimen es pecado, pero también el control es pecado.  Si la gente fuera de la iglesia intenta salvarse siendo malos, la gente dentro de la iglesia intenta salvarse siendo buenos.

La buena noticia del Evangelio es que tanto dentro como fuera de la iglesia existe un solo Señor y Salvador, Jesús.  ¡El vino no para arrancar enojado nuestra libertad, sino para de manera afectiva, arrancar nuestra esclavitud a cosas menores para que seamos verdaderamente libres!

One comment

  1. Carlos Medrano · marzo 20, 2010

    …” Experimentamos “enviones” de santidad, acompañados de sentimientos de pureza. Las buenas obras generalmente producen buenos sentimientos, pero Dios no nos permitirá pensar que nuestras buenas obras y buenos hábitos nos pueden salvar.” … David Wilkerson.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s