¿Escuela de Magos o Formadora de Discípulos?

Magician
Estoy leyendo un libro de Pedro Luis Alonso llamado “En el Nombre de la Crisis: Transformaciones Religiosas de la Sociedad Guatemalteca Contemporánea” (Artemis Edinter, 1998)

En el libro se discute el papel de la ciencia, la magia y la religión como 3 instancias que ayudan al ser humano en la compresión de aquellas situaciones, preguntas y fenómenos ante los cuales no sabe responder. Lo que me sorprendió es la definición que cita el autor de Bronislaw Malinowski (sociólogo polaco 1884-1942) del concepto de “magia”.

Dice Malinowski:

“La magia es la creencia en poder lograr ciertos resultados mediante ritos y fórmulas especiales que consiguen sus efectos de manera incomprensiblemente mecánica.”

¡Wow! Leo la definición, la leo y la releo y no puedo dejar de sentir frustración al ver lo bajo que hemos caído como Iglesia…como cristianos, al reducir nuestra fe, aquella sustentada en el amor del Padre, expresado a través de la vida, muerte y resurrección del Hijo y la gracia y guianza del Espíritu Santo, a simple, mundana y asquerosa magia.

La Teología de la Prosperidad, esas falsas promesas de prosperidad material, salud, riqueza, éxito y un falso sentido de autosuficiencia y “campeonismo” no podemos seguir llamándola “Teología”…es magia. Con razón la Iglesia en Guatemala no avanza….vivimos de ilusionismo, escapismo y casi, casi, de voodoo evangélico….una fe transaccional (hacé esto y tendrás aquello) que espera “resultados causales y mecánicos” INMEDIATOS…..Una fe que exalta el ego y la cuenta bancaria, y no a Jesús y que vive en eterna y contínua humildad porque sabe que “cuándo aún eramos pecadores, Cristo murió por nosotros”.…no por nuestra linda cara, nuestra unción, nuestro diezmo o el tamaño de nuestro templo.

¿Qué bajo caímos…no creen? ¿Y ahora?

Pues a recuperar lo importante. A exigir que se nos enseñe y que enseñemos el Evangelio, a que vivamos y practiquemos la verdadera religión que nos enseña Santiago, aquella pura y sin mancha que nos lleva a servir, a sacrificar y a una vida pura en respuesta de adoración a Aquel que nos amó primero, y no para ganarnos el cielo, el éxito, el oro y el moro.

Esto no es responsabilidad únicamente del liderazgo. Es nuestra responsabilidad conocer la Palabra, leerla, estudiarla, practicarla y enseñarla a otros. Es nuestra responsabilidad individual ser cristianos verdaderos y no aprendices de Harry Potter.

¡Pilas!

3 comments

  1. Alex · junio 16, 2009

    Buen punto Juan, la verdad que creo que los Cristianos tenemos mucho que aprender, perdemos el tiempo en cosas que no valen la pena, y no le damos lugar a lo que Dios (como Padre) realmente nos quiere enseñar. Nos estamos perdiendo tantos regalos y bendiciones que tiene preparadas para nosotros.

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    • elpumapaulista · junio 17, 2009

      ¡Gracias Alex! Unámonos entonces y busquemos como aprender de manera responsable, apegados a la Palabra, con humildad y consciencia lo que no sólo es básico y esencial, sino que a la misma vez es el todo de la vida Cristiana, el Evangelio.

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  2. Débora Hadaza · junio 22, 2009

    te he leído y me encanta como escribes, practicamente suscribo todo.

    saludos

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