Navidad y Gracia vs. Navidad y Obras

Esto puede sonar a sacrilegio en estas fechas, pero he decidido emprender una cruzada personal (bienvenidos los que se quieran unir) contra la imagen e idea de Santa Claus.  ¿Por qué? Bueno, mi cruzada no nace como un reclamo ante el consumismo de la época, ni de que “Navidad es más que regalar, es compartir”, ni de que “Navidad es familia” ni ninguna de esas tradicionales frases vacías que usamos para tratar de encontrarle sentido a las fiestas de fin de año haciendo caso omiso del verdadero motivo de la Navidad, Jesús.

Ahora, no quiero caer en el trillado “Jesús es la razón de la celebración”, porque más allá del qué, necesitamos enfocarnos en el “por qué”: Por qué sí Jesús y sólo Jesús y por qué no Santa Claus y nunca Santa Claus.

Vale la pena notar que escribo no sólo como persona individual, sino como padre de 2 niñas que estoy tratando de encaminar en el camino del Evangelio, y que creo este issue de Jesús vs. Santa Claus, es uno que amenaza precisamente ese camino.

¡Ya sé, ya sé! “Es inofensivo.” “Es sólo un personaje de Navidad.” “Despierta la imaginación de los niños.”  Yo quisiera proponerles lo contrario…..mata el alma y la fe de los niños.  Aquí mis argumentos:

  1. Si le enseño a mis hijas acerca de Jesús y de Santa Claus, tarde o temprano voy a tener que decirles que Santa Claus no existe. Pregunta….¿por qué habrián de creerme acerca de Jesús?
  2. La premisa fundamental de Santa Claus es que el nos da regalos SI somos buenos.  O sea, es un amor condicional, fundamentado en el miedo de “mejor me porto bien, o no me dan regalos”. Por definición, esto sienta las bases para la justificación por obras y el ganarnos en favor del dador de los regalos.  En resumen, “si YO soy bueno, entonces el me bendice”.
  3. El Evangelio nos enseña todo lo contrario, que somos salvos por gracia, no por obras y que esa salvación viene a pesar de que NO somos buenos, pero El sí es bueno, siempre, en cualquier circunstancia.  Su Gracia y Amor por nosotros, fundamentado en Su vida, obra, muerte y resurrección, sustentan nuestra esperanza, nada más.  Ya no hago cosas buenas porque con eso me gano Su favor, sino hago eso en respuesta al gran amor mostrado por mi.  En esto descansa el Evangelio y mi esperanza.

El punto 3 para mí es el crucial y la razón por la que creo que necesitamos, en estas fechas, rescatar aún más el valor de la Encarnación de nuestro Señor Jesús y valorar Su sacrificio sustitutivo, propiciatorio y expiatorio en la Cruz en nuestro lugar, por nuestros pecados, y Su victoria sobre el diablo, el pecado y la muerte a través de Su Resurrección. ¡Pilas!

¡Feliz Navidad!

7 comments

  1. Rodrigo Motta · diciembre 7, 2009

    Bono, el legendario vocalista de la agrupación U2 describió esta dualidad como: el Karma versus la Gracia… Debemos entender y enseñar a nuestros hijos que los favores más importantes de la vida: el amor de los padres, la protección, el respeto a la inocencia, entre otros, no requieren de “buena conducta”…

    Jesús no dijo: “dejen que los niños BUENOS se acerquen a mi, porque de ellos (de los BUENOS) es el reino de los cielos”…si en esta escena bíblica hubiera estado Santa Claus, hubiera dicho: Jo Jo Jo, ¿Donde están los niños buenos, para que los deje entrar al cielo?…Jo Jo Jo…

    El perdón de nuestros pecados viene como regalo envuelto en papel de Gracia…el favor inmerecido, no por la falta de méritos, sino por la acumulación de deméritos.

    Enseñar a nuestros hijos que deben hacer algo bueno para obtener un “favor” es cultivar en ellos la idea de que las cosas más preciadas de la vida se las deben ganar… nada más alejado del Corazón de Dios…

    Navidad, si la hemos de celebrar, se trata de la Gracia y del favor de Dios expresado en Jesucristo.

    Mis hijos saben de la idea de Santa Claus, pero no le piden nada. Primero porque saben que es puro cuento. Segundo porque si desean algo bueno, lo piden al que no pide nada a cambio para bendecirte, Jesús.

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  2. Débora Hadaza · diciembre 8, 2009

    Sabes? a mi santa claus me es perfectamente “X”.

    Creo que un gran problema es no hablar de Jesús, no hablar de la Gracia, no saber diferenciar entre dar algo por Gracia y premiar. Pienso que si en Navidad “regalamos” algo no debe ser jamás como recompensa, sino solamente por el puro afecto de la voluntad, y creo que cada vez q

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  3. Débora Hadaza · diciembre 8, 2009

    lo siento se corto mi comentario anterior…

    cada vez que demos algo debemos hacerlo siempre pensando en parecernos a nuestro Señor.

    Me gusta tu pelea. Y también pienso que en todo caso nos deberíamos ir al origen de Santa Claus, el cristiano que regalaba cosas a los pobres por bendecir y no por recompensar, es muy distinto al que conocemos hoy en día…

    saludos.

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    • Juan Callejas · diciembre 8, 2009

      ¡Excelente respuesta Débora! Creo que sí vale la pena hacer la diferencia entre el verdadero San Nicolás, versus el Santa Claus que hoy conocemos, que vale la pena recalcar, que es una invención de Coca Cola en 1931.

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