Mayordomía (2): Nuestros Talentos


Talento En cierta ocasión, un monje escribió a sus papás contándoles la emoción que sentía al haber encontrado su verdadera vocación en su vida. En la carta escribió: “Padre, ¡he encontrado mi vocación! Todas las mañanas a las 3 de la mañana, cuándo el mundo está en silencio y todos duermen, nos levantamos a orar la liturgia de las horas. He encontrado mi lugar en este mundo.” El padre del monje, un hombre sabio y amoroso le respondió: “Hijo, nos alegra que hayas encontrado tu vocación. Sin embargo, con tu madre queremos recordarte algo. Por varias noches, a las 3 de la mañana, mientras todo el mundo dormía y estaba en silencio, nos levantamos a darte de comer y a cambiarte los pañales. Allí nosotros encontramos nuestra vocación y nuestro lugar en el mundo.”

Vocación. Una palabra cargada de significado profundo y que a la vez, es una palabra con la que pocos cristianos nos sentimos realmente identificados. No nos sentimos identificados porque queriéndolo o no, caímos en la trampa gnóstica de la vida dualista: vida sagrada por un lado, y vida “mundana o secular” por otro. Creemos que nuestra vocación se refiere a lo sagrado y nuestro trabajo es lo del día a día, “lo del mundo”, lo secular. Read More