Mayordomía (1 de 6): Introducción


¿Por qué hablar de mayordomía? Vivimos en tiempos difíciles en los que la utilización de fines escasos para la consecución de fines ilimitados exige de nosotros mayor profundidad y consciencia de cómo usar los recursos. Ante un 2010 en el que se anticipan desafíos económicas por causa del aumento del salario mínimo, la eminente reforma fiscal y la lenta recuperación de la economía a nivel mundial y local nos deben motivar a buscar la dirección de Dios en cuánto al uso de Sus recursos de maneras que lo glorifiquen a El, sirvan a los demás y nos ayuden a florecer como seres humanos. De allí la importancia de este tema.

Abordaremos el tema desde 5 perspectivas diferentes que nos ayudarán a formarnos una idea completa y bíblica del concepto y nos facilitarán su aplicación en nuestras vidas:
1. Mayordomía de nuestros talentos
2. Mayordomía de nuestro prójimo
3. Mayordomía de las instituciones
4. Mayordomía del medio ambiente
5. Mayordomía de las finanzas

Antes de comenzar con estas aplicaciones específicas del concepto de mayordomía, es importante que definamos el término mucho más allá de las definiciones que tradicionalmente usamos. Este concepto lo usamos principalmente en círculos cristianos para tratar todos los asuntos relativos a las finanzas de la iglesia. Hablamos de buena o mala mayordomía generalmente en referencia a cuánto damos, cómo damos, con qué frecuencia damos y a veces, quienes se atreven, a cómo se debe manejar el dinero que recibe la iglesia.

Para propósitos de nuestra serie, saquemos la idea de mayordomía de la esfera eclesíastica/religiosa, y pensemos en nuestras vidas de manera integral, sin compartimentalizar nuestras distintas esferas de acción. En un sentido integral, la mayordomía se refiere a la administración responsable de los recursos para que, de manera eficiente y enfocado en el propósito para el que fueron designados, se entregue un resultado positivo al dueño de los recursos en cuyo nombre los administramos.

Esta definición nos presenta algunos principios generales acerca de la mayordomía que nos servirán para guiar nuestra discusión durante las próximas 5 ediciones:
1. Dios es el dueño de TODOS los recursos (Salmo 24:1)
2. Dios nos designó a nosotros como mayordomos de esos recursos (Génesis 1:26-28; Génesis 2:15; 1 Pedro 4:10)
3. La buena mayordomía de los recursos exige su buena administración, en obediencia, en libertad, en servicio de los demás y en busca del bien común (Juan 8:31-32; Gálatas 5:13; 1 Pedro 2:13-17; Filipenses 2:2-4; Mateo 20:25-28)
4. La buena mayordomía exige que en el uso de los recursos que nos han sido confiados y en el servicio a los demás a través de ese uso, busquemos siempre la Gloria de Dios para darle sentido a esas acciones (Colosenses 1:15-20; Colosenses 3:23-24)

Con estas ideas en mente, acompáñenme durante esta primera mitad de 2010 a explorar como vivir de manera integral un estilo de vida fundamentado en la buena mayordomía de toda la “multiforme gracia de Dios” que se nos ha sido dada a través de los recursos, relaciones, talentos, oportunidades y desafíos que Dios, a través de Su Gracia, nos permite vivir.

Los invito también a descargar y leer gratis mi tesis de graduación de la Universidad Francisco Marroquín titulada: “Mayordomía y Trascendencia: Dos Principios Bíblicos Clave de Economía” que publiqué en 1999 en este link.