Mayordomía (2): Nuestros Talentos

Talento En cierta ocasión, un monje escribió a sus papás contándoles la emoción que sentía al haber encontrado su verdadera vocación en su vida. En la carta escribió: “Padre, ¡he encontrado mi vocación! Todas las mañanas a las 3 de la mañana, cuándo el mundo está en silencio y todos duermen, nos levantamos a orar la liturgia de las horas. He encontrado mi lugar en este mundo.” El padre del monje, un hombre sabio y amoroso le respondió: “Hijo, nos alegra que hayas encontrado tu vocación. Sin embargo, con tu madre queremos recordarte algo. Por varias noches, a las 3 de la mañana, mientras todo el mundo dormía y estaba en silencio, nos levantamos a darte de comer y a cambiarte los pañales. Allí nosotros encontramos nuestra vocación y nuestro lugar en el mundo.”

Vocación. Una palabra cargada de significado profundo y que a la vez, es una palabra con la que pocos cristianos nos sentimos realmente identificados. No nos sentimos identificados porque queriéndolo o no, caímos en la trampa gnóstica de la vida dualista: vida sagrada por un lado, y vida “mundana o secular” por otro. Creemos que nuestra vocación se refiere a lo sagrado y nuestro trabajo es lo del día a día, “lo del mundo”, lo secular.

Desde que Dios dijo que Su Creación era “buena en gran manera” y más aún, a venir Jesús a la Tierra, nos damos cuenta que esa división no existe. Lo que se ve fue hecho de lo que no se ve, y es através de la autoría de Jesús que las cosas visibles e invisibles existen y por lo tanto, son buenas y no están separadas. ¡Esa es una gran noticia!

Cuándo hablamos de mayordomía bajo este entendimiento, cobran vida las palabras de la Escritura en Colosenses 3:16-18. Poner nuestros talentos personales en todo y cualquier ámbito de la vida al servicio de Jesús, actuando en Su Nombre es buena mayordomía. Reconocer que recibimos esos talentos de El, nos ayuda a ponerlos a producir para entregarle en aquel día, algo mayor y más valioso que lo que recibimos.

La buena mayordomía a través del uso responsable, activo y creativo de los talentos y recursos que hemos recibido de Dios es parte de cómo mostramos Su Gloria a otros. Somos llamados a servirle dónde estemos (Colosenses 3:23), fuimos puestos aquí para transformar de manera creativa nuestro entorno (Génesis 1:28) y podemos esperar recompensa de El (Colosenses 3:24), recompensa que fluye no de nuestro éxito o mérito, sino de su beneplácito en la buena obra para la que fuimos santificados y redimidos para hacer (Efesios 2:10).

¡Adelante! Usa tus talentos para Su Gloria, genera riqueza y agrega valor a el entorno en dónde fuiste puesto y dale gracias a El siempre por permitirte hacerlo y haberte salvado para darle sentido y propósito a lo que haces en El (Colosenses 1:15-20).

2 comments

  1. Jessica de Avila · febrero 26, 2010

    Lamentablemente nos cuesta unir el lado espiritual con el material y creemos, al llegar a Cristo, que nada de lo que hagamos en “el mundo” tendrá impacto porque ahora lo único que vale la pena es lo espiritual y no es así. Me atrevo a pensar que si no necesitáramos del dinero para subsistir, usaríamos esta excusa para “dedicarnos” a lo espiritual únicamente. Nuestros talentos son diversos, gracias a Dios por ello y pueden ser utilizados en todos los ámbitos. Dios hace todo en grande, en forma abundante y suficiente, somos nosotros los que minimizamos nuestros “recursos” y nos enfrascamos en utilizarlos únicamente dentro de las cuatro paredes que llamamos “iglesia”.

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  2. Pingback: Mayordomía (1 de 6): Introducción | Discusión Inteligente

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