Ortodoxia & Ortopaxia


Con un título así, seguramente llamé la atención de algunos y seguramente otros varios estarán pensando que enloquecí, se me acabaron los temas, y me estoy inventando palabras, o sacándolas del baúl de los malos recuerdos de algún estudiante de seminario.

Este artículo nace de una preocupación que tengo, de cómo entender bien una iniciativa que hoy mueve el palpitar del corazón de una nueva generación de cristianos, los llamados “emergentes”.  El cristiano nuevo, que salió de la Mega Iglesia para re-encontrarse con su fe, sus dudas y su propia historia de transformación, hoy tiene una sensibilidad muy particular que esterilizó la subcultura anterior, es esa necesidad de volcarse a servir a su comunidad, de preocuparse por el pobre y menesteroso, y de intentar hacer algo por enmendar la injusticia que vemos continúa día a día ultrajando el alma y la esperanza de millones de hombres, mujeres, ancianos, jóvenes y de los mas chiquitos también.  Portavoces de esta preocupación existen más fuera del mundo cristiano que dentro (Bono, RED, ONE, etc, etc, etc) y pareciera ser que hasta ahora el trabajo de organizaciones que por tanto tiempo han servido la causa del pobre y abandonado, ahora parecen hacer más sentido para los cristianos.  Hoy, World Vision, ya nos hace más sentido, Habitat for Humanity nos mueve a la acción, y American Idol nos saca el billete para apoyar las causas de los ricos y los famosos.

La preocupación me nace porque junto con el desarrollo de este movimiento Emergente y su renovada “consciencia social”, que creo aporta mucho a la Iglesia global, se adhieren también ideas que entran en conflicto con la Escritura y que atentan con mudar la manera en que entendemos a la persona y obra de Jesús, o sea, lo que debería a ser nuestra Cristología básica, que debería dictar la forma en que hacemos iglesia y culminar en la forma en que hacemos viva la motivación misional del movimiento Emergente.  En resumen, mi preocupación es porque regresemos a un entendimiento claro de nuestra Ortodoxia cristiana más básica, para que luego nuestra Ortopaxia no sólo mejore la condición física y material de los desposeídos, sino también esté con los fundamentos y motivaciones correctas, de lo contrario, los riesgos de lastimar la causa del Reino son muy, muy altos.

Es pues de suma importancia que como cristianos emergentes, re descubramos el valor que hay en entender los fundamentos teológicos de nuestra fe.  Que nuestro entendimiento de quién es Jesús, como 100% hombre y 100% Dios se fortalezca a través de la lectura de la Biblia, su predicación y aplicación diaria en nuestras vidas.  Debemos ir mucho más allá de ver a Jesús cómo sólo un simple revolucionario, o filósofo moral, o profeta.  Debemos verlo como lo que el realmente es, el mismísimo Dios que se hizo hombre para vivir entre nosotros, morir por nosotros y darnos la vida eterna y la victoria sobre el pecado, el diablo y la muerte.  Si no regresamos a estos, caemos en el riesgo de confundir la vida cristiana con ideologías políticas que se vuelven nuestros ídolos, y terminan en las herejías que devastan la vida, el corazón, el alma y el espíritu no sólo de nosotros, sino de aquellos a quienes en un principio pretendíamos ayudar.  

Es importante también entender y saber contextualizar nuestra fe cristiana y nuestra preocupación por los desposeídos con un buen entendimiento de las ciencias sociales que nos ayudan a tomar las mejores decisiones en favor de la gente a quién queremos ayudar.  No tener esto claro, nos pone en peligro de idolatrar a las instituciones sociales y los gobiernos, y olvidamos que Jesús nos llamó a cada uno en lo individual a hacer algo, y no a esperar que alquien más lo haga por nosotros, porque El es quién nos acompaña y quién prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

¡Adelante Emergentes! 

Mundo Musical Secular Vs Cristiano (1era parte) – por Alex Urrea


Ultimamente su servidor ha tenido una experiencia interesante.

Yo soy músico desde que tenía los 14 años, que empecé tocando la batería en la iglesia Verbo. No fue sino hasta los 19 o 20 que empezamos una banda de rock con algunos amigos la que llamamos Locos y Cuerdas. La banda estaba completamente enraizada en el mundo musical cristiano. Pasamos casi 8 años dentro, tocando en todo el país, llegando a tener seguidores tan lejos como Paraguay (sin el uso de myspace, y esas cosas de ahora). En resumen, nos fue bien pasamos buenos momentos, acaparamos la atención de bastante gente y podríamos decir que hicimos historia a nuestro modo, posicionando varios sencillos en la mente y recuerdos de toda una generación. Lo hicimos sin ayuda de nadie mas que de nuestras familias, sin iglesia que nos diera su incondicional apoyo, sin disquera, sin papás pastores y sin dinero. (No quiero escribir mucho sobre la epoca de Locos y Cuerdas no porque no la estime sino porque es demasiado importante y este no es el artículo donde lo quiero hacer. Pero necesitaba describir mi transfondo musical.)
Desde los 14 años vengo tocando en el medio cristiano. Le he dado todo lo posible, desde abrir la iglesia el domingo, hasta cerrarla y desarmar equipo en vigilias, congresos, noches de gloria, noches del amigo, desayunos del perdido y que sé yo cuanta otra actividad que requería bateriista y banda.

Luego de unos años de estar inactivo como músico, encontré otra banda que se llamaba en ese entonces “Version1.0”. Con ellos empecé de nuevo el proceso eterno de una banda de rock: ensayos sin algo claro que ensayar, reuniones para platicar el nombre y lo que se planea hacer (aunque nadie tengamos la más mínima idea de nada), conciertos a los que no llega nadie y no suena la guitarra ni el piano y el del sonido es alguien que compró el equipo por hobby, soñar que hay un disco y que las canciones estan en radio sin tener dinero y sin tener las canciones, etc. Es cansado, es eterno.

Sin embargo, desde el inicio notamos algo peculiar y era que juntos teníamos una química especial al tocar. Las canciones empezaron a fluir y al poco tiempo teníamos ya un buen repertorio. Los demás de la banda eran iguales que yo, tocaban en iglesia por mucho tiempo, sin embargo no anhelaban los escenarios cristianos. De hecho habían tocado individualmente ya en lo secular. En su experiencia tenían algo que yo nunca había logrado: el salir de las 4 paredes de mi triste y “mega Saludable” iglesia.

Pasaron 2 años y ya teníamos armado un grupo pequeño de seguidores, cuya característica era la diversidad. A los conciertos nos llegaban a ver punks, chavas pop, chavos metal heads (uniformados con camiseta negra), y claro el conjunto de cristianos los que nos veían como el reemplazo de Sebna o Parousia y que me reconocían como el “que era baterísta de Locos (y Cuerdas)”. Ya veíamos un cambio, nos llegaban a ver cristianos y no cristianos.

Salíendome un poco del tema, para explicar lo que va a suceder en la historia de esta banda, tengo que contarles que durante todo esto, asistíamos a Metaforas. Este era un grupo de jovenes tipo célula, el cual era completamente Emergente (o así nos llamabamos y de hecho por esta relación surgió la revista y todo esto). Empezamos a aprender como desaprender lo enraizado en nuestras cabezas por tanto año de iglesia y de supuesta “cristianización”. Es decir, empezamos a aprender que lo primero es la persona y no los números; que primero es ser honesto y después intentar ser santo; que lo importante es ser y no creerse ser una copia de alguien; y claro que todos somos iguales, los que están en el púlpito y los que están en la calle. Esto definió el pensamiento de Version1.0 y de los 5 que integrabamos la banda. En los conciertos promoviamos la igualdad, y al bajarnos del escenario eramos nosotros sin sabores artificiales, sin creernos ministros, sin querer cambiar el mundo creyendonos santos.

Esa actitud fue la que definió el futuro de la banda, la que hizo canciones que ahora están en el top#1 de radio secular, pero tambien la que casi hace que nos separáramos… (continuará)