¿Hasta cuándo? No hacer nada es lo mismo que odiar a nuestro prójimo.

This Too Shall Pass
No es secreto para nadie que en Guatemala estamos atravesando una crisis institucional que no se limita únicamente a los temas de seguridad y criminalidad. Es más, la inseguridad y alta criminalidad que hay en Guatemala y su consecuente impunidad por la infiltración del crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción en todos los niveles del gobierno es únicamente el resultado de la tremenda debacle institucional que vivimos en nuestras familias, empresas, iglesias, centros educativos y demás instituciones civiles.

De allí nace mi pregunta…¿hasta cuándo? El miedo, consecuencia de nuestra ignorancia e indiferencia, nos tiene paralizados. Nos sentamos tranquilamente de brazos cruzados mientras somos testigos de abusos a todo nivel y los aguantamos, nos tragamos las palabras y vemos.

Vemos sin hacer nada porque así nos han enseñado: “No te metás”, “Vos no sabés”, “Sos patojo y no entendés las cosas de adultos”, “¿Quién sos vos para preguntar?”. Como cristianos, se nos enseña más a ser buenos que a defender lo que es bueno, lo que es justo, lo que es correcto. A eso, agreguemos que nos han sido robadas y nosotros mismos nos hemos robado de las herramientas morales para exigir lo contrario a lo que diariamente vemos. Hemos cedido nuestras herramientas a la inmediatez del dinero rápido, a la facilidad de la piratería, a la evasión del uso responsable de nuestra libertad no como una forma de licencia consciente para hacer lo que antes era tabú, sino como herramienta empoderadora para servir al prójimo.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo nos levantaremos? ¿Hasta cuándo preguntaremos? ¿Hasta cuándo propondremos? ¿Hasta cuándo actuaremos? Nos toca….y ya…..no hay como expresar la urgencia con la que necesitamos cada uno responder a esas preguntas y definir cuál va a ser nuestro papel. Si de verdad vamos a amar bien, no tenemos opción, no hacer nada es lo mismo que odiar a nuestro prójimo.

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2 comments

  1. LIZ PIVARAL · junio 17, 2009

    El cambio es de adentro hacia afuera. Tenemos que permanecer tocando la campanita… Como lo hacia el Hermano Pedro… Nos hemos endurecido de tal manera que tenemos un callo en la oreja y otro en el corazón, no permitimos que la palabra cambio permie nuestro actuar, nuestro vivir, nuestro hablar. Es como que conocemos de Dios, pero NO conocemos a Dios. Invito a todos a conocer más a Dios, a conocer más de El por medio del arrepentimiento de rodillas y que su Espíritu Santo nos muestre lo que tenemos que corregir en nuestro actuar diario porque Guatemala y el mundo sufre mientras nosotros no nos quitemos esos callos de nuestras vidas y permitamos que Dios empape nuestras vidas de SU convicción. El testimonio de nosotros los cristianos tiene que ser aún más arrastrante, ser más firme y consistente para que sin una sola palabra le demos el ejemplo a seguir a los demás, cada día tenemos la oportunidad de hacer algo que arrastre a multitudes… Los animo a que no desfallezcamos en hacer lo correcto aunque ningún otro lo haga.

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    • elpumapaulista · junio 17, 2009

      ¡Gracias Liz por la exhortación! Necesitamos cada uno asumir nuestro papel individual, y al mismo tiempo, hacerlo en comunidad, unidos como cuerpos locales y como cuerpo universal.

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