Preparemos respuestas inteligentes a Juan Luis Font

Esto salió publicado hoy en ElPeriódico
http://www.elperiodico.com.gt/es/20090316/opinion/94658/

Opinión
La palabra según Luis Palau
Juan Luis Font
Acaso a alguien haya podido pasarle desapercibida la visita del predicador Luis Palau. Si a la vuelta de cada esquina se topaba uno sin remedio con su sonrisa reflejada en gigantografías, vallas panorámicas, letreros móviles y hasta en fotos de prensa saludando a Ríos Montt o al Presidente.

En los anuncios lucía acompañado por la misteriosa mirada de Yuri, la cantante veracruzana que antes gemía ante el micrófono “amor mío déjala…qué puede tener ella que no tenga yo” invocando el adulterio y ahora se gana las llaves del cielo al cantar coritos cristianos en jornadas de salvación. (Qué nostalgia por su época impía).

No hay nada parecido en el mundo católico a ese fenómeno protestante que representa Luis Palau. Predicadores que atraen a multitudes a estadios y llevan la palabra de Dios a bordo de jets privados para recorrer miles de kilómetros en busca de nuevos creyentes y aún tener tiempo de pastorear su rebaño en el templo propio cada domingo.

Lo único comparable son las giras o visitas apostólicas del Papa. A Guatemala al menos, el Papa parece siempre venir a meterle freno al avance de los grupos evangélicos que crecen sin cesar. Y lo hacen a merced de predicadores como Luis Palau que atraen a miles de nuevos adeptos.
Muy distinto sucede entre los católicos, que no suelen seguir a sus sacerdotes, con contadas excepciones, a la parroquia a donde hayan sido trasladados por el mero placer de escuchar sus sermones. Los católicos parecen –parecemos debo decir–, más afectos a la institución, reflejada en la liturgia de la misa, y los evangélicos más motivados por la prédica de su pastor.
¿Colectivistas ante individualistas?

La formación de curas y pastores es distinta. Mientras los católicos requieren de años de preparación en un seminario y habitualmente hacen estudios superiores en Teología, los evangélicos exigen menos requisitos a sus ministros.

En la Iglesia católica el sacerdocio está reservado a unos pocos, por lo general sólidamente preparados, pero sin una especial dedicación en las habilidades retóricas. Se supone que los feligreses tengan que escucharlos de cualquier manera. En las iglesias evangélicas prácticamente cualquiera, hombre o mujer, puede ser un pastor, pero sólo los más talentosos –en estos tiempos, los neopentecostales– logran crear esas comunidades inmensas a las cuales todo templo les queda pequeño y la televisión y la radio y las universidades y otros púlpitos se les hacen insuficientes para la demanda que hay de sus palabras.

Los pastores evangélicos hacen mercadeo intenso de su propia imagen y se esfuerzan en mantener la atención de quienes les escuchan. Planifican meticulosamente sus presentaciones hasta llevar al éxtasis a su audiencia, reclutan a buenos cantantes y coreografías para animar la prédica y cuidan cada detalle.

Los católicos rara vez encontramos sorpresas en la misa. La Iglesia de Roma parece ahora menos interesada en las multitudes y más inclinada a lograr la cohesión de las comunidades pequeñas, a la inversa de los neopentecostales.

¿Cuál método ofrece más réditos a su denominación? Hasta la pregunta parece necia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s