¿Podemos parar?

Varese, Lombardia, Italia  Por cuestiones de trabajo, tuve el privilegio de viajar a la ciudad de Varese, en Lombardia, Italia.  Es sumamente curioso que siendo guatemalteco, viviendo en Brasil, extrañé desde Varese más la vida en Sao Paulo, que la chapina.  Supongo que esto se debe seguramente a qui mi vida y hogar están en dónde está mi familia, Annie, Isabella y Raquel, más que en una ubicación geográfica.

Aún así, el poder estar allí solo, me dio la oportunidad de poder reflexionar, pensar y sobre todo, observar.  Me encanta observar a las personas y los lugares que visito.  Por default, mi profesión de economista y marketero me empujan a observar incluso los supermercados en el extranjero, para tratar de entender mejor cómo vive y cómo es la gente que visito.  La observación es una herramienta fundamental, no sólo para la persona de negocios, sino más aún, para quién tenga en su corazón el ardiente deseo de transformar su mundo con el poder del Evangelio y de vivir el Reino de Dios donde quiera que esté.

Esa semana observé algo en Varese que me impulsa a invitarnos a considerar dentro de nuestos contextos particulares si somos capaces como iglesias, familias y personas de parar y reflexionar.  Conociendo el pueblo, me metí a una de las tantas capillas medievales que le dan ese toque de romanticismo medieval que vemos en las películas a los pequeños pueblos italianos.  A diferencia de lo que uno ve, por ejemplo, en Antigua Guatemala, estas capillas e iglesias no son únicamente atracciones turísticas o monumentos históricos, sino por lo que pude observar, son centros activos de vida espiritual y reflexión.  Lo digo, porque en mi caminata de lunes a media mañana, vi a gente de todas las edades entrar y tomarse entre 10 y 15 minutos para orar, pensar y reflexionar en silencio….a las 11 am!!!!  Piensen uds un poco de qué hacen y dónde están a las 11am…de un lunes….el día en que ni las gallinas ponen.  ¿Nos da tiempo, o nos damos el tiempo de pasar por una iglesia, y arrodillarnos por 15 minutos?  Tengo que ser honesto….solo de pensar en hacer eso en mi día a día, empiezo a llenar mi mente de excusas de por qué eso es imposible…..tráfico, trabajo, la hora, etc., etc., etc.

Me pregunto también si nuestras iglesias ofrecen ese refugio para que podamos entrar a cualquier hora y ya sea sentados o de rodillas, podamos poner un alto al corre, corre, y poner en orden nuestros pensamientos.  No quiero decir con esto que sea en la iglesia el único refugio para podernos esconder de la rutina y escapar por un rato, pero estándo en esa antigua capilla católica, me di cuenta de que fueron construídas con ese propósito, de llevar nuestros pensamientos y reflexiones hacia arriba…hacia Dios.  No estoy seguro si nuestras iglesias evangélicas hoy, logran eso.  De cualquier forma, esa búsqueda y sed se lleva por dentro, si tenemos claro que El mora en nuestros corazones y que depende de nosotros buscarlo, que es creo, lo más difícil antes que la arquitectura de un edificio.  Eso es lo admirable de los habitantes de Varese…hacen tiempo para ir, solos, en libertad, a buscar al Señor.  ¿Podemos hacer nosotros lo mismo?

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