has-fracasado-quien-no-espabila-l-ap66crHoy por la mañana venía escuchando, como de costumbre, KISS FM, y los locutores estaban dando sus tips motivacionales del día.  Uno de esos tips fue recordarnos aquella famosa cita atribuida a Thomas Edison sobre sus 1,099 intentos de inventar la bombilla eléctrica y ese único intento que funcionó.  La historia nos narra que cuando le preguntaron qué se sentía fracasar tantas veces, el contestó que para él no eran 1,099 fracasos sino 1,099 aprendizajes de cómo no hacer la bombilla que lo llevaron a ese último intento exitoso.

Esta anécdota usualmente se usa para presentar lo que más adelante John Maxwell en su exitoso libro (interesante ironía allí), “El Lado Positivo del Fracaso”, esa visión de que el fracaso en realidad no existe….que debemos ver todo como un puente al éxito, que el fracaso es únicamente una condición mental que debemos reemplazar por pensamiento positivo.

Quizás podamos rescatar alguna idea positiva de esto si resaltamos la importancia de ser perseverantes, pero honestamente no creo que podamos sacar mucho más…al menos no mucho más que sea bíblico y centrado en el Evangelio.

Necesitamos aprender a fracasar y a llamar al fracaso justamente eso FRACASO.  Necesitamos aprender que el fracaso duele, y a aprender a vivir ese tiempo de dolor.  Cuándo tratamos de evitar el peso del fracaso en nuestras vidas y de anestesiar a través de frases motivacionales el dolor que trae, estamos cometiendo un acto de gran crueldad contra otros y contra nosotros mismos. ¿Por qué? Algunas razones a continuación:

  1. Anulamos nuestra necesidad de lamentarnos por el fracaso.  El fracaso, todo fracaso, cualquier fracaso, impacta nuestras vidas y nuestra relación con otros.  Anular eso o hacerlo de menos, reduce nuestra capacidad de poder sanar con Dios y con otros el dolor que eso provocó.  Nos impide pedir perdón, arrepentirnos y perdonar.
  2. Es cruel con aquellos que no pueden “verle el lado positivo” a las cosas.  Una curita no sana una herida de bala.  Una frase motivacional no restaura el corazón dolido.  Cuando empujamos a las personas a hacer de menos su fracaso, los llevamos al borde de la esquizofrenia en donde tienen que poner una cara frente al mundo para que no los vean como fracasados o “losers” mientras que dentro deben lidiar en soledad con su dolor.  Reconocer el dolor en otros y aprender a darle su lugar y espacio es una hermosa muestra de amistad: 11 Cuando tres de los amigos de Job se enteraron de la tragedia que había sufrido, viajaron juntos desde sus respectivos hogares para consolarlo y confortarlo. Sus nombres eran Elifaz, el temanita; Bildad, el suhita y Zofar, el naamatita. 12 Cuando vieron a Job de lejos, apenas lo reconocieron. Con fuertes lamentos, rasgaron sus vestidos y echaron polvo al aire sobre sus cabezas en señal de dolor. 13 Entonces, durante siete días y siete noches, se sentaron en el suelo junto a Job, y ninguno le decía nada porque veían que su sufrimiento era demasiado grande para expresarlo con palabras.” (Job 2:11-13, NTV)
  3. Hacer de lado el sufrimiento que provoca el fracaso o incluso, el no admitir que nuestro fracaso es un error y que es algo malo nos condena a un falso sentido de autosuficiencia.  Fracasar me revela que no puedo o que no pude y por ende, que necesito ayuda, rescate….necesito SALVACION.  Cuándo no reconozco que fracasé, entonces no buscaré ayuda porque al final, es “cuestión de actitud” de “fuerza de voluntad”, de “intentarlo con más ganas” y de esa manera, poco a poco, voy cerrando las puertas a la gracia de otros y en última instancia, a la gracia de Dios.
  4. Fracasar me recuerda que el mundo no se trata de mí.  Me enseña humildad en que hay otros mejores que yo.  Me enseña interdependencia y a vivir en relación con otros de manera tal que aprendamos a ser y existir en genuina comunidad, sobre llevando las cargas los unos de los otros. Amados hermanos, si otro creyente[a] está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación. Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo. Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, solo te engañas a ti mismo. No eres tan importante.” (Gálatas 6:1-3, NTV)

Recordemos dónde con certeza encontraremos al Señor siempre cerca de nosotros:

“Aun cuando yo pase
    por el valle más oscuro,[a]
no temeré,
    porque tú estás a mi lado.
Tu vara y tu cayado
    me protegen y me confortan.” (Salmo 23:4, NTV)

Démonos cuenta de cuándo fue que Jeremías se recordó del amor de Dios:

“Recordar mi sufrimiento y no tener hogar
    es tan amargo que no encuentro palabras.[a]
20 Siempre tengo presente este terrible tiempo
    mientras me lamento por mi pérdida.
21 No obstante, aún me atrevo a tener esperanza
    cuando recuerdo lo siguiente:

22 ¡El fiel amor del Señor nunca se acaba![b]
    Sus misericordias jamás terminan.
23 Grande es su fidelidad;
    sus misericordias son nuevas cada mañana.
24 Me digo: «El Señor es mi herencia,
    por lo tanto, ¡esperaré en él!».

25 El Señor es bueno con los que dependen de él,
    con aquellos que lo buscan.
26 Por eso es bueno esperar en silencio
    la salvación que proviene del Señor.
27 Y es bueno que todos se sometan desde temprana edad
    al yugo de su disciplina:

28 que se queden solos en silencio
    bajo las exigencias del Señor.
29 Que se postren rostro en tierra
    pues quizá por fin haya esperanza.
30 Que vuelvan la otra mejilla a aquellos que los golpean
    y que acepten los insultos de sus enemigos.

31 Pues el Señor no abandona
    a nadie para siempre.
32 Aunque trae dolor, también muestra compasión
    debido a la grandeza de su amor inagotable.
33 Pues él no se complace en herir a la gente
    o en causarles dolor.” (Lamentaciones 3:19-33, NTV)

¿Se trata de sufrir por sufrir? ¿Se trata de nunca buscar evitar el fracaso y buscar de manera intencional el éxito?

¡No! No se trata de esto.  Admitir nuestro fracaso y reconocer lo que existe detrás de admitir nuestra debilidad e incapacidad -admitir honestamente que somos seres humanos falibles, frágiles y caídos- no es “masoquismo cristiano” o una radical “teología del sufrimiento” propuesta en contraposición al falso “evangelio” de la prosperidad.  Admitir nuestros fracasos y tomarlos como eso, como fracasos, es abrir nuestro corazón a la gracia y amor de Dios, a la posibilidad de perdón y restauración, a reconocer la gracia en nuestra vida.  Significa reconocer nuestra condición de criaturas frente al Creador. Significa darnos cuenta que aún el fracaso está bajo el control soberano de Dios y que hasta la disciplina y castigo de Dios son evidencias de Su amor por nosotros:

“11 Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor
    ni te enojes cuando te corrige.
12 Pues el Señor corrige a los que ama,
    tal como un padre corrige al hijo que es su deleite.[a]” (Proverbios 3:11-12, NTV)

“5 ¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo:

«Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor
    y no te des por vencido cuando te corrige.
Pues el Señor disciplina a los que ama
    y castiga a todo el que recibe como hijo»[d].

Al soportar esta disciplina divina, recuerden que Dios los trata como a sus propios hijos. ¿Acaso alguien oyó hablar de un hijo que nunca fue disciplinado por su padre? Si Dios no los disciplina a ustedes como lo hace con todos sus hijos, quiere decir que ustedes no son verdaderamente sus hijos, sino ilegítimos. Ya que respetábamos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, entonces, ¿acaso no deberíamos someternos aún más a la disciplina del Padre de nuestro espíritu, y así vivir para siempre?[e]

10 Pues nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron, pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad.11 Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella.” (Hebreos 12:5-11, NTV)

Después de todo, nuestro fracaso y el sufrimiento que pueda devenir del mismo no se compara con lo que Jesús pasó en la Cruz en favor y en lugar de nosotros y eso debe llenarnos de esperanza y humildad….no somos la gran cosa ni merecemos mucho tampoco.

“12 Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe.[a] Debido al gozo[b] que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios. Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores,[c] así no se cansarán ni se darán por vencidos. Después de todo, ustedes aún no han dado su vida en la lucha contra el pecado.” (Hebreos 12:1-4, NTV)

Enfrentemos entonces, de ahora en adelante, nuestros fracasos con humildad, gallardía, fe y esperanza.  Todo está en manos de Dios, aún nuestro fracaso.

“6 El Señor tan solo habló
    y los cielos fueron creados.
Sopló la palabra,
    y nacieron todas las estrellas.
Asignó los límites al mar
    y encerró los océanos en enormes depósitos.
Que todo el mundo tema al Señor
    y todos estén ante él con temor reverente.
Pues cuando habló, el mundo comenzó a existir;
    apareció por orden del Señor.

10 El Señor frustra los planes de las naciones
    y hace fracasar todas sus intrigas.
11 Pero los planes del Señor se mantienen firmes para siempre;
    sus propósitos nunca serán frustrados.” (Salmo 33:6-11, NTV)

 


El pasado 13 de junio de 2016, el diario El Periódico reportó sobre el posible uso de dinero de dudosa procedencia para la compra de la bandera de Guatemala y el asta que hasta el día de hoy, ondeaba en el nuevo edificio de la iglesia Casa de Dios.

El escándalo no se hizo esperar y conforme avanzó la semana con la cobertura de los casos de “cooptación del Estado” y “la cooperacha”, la noticia de ese día tomó fuerza propia.  Como reacción a la presión, el 16 de junio Casa de Dios emitió el siguiente comunicado.

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Comunicado Casa de Dios 16/6/2016

Este primer comunicado, a mi juicio, demuestra una actitud abierta y la disposición del equipo de Casa de Dios de cooperar con las autoridades y esclarecer la situación.

Posterior a eso, el día de ayer 17 de junio se comunicó la decisión de quitar la bandera y el asta físicamente y de esa manera, entregar al MP las pruebas necesarias para la investigación.

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Comunicado Casa de Dios 17/6/2016

De nuevo, otra decisión que va en la línea correcta y que demuestra un compromiso sincero con el país y la necesidad de que el debido proceso funcione.

Quizás lo que más debe llamar nuestra atención de esta situación es la complejidad de las relaciones que cualquier iglesia y/o líder eclesiástico -católico, evangélico o de cualquier otra denominación o religión- deba o pueda tener con las autoridades civiles electas -ya sea a nivel nacional o a nivel municipal-.

Para los líderes con alto nivel de exposición así como para las congregaciones grandes, la complejidad es mayor por el potencial nivel de influencia y alcance que pueden tener.  Para los políticas -especialmente en tiempo de elecciones- la tentación a buscar generar apoyo a través de la influencia de los líderes religiosos o de congraciarse con cierto porcentaje de la población a través de oportunidades fotográficos con otros personajes de influencia a nivel nacional es muy grande.

En Guatemala, vemos la importancia que llevarse bien con la iglesia católica y evangélica tiene para los políticos, algo que vemos en su más alta expresión en las ceremonias del Te Deum (actividades que he cuestionado en este blog antes) que con su carácter casi oficial, hacen evidente el alto nivel de influencia política que tiene el cristianismo en Guatemala….al menos por ahora.

Como institución, la Iglesia tiene una responsabilidad cívica que cumplir al poder asumir su responsabilidad profética para la denuncia de aquellos grandes males que afectan a los ciudadanos: corrupción, pobreza, injusticia y cualquier otro mal que atente contra la dignidad de la persona humana, la verdad, la vida y la libertad.

Por el otro lado, un ministro cristiano -católico, ortodoxo o evangélico- tiene una responsabilidad pastoral hacia los miembros de su congregación, sin importar quienes sean -incluso si estos ocupan cargos de alta incidencia pública-. Esta responsabilidad es algo que no se puede evadir o evitar y que debe asumirse con carácter, humildad y prudencia.

Vemos esto reflejado en la Biblia ejemplificado a través de distintas historias y narrativas, por ejemplo:

  1. La confrontación del profeta Natán al rey David por su culpabilidad en el adulterio con Betsabé y el asesinato de su esposo (2 Samuel 12 y Salmo 51).
  2. La denuncia profética del profeta Miqueas a un sistema y nación sumidos en la corrupción.
  3. La confrontación de Juan el Bautista a Herodes por su inmoralidad (Mateo 14).
  4. Defensa y testimonio de Pablo ante Félix, Festo y Agripa (Hechos 24 al 26).

Creo que a la luz de los acontecimientos recientes y con el ánimo de ver hacia el futuro, la Iglesia en Guatemala, a través de la acción libre y responsable del liderazgo de las distintas iglesias locales -y con una firme exigencia e incluso fiscalización de los miembros activos de las distintas congregaciones- debe replantear la manera en que busca relacionarse con las autoridades civiles de la nación.

¿De qué manera puede hacer esto fielmente y evitar caer en malos entendidos y/o mal interpretaciones de sus acciones y relación con políticos y funcionarios públicos?

  1. Un fuerte compromiso con la prédica y enseñanza del Evangelio.  Debemos recordar que el Evangelio nos llama a dos acciones muy concretas: el arrepentimiento y la fe. En tiempos de escándalos y corrupción, el llamado al arrepentimiento y la fe para todos los creyentes y no creyentes de parte de la Iglesia es un llamado que no podemos hacer de lado.
  2. La activa defensa de la dignidad y valor de la persona humana y la búsqueda de la protección de la misma de cualquier acción –especialmente aquellas que vienen a través de la legislación y el poder coercitivo del gobierno– que puedan atentar contra ella.
  3. La resistencia activa y la disciplina para miembros de las congregaciones locales -sin importar el puesto o función pública o privada de liderazgo que tengan en el gobierno o en cualquier otro sector- que caigan en pecado, con el objetivo de restaurar al pecador en su relación con Dios, con otros y con su iglesia local.
  4. La enseñanza y preparación de la congregación en temas de incidencia pública desde una sana perspectiva bíblica, evitando caer en la retórica de las campañas o de un mal uso de la Biblia en campañas donde se busca generar consciencia y/o influencia.
  5. Defender el derecho de los funcionarios públicos y líderes en otros ámbitos de la actividad privada que son miembros de congregaciones locales a su libertad de culto y de vivir de acuerdo a los dictados de su consciencia formada e iluminada por la fe. Aquí es crucial que los pastores sean precisamente eso, pastores y que cumplan con su rol y función pastoral en el cuidado y discipulado de los miembros de las congregaciones que sirven.
  6. Evitar pronunciamientos públicos y mediáticos en favor de actores privados o públicos que puedan poner en entredicho la credibilidad de la Iglesia.
  7. Abstenerse de apoyar iniciativas de ley que atenten contra la libertad religiosa en Guatemala y afecten la credibilidad de la Iglesia y le den al gobierno la oportunidad de usurpar funciones legítimas de la familia y la iglesia:
    1. Propuesta de “Día Nacional de Oración”
    2. Propuesta de “Enseñanza Obligatoria de la Biblia en Escuelas y Colegios”
  8. Evitar el uso y/o tráfico de influencias con funcionarios públicos a cualquier nivel (tanto miembros como no miembros de sus congregaciones) para la obtención de privilegios que favorezcan cualquier iniciativa y/o proyecto de la iglesia (construcciones, proyectos educativos, proyectos mediáticos, etc.).

La experiencia de Casa de Dios debe ser una lección para todos.  Hemos de agradecer la humildad y disposición de sujetarse y acatar la ley.  Esperemos todo se esclarezca bien y si hay personas involucradas en actos contrarios a la ley (ver avances de la investigación al 26/6/2016 aquí y aquí), que puedan someterse a las autoridades y desde allí, dar testimonio de Jesús.

Como cristianos que no somos miembros de esa iglesia, estemos o no de acuerdo con su forma de trabajar o incluso, que tengamos puntos fuertes de diferencia doctrinal, nuestro trabajo es extender gracia y no caer en la tiranía de la opinión pública que juzga y condena sin esperar el debido proceso.  Confiemos en el debido proceso y sobre todo, en la soberanía de Dios sobre todas las cosas.  Todas estas situaciones son parte de nuestro proceso de santificación y por eso, deben llenarnos de esperanza porque nos ayudan a ser moldeados cada día más a la imagen de Jesús.


Ante la coyuntura nacional y dictamen favorable que recibió la Ley Nacional de la Juventud, quisiera someter el siguiente manifiesto como propuesta al liderazgo evangélico de Guatemala.  Es importante asumir posiciones claras y luchar por la defensa del valor y dignidad de la persona humana y por construir una verdadera cultura de vida en nuestro país.

A continuación, la propuesta del manifiesto:

Nosotros

Los Pastores y Líderes Evangélicos de Guatemala

En el Nombre de nuestro Señor Jesucristo

A las congregaciones que servimos y a la opinión pública:

 

  1. Manifestamos nuestra preocupación y rechazo a la Ley Nacional de la Juventud y sus enmiendas (Iniciativa No.3896), propuesta por los diputados del Congreso de la República de Guatemala, e impulsada por diversas organizaciones de la sociedad civil con el respaldo de otras organizaciones internacionales.
  2. Manifestamos nuestra defensa irrestricta a la persona humana como ser creado a imagen y semejanza de Dios y cuyos derechos fundamentales tienen su origen en Dios mismo, derechos que el Estado únicamente reconoce, garantiza y defiende a partir de su marco jurídico.
  3. Manifestamos que, siendo la familia una institución social voluntaria y privada anterior al Estado, esta goza de autonomía legítima propia y de derechos y responsabilidades inalienables que deben ser defendidos y respetados desde el Estado como lo hace nuestra Constitución Política de la República de Guatemala.
  4. Consideramos que esta ley viola la esfera soberana de la familia en lo que concierne a la crianza, educación y formación moral de los niños, niñas y jóvenes al atentar contra la libre elección por parte de los padres de familia del tipo de educación que sus hijos han de recibir. Esto está garantizado en el Artículo 73 de nuestra Constitución.
  5. Solicitamos sea respetado el legítimo rol subsidiario de las asociaciones intermedias privadas –iglesias, grupos de apoyo, clubs, organizaciones de padres de familia, etcétera- que, al estar más cerca de las familias y de los jóvenes, están en mejor capacidad de atender las necesidades inmediatas de sus comunidades y que, al ser voluntarias y privadas, no están sujetas a agendas de organismos ajenos a nuestro contexto, realidad y cultura.
  6. Solicitamos al Gobierno de la República a dedicar los recursos que esta ley busca a la defensa de la vida, propiedad y libertad de los guatemaltecos y a no generar impuestos adicionales como los contemplados en la ley que limiten nuestras posibilidades de generación de empleo, riqueza y bienestar para la población.
  7. Asumimos nuestro compromiso como pastores y ministros del Evangelio a contribuir de manera más profunda a la formación de los padres de familia y de sus hijos e hijas menores de edad de acuerdo a lo encomendado a nosotros en Efesios 4:11-13.
  8. Exhortamos a los miembros de nuestras congregaciones a cumplir su responsabilidad en apoyar en la educación y formación moral de los niños, niñas y jóvenes de nuestra comunidad de fe, en obediencia a Efesios 4:11-13.
  9. Exhortamos a todos los pastores, pastores de jóvenes, ministros y ministerios a que se unan en fortalecer, profundizar y entregarse en amor sacrificial a favor de las familias, niños, niñas y jóvenes de sus comunidades para fortalecerles en la integralidad de su ser.
  10. Nos hacemos disponibles como pastores y en nombre de nuestras congregaciones, para atender a aquellas familias y jóvenes que necesiten orientación, consuelo y apoyo para orientarles en tomar las mejores decisiones de acuerdo a la Palabra de Dios.
  11. Nos comprometemos públicamente con una cultura integral de vida que defiende a la familia y el matrimonio como el contexto diseñado por Dios para el pleno disfrute de la sexualidad humana, la procreación y crianza de los hijos y la formación de carácter de los niños, niñas y jóvenes de nuestra sociedad.
  12. Manifestamos nuestra esperanza en una Guatemala mejor construida por la sana cooperación de todos los guatemaltecos como individuos, familias, empresas y sociedad civil, la protección y defensa de sus derechos inalienables por parte del gobierno y en poder transformador del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Guatemala, mayo 2016

 

¿Qué pasó hoy? Mi opinión:

Publicado: 29/03/2016 de Juan Callejas en Controversia, Guatemala, Reflexiones, Vida diaria
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flag-guatemalaHoy coincidieron sucesos que -al menos en redes sociales- explotaron mediáticamente y generaron una extraña esquizofrenia y un ir y venir de acusaciones y ataques personales y colectivos a diestra y siniestra.
El primero y más importante de los sucesos de hoy fue el sensible fallecimiento del bebé de 11 meses que, por una combinación de un cuadro médico de desnutrición crítico, la incapacidad de un centro de salud de atender la emergencia y las malas condiciones de tránsito en la ciudad, nos revelaron que los problemas estructurales de fondo del país están lejos de ser resueltos. Las imágenes de la madre del bebé son desgarradoras y no existe forma alguna de conciliar como es posible que situaciones así se den en el país.
De manera paralela, corría el proceso de que el delantero nacional Carlos Ruiz hiciera el viaje para unirse a selección nacional y poder jugar contra Estados Unidos hoy. Para que esto sucediera, finalmente se logró que el arraigo que le impidió viajar con el grupo entero el pasado sábado. La manera en que viajó el Pescado fue sumamente inusual, un viaje en vuelo privado costeado por un empresario de renombre en Guatemala. El pescado no viajó solo, iba la presidenta de la comisión normalizadora de la Federación, la Sra. Adela de Torrebiarte y, según dicen, iba el hermano del Presidente de la República, Sammy Morales.
Que estas dos situaciones coincidieran el mismo día fue sumamente chocante. Conciliar cómo es posible que un bebé muera en plena vía pública por la incapacidad de los servicios de salud pública de atenderlo y que al mismo tiempo se agilizara un proceso judicial en favor de un futbolista para que volara en jet privado a disputar un partido de fútbol -del que jugó solo 45 minutos-, es algo imposible.
Para ponerle la guinda al pastel, Estados Unidos nos goleó 4-0 y bueno, ¡no se diga más!
Hubo mucha indignación. Se publicó de todo. Quienes el viernes vitoreaban en favor de la Selección, hoy, a manera de catarsis, depositaron en ella toda la indignación por lo sucedido a primeras horas de la mañana con la muerte de Michael, el bebé de 11 meses. Acusaciones de doble moral, una vuelta de 180º grados para mostrar apoyo a quien el viernes fue el villano más detestable de Guatemala -Faitelson- y una extraña relación causal que se construyó alrededor de las dos circunstancias, contaminaron todo el ambiente hoy. Era algo así como que el bebé falleció porque Carlos Ruiz salió favorecido con el levantamiento de su arraigo y viajó al partido.
¿Qué revela esto de nosotros como guatemaltecos que participamos en redes sociales? Para mí, revela varias cosas:
1. Tenemos una fuerte inclinación a buscar culpables en masas amorfas sin cara: la sociedad, el gobierno, la humanidad. No asumimos o buscamos asumir responsabilidad personal. Pensar que el Centro de Salud no tuvo recursos para atender al bebé porque el dinero se usó para que el Pescado viajara es un gran absurdo. El Centro de Salud se financia a través del presupuesto del Ministerio de Salud y este se genera a través de impuestos que pagamos todos. Pregunta: ¿cuántos impuestos se han dejado de percibir por mordidas, por la compra de contrabando, de piratería o de descarada evasión? Esa pregunta no la hacemos, porque quizás esa pregunta nos toca demasiado cerca a nosotros y no queremos sentirnos culpables de que nuestra corrupción personal sea la causa de muchos de estos problemas.
2. Insistimos en depender del gobierno para todo y no luchamos por nuestra libertad. Se nos olvida que mucha de la razón por la que contamos con menos dinero del necesario en nuestra economía personal tiene que ver con la gran cantidad de impuestos que pagamos. Le hemos endosado muchas de nuestras responsabilidades a papá gobierno y esperamos que nos resuelva todos los problemas. Entiendo que hay un sistema de salud pública que se espera que funcione pero si queremos que el gobierno siga financiando todo y nos lo de todo de gratis, jamás lograremos progresar como sociedad. Parte de la lucha por nuestra libertad es luchar por poder contar con una mayor proporción de los recursos que generamos con nuestro trabajo para que con su uso, se generen más oportunidades de trabajo para más personas y de esa manera, ir dejando de lado esa enfermiza dependencia del aparato estatal.
3. La responsabilidad por aquellos miembros de nuestra sociedad que son más vulnerables es principalmente nuestra, de cada uno de nosotros como personas y familias. Históricamente, las soluciones a los problemas más cercanos se encuentra más cerca del problema que lejos en alguna oficina estatal. La noticia del bebé que falleció nos revela que la familia cercana del niño conocía de su desnutrición. Seguro había una iglesia cerca de dónde ellos estaban que podía ayudar. Vimos cómo de manera espontánea y ante la tragedia, muchas personas se volcaron a ayudar a la señora en su dolor. Es posible encontrar soluciones sin esperan que el gobierno nos resuelva todo, pero debemos asumir esa responsabilidad individual, al mismo tiempo que debemos cumplir con nuestras responsabilidades ciudadanas y fiscales a cabalidad.
4. Somos una sociedad sedienta de buenas noticias y cansada de las tragedias. El viernes, parecía que todos habían apoyado a la selección desde siempre, que conocían a los jugadores y que seguían sus trayectorias y los equipos donde juegan. El viernes fueron héroes, se pedían estatuas para Paulo César Motta y Rafa Morales y el Pescado eran los grandes baluartes de la selección. No aceptábamos críticas. Faitelson fue linchado hasta por las máximas autoridades del país. Hoy, después del 4-0, se nos olvidó todo eso. Nos desarticulamos….perdimos la esperanza y volvimos a demostrar que de corazón nunca apoyamos el fútbol nacional y que desconocemos terriblemente cómo funciona, cómo ser organiza y cómo se financia. “Pan y circo” dicen algunos. En realidad el circo lo armamos nosotros montados sobre una superficial ola luego de una victoria que muchos -estoy más que seguro- no conocían de qué manera impactaba o no nuestros chances de clasificar al mundial. Decir “pan y circo” es pensar que el gobierno orquestó maquiavélicamente ese partido de fútbol del viernes como cortina de humo para cubrir cosas peores. Error. Nuestro “resultadismo” enardece nuestra indignación y nos perdemos cuando nuestro hígado guía nuestro tren de pensamiento.
¿Qué hacer de aquí para el frente?
1. Continuar exigiendo que el gobierno cumpla con sus obligaciones en materia de salud pública de acuerdo a la Constitución y leyes vigentes del país.
2. Luchar por los cambios en la Constitución y leyes vigentes del país para recuperar nuestra libertad y poder liberar recursos que de manera sostenible contribuyen a aliviar la pobreza que somete a muchos niños inocentes a enfermedades innecesarias y a la desnutrición crónica.
3. Cumplir con nuestras responsabilidades ciudadanas y fiscales pagando nuestros impuestos y resistiéndonos a la corrupción cotidiana -incluyendo la piratería, el contrabando, comprar facturas, etc.
4. Organizarnos como familias, comunidades de fe y entidades privadas y voluntarias para atender las necesidades de aquellos que están cerca de nosotros y que necesitan apoyo material, emocional y espiritual. El gobierno no puedo y no lo hará. El llamado a amar al prójimo es un llamado personal y comunitario, no estatal.
5. Aprender a separar los temas y evitar comentarios incendiarios -y muchas veces mal informados- que generen confusión y discusiones que solo nos dividen más y no contribuyen a generar soluciones.
Hoy como guatemaltecos vivimos un muy mal día, lleno de contradicciones, situaciones indignantes y la pérdida de una preciosa vida humana -que hoy, no me queda duda, disfruta de la presencia de Dios-. Un mal día no significa que todo está perdido. Oportunidades habrán y mientras haya vida, siempre habrá esperanza. Dios está con nosotros, Dios sigue siendo bueno, Dios no le ha dado la espalda a los guatemaltecos y podemos confiar en Él.

2557237a2276406ad2b3feff46134314Hoy es el sábado que está en medio del Viernes Santo -en dónde recordamos la Crucifixión de Jesús- y el Domingo de Resurrección.  Es un día dentro del calendario litúrgico un poco extraño.  Lo único que tenemos registrado en las Escrituras acerca de ese día es lo siguiente:

“62Al día siguiente, que era el día de descanso, los principales sacerdotes y los fariseos fueron a ver a Pilato. 63Le dijeron:
—Señor, recordamos lo que dijo una vez ese mentiroso cuando todavía estaba con vida: “Luego de tres días resucitaré de los muertos”. 64Por lo tanto, le pedimos que selle la tumba hasta el tercer día. Eso impedirá que sus discípulos vayan y roben su cuerpo, y luego le digan a todo el mundo que él resucitó de los muertos. Si eso sucede, estaremos peor que al principio.
65Pilato les respondió:
—Tomen guardias y aseguren la tumba lo mejor que puedan.
66Entonces ellos sellaron la tumba y pusieron guardias para que la protegieran.” (Mateo 27:62-66, NTV)
Mientras el cuerpo de Jesús yacía en la tumba muerto, lo único que vemos de lo que pasó al día siguiente es la conspiración que se empezó a tramar para “protegerse” de lo que pudiera llegar a significar una potencial resurrección de Jesús o algún intento de falsearla.
Sin embargo, de los seguidores de Jesús no sabemos nada hasta el día siguiente.  De ellos solo sabemos que estaban todos reunidos en un mismo lugar, atemorizados, cuándo recibieron la noticia de la Resurrección.
Pero…regresemos al sábado.  En Guatemala lo conocemos como “Sábado de Gloria”, pero no vemos mucho de eso en la narrativa bíblica, al menos no en el mundo de los vivientes, con los discípulos de Jesús.  El día de reposo después de la Crucifixión parece ser ese extraño silencio en medio de una conversación incómoda en dónde cualquier cosa que se diga es un error.  ¿Cómo se habrán sentido los discípulos?
Dos noches antes, luego de que Jesús les había lavado los pies (Juan 13:1-17) y que Jesús los reconfortara en su misión e incluso, orara la más bella oración jamás pronunciada (Juan 14 al 17), ellos mismos abandonaron a Jesús de la manera más cobarde (Marcos 14:43-52).  Pedro niega a Jesús, Judas se suicida…todo es un desastre.  Al día siguiente, el juicio más injusto y los discípulos no les queda otra que seguir de lejos el drama y allí le vieron morir, colgado de una Cruz, gritando “¡Consumado es!” y expirando.  Vieron la lanza, escucharon los gritos y el horror de esa cruel escena y de allí, no les quedó otra que retirarse a sus casas a “celebrar” el Día de Reposo….y no cualquier día, el que caía justo en la celebración de la Pascua.
Ese sábado seguro fue silencioso.  Para nosotros, es difícil imaginarnos la escena porque conocemos la historia.  El día que sucedió, ese grupo de discípulos no tenía la más mínima idea de que esperar.  Entre la vergüenza de traicionar a Jesús, la tristeza y angustia de saber que yacía en una tumba, el miedo al Sanedrín y a las tropas romanas…no les quedaba otra que esconderse y guardar silencio.
En teoría musical, se nos enseña que pocas cosas hacen tan bella una melodía y pocas cosas son tan importantes para la estructura de una obra que los silencios.  Los silencios marcan ritmo, cadencia y son los puentes que nos ayudan a navegar de una sección de la pieza musical hacia otra.
Me pregunto si el extraño silencio del sábado no es así.  No sabemos cómo observar ese día, no existen mayores actividades en las iglesias.  Quizás lo único que nos queda es el silbido del viento apacible (1 Reyes 19:9-13) y suave susurro de aquellas palabras de antaño que nos recuerdan:
“¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios!”

maranatha-watermarkEstamos iniciando Semana Santa en este 2016.  Mañana miércoles arranca de manera oficial el descanso para la gran mayoría de personas que tienen la oportunidad de tomarse dos días y medio y descansar, participar de las actividades religiosas de la época o salir de viaje a algún destino turístico doméstico o extranjero.

Al mismo tiempo, y de manera paradójica, leemos de terribles acontecimientos que suceden a nuestro alrededor.  El crimen y corrupción diarios que nos afectan aquí en Guatemala, el terrorismo del Estado Islámico que está pegando fuerte en Europa y los pequeños problemas del día a día nos van desgastando y nos van pintando un panorama futuro que, lejos de ser motivador, pareciera jalarnos cada vez más profundo en un hoyo negro de desesperanza.

Como cristianos, somos herederos y a la vez, heraldos de esperanza. Nuestra fe está hecha para ser proclamada.  Anunciamos una gran noticia -el Evangelio- y pregonamos una gran esperanza -la Vida Eterna-.  Lamentablemente, y más en los últimos tiempos, hemos cambiado ese anuncio.  Hemos reducido el Evangelio a un mero recetario de tips para una vida mejor -aquí y ahora- y nuestra esperanza anclada en cuántas etiquetas de #blessed podamos escribir en nuestras redes sociales o el nivel de “liderazgo” o “influencia” podamos alcanzar en nuestra vida.  Vemos las tragedias a nuestro alrededor y pedimos al “mesías” gobierno que nos rescate y colocamos nuestra esperanza en un nuevo líder, una nueva campaña, un nuevo movimiento social.

Nuestra pobre eclesiología -derivada de un entendimiento de Jesús empobrecido y alejado de la historia y ortodoxia de la Iglesia- ha llevado a que perdamos el sentido encarnado y comunitario de la comunidad de fe que se reúne a recordar y a anunciar la esperanza del Evangelio.  Abandonamos la iglesia a favor de una pantalla, abandonamos la vida sacramental en favor de la conveniencia y hemos dejado que la cultura dicte la manera en que proclamamos el Mensaje…sustituyéndolo por motivación, culpa y semana tras semana de anécdotas personales desconectadas de la narrativa bíblica.

Pero no todo está perdido.  Dispersada a lo largo de varios pasajes del Nuevo Testamento, encontramos una idea que muchas veces pasamos de largo pero que encierra en sí misma el corazón de la esperanza cristiana: Maranatha. ¿Qué significa esta pequeña palabra tan llena de significado?

La definición de MIAPIC (Ministerio de Apologética Cristiana) la define así:

La palabra Maranatha no es una palabra Griega (“marán athá”) sino una transliteración de la palabra Aramea “mâran’athâ’” la cual ha sido traducida como: “[nuestro] Señor ha venido [viene]” o “[nuestro] Señor es el signo.” También es posible dividir la palabra “mâranâ’thâ” cambiándola a la frase en imperativo “(nuestro) Señor, ¡ven!”

Esta expresión solamente aparece en 1ª Corintios 16:22 y parece ser que era usada como un saludo recordatorio con relación a la Segunda Venida del Señor:

  • Filipenses 4:5: “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.”2
  • Santiago 5:8: “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.” (Ver también Apocalipsis 1:7).

En estos dos versículos —de autores diferentes— se nos muestra la eminente venida del Señor; y vemos, particularmente en el versículo de Santiago, que el Cristiano no debe perder la paciencia frente a las adversidades sino que ha de fortalecer su corazón con la venida del Señor.

La esperanza cristiana descansa en la promesa del regreso del Señor Jesús.  Como cristianos afirmamos que Dios el Hijo (la Segunda Persona de la Trinidad) tomó forma de hombre (Juan 1, Filipenses 2) y a través de Su vida en la Tierra sin pecado y Su sacrificio propiciatorio en la Cruz, satisfizo la ira de Dios por el pecado de toda la humanidad.  Porque Jesús es Dios, la muerte no pudo retenerlo y tres días después de haber muerto, Él resucitó de entre los muertos, derrotando una vez y para siempre al diablo, el pecado y la muerte.  Cuarenta días después de haber resucitado, Jesús ascendió a los cielos y mientras subía, el ángel del Señor le recordó a Sus discípulos:

“11«Hombres de Galilea —les dijeron—, ¿por qué están aquí parados, mirando al cielo? Jesús fue tomado de entre ustedes y llevado al cielo, ¡pero un día volverá del cielo de la misma manera en que lo vieron irse!».” (Hechos 1:11, NTV)
La vida cristiana toda debe girar alrededor de esta promesa.  ¡Jesús va a regresar! En Navidad, los cristianos en el mundo recuerdan la Encarnación, el momento definitivo en que Dios entra en la historia de la humanidad para reconciliarnos de vuelta con el Padre (Colosenses 1).  Durante Semana Santa recordamos el sacrificio de Jesús en la Cruz y Su Resurrección.  En medio de todo esto, la Iglesia tiene la oportunidad de semanalmente recordar y anunciar.  Recordar que Jesús vino a morir por nuestros pecados y que resucitó, y a la vez, anunciar que regresará:
23Pues yo les transmito lo que recibí del Señor mismo. La noche en que fue traicionado, el Señor Jesús tomó pan 24y dio gracias a Dios por ese pan. Luego lo partió en trozos y dijo:«Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí». 25De la misma manera, tomó en sus manos la copa de vino después de la cena, y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre. Hagan esto en memoria de mí todas las veces que la beban». 26Pues, cada vez que coman este pan y beban de esta copa, anuncian la muerte del Señor hasta que él vuelva. (1 Corintios 11:23-26, NTV
La Biblia termina clamando por el pronto regreso de Jesús:
20Aquel que es el testigo fiel de todas esas cosas dice: «¡Sí, yo vengo pronto!».
¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
21Que la gracia del Señor Jesús sea con el pueblo santo de Dios. (Apocalipsis 22:20-21, NTV)
Como cristianos, ¿dónde estamos poniendo nuestra esperanza? La pésima lectura apocalíptica de los últimos 20 años, han causado que le tengamos miedo al estudio de la escatología.  Las constantes discusiones entre las distintas corrientes de pensamiento escatológicos confunden más de lo que construyen y generalmente, terminan frustrando a los creyentes  La obsesión de cómo, cuándo y dónde serán los “últimos tiempos” ha nublado nuestra visión de la realidad objetiva más importante acerca de esto: ¡Jesús viene! Y no solamente que viene….¡Jesús viene y ESO ES BUENO! El regreso de Jesús no es una tragedia.  El mundo no se acaba…es mundo se restaura.  La paz que anhelamos se transformará en el verdadero shalom de Dios y todo, todo, todo, estará verdadera y eternamente bien.  Pero de todo eso, lo más importante es que Él estará con nosotros:
3Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: «¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. 4Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más». (Apocalipsis 21:3-4, NTV)
3Ya no habrá más maldición sobre ninguna cosa, porque allí estará el trono de Dios y del Cordero, y sus siervos lo adorarán.4Verán su rostro y tendrán su nombre escrito en la frente. 5Allí no existirá la noche —no habrá necesidad de la luz de lámparas ni del sol— porque el Señor Dios brillará sobre ellos. Y ellos reinarán por siempre y para siempre. (Apocalipsis 22:3-5, NTV)
Anhelar el retorno de Jesús no es escapismo.  Anhelar el retorno de Jesús, especialmente cuando vemos cara a cara la tragedia, es lanzarnos en fe hacia la esperanza, hacia el futuro.  Cuando todo a nuestro alrededor apunta a la destrucción y la desesperanza, la fe nos apunta a la restauración, hacia la oportunidad, hacia la esperanza…y a una esperanza que no está restringida al orden temporal, a la decadencia, al deterioro….es una esperanza eterna, objetiva y más tangible de lo que nos podemos imaginar.
Esta Semana Santa hablemos de esperanza, de la esperanza que hay en Jesús.  Sentémonos  alrededor de la mesa con un pedazo de pan y una copa de vino y recordemos Su muerte, resurrección y ascensión…y no dejemos de anunciar con alegría Su retorno.
Los dejo con una canción vieja que nos ayuda a tener en mente que como Iglesia, como cristianos, debemos anhelar y pedir por el pronto retorno de nuestro Señor a la Tierra:

El pasado 12 de marzo 2016 se realizó una jornada de oración más en el Parque Central en las primeras horas de la mañana.  Esta jornada fue diferente porque el Presidente de la República, Jimmy Morales, se presentó a participar de la misma y unirse en oración por el país.  Las reacciones, como se está convirtiendo en moda en Guatemala, no se hicieron esperar.  Hubo muchas críticas en contra y también mensajes de apoyo.

Entre todas las críticas que surgieron, no sorprende que la Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares -organización que promueve el ateísmo de corte occidental en el país- comentara sobre el evento.  En su página de Facebook, ellos subieron -a manera de crítica- la siguiente imagen a la que titularon: “un mensaje bíblico para Jimmy Morales”:

1622113_1716695985244492_8802334657769416283_nEse mismo día comenté en ese post alegando que la AGHS estaba cayendo muy bajo en utilizar un texto bíblico, sacarlo de contexto y, a manera de burla, usarlo para criticar la acción del presidente bajo una equivocada idea de “Estado laicista” algo muy distinto a la sana idea del Estado laico.  El laicismo pretende anular y relegar al ámbito estrictamente privado la fe y no permitirle a las personas expresarla en la plaza pública y el debate de los grandes temas de país.  Bajo esta premisa, se critica al presidente por expresar públicamente su fe -fe que él mismo afirma profesar, que estudió en un seminario teológico, y de la que nunca renegó durante su campaña.

La AGHS me pidió en su página que les explique el contexto correcto del pasaje que ellos citaron del Evangelio de Mateo y que forma parte del Sermón del Monte.  Para poder hacerlo, debo aclarar algunas premisas de las que parto a la hora de hacer el análisis del texto y mostrar por qué está sacado fuera de contexto, y por ende, ha sido usado de manera irrespetuosa para el presidente y para los cristianos en Guatemala y su fe.

  1. Hago el análisis del texto como hombre cristiano y creyente.
  2. Afirmo la inerrancia y la infaliblidad de la Biblia.
  3. Afirmo que la Biblia es la Palabra de Dios revelada a nosotros los hombres, inspirada por el Espíritu Santo quién guió a sus autores humanos a escribirla en sus distintos contextos, épocas y géneros literarios.
  4. Afirmo la idea protestante de Sola Scriptura

Aclaro esto antes, porque estoy seguro que los miembros de la AGHS no comparten en lo más mínimo estas premisas, pero es necesario aclarar mi punto de partida para poder ser teológicamente responsable e intelectualmente honesto.

Ahora, al texto.  La AGHS citó Mateo 6:5-6, un texto que está contenido en medio del Sermón del Monte que Jesús dio y que comprende los capítulos 5 al 7 del mencionado Evangelio.  Este Sermón contiene varias partes en las que Jesús comunica a los judíos del primer siglo en Israel ideas revolucionarias acerca de lo que significa el Reino de Dios y vivir en él.

A manera de resumen, el Sermón del Monte se compone de las siguientes secciones:

  1. Las bienaventuranzas (Mateo 5:3-12)
  2. Enseñanza acerca de la sal y la luz (Mateo 5:13-16)
  3. Enseñanza acerca de la ley (Mateo 5:17-20) – muy importante para entender Mateo 6:5-18
  4. Enseñanza acerca del enojo (Mateo 5:21-26)
  5. Enseñanza acerca del adulterio (Mateo 5:27-30)
  6. Enseñanza acerca del divorcio (Mateo 5:31-32)
  7. Enseñanza acerca de los juramentos (Mateo 5:33-37)
  8. Enseñanza acerca de la venganza (Mateo 5:38-42)
  9. Enseñanza acerca de amar a los enemigos (Mateo 5:43-48)
  10. Enseñanza acerca de dar a los necesitados (Mateo 6:1-4)
  11. Enseñanza acerca de la oración y ayuno (Mateo 6:5-18) – es de este pasaje del que la AGHS extrajo únicamente 2 versículos para hacer su crítica.
  12. Enseñanza acerca del dinero y las posesiones (Mateo 6:19-34)
  13. No juzgar a los demás (Mateo 7:1-6)
  14. Oración eficaz (Mateo 7:7-11) – otro pasaje importante para entender Mateo 6:5-18
  15. La regla de oro (Mateo 7:12)
  16. La puerta angosta (Mateo 7:13-14)
  17. El árbol y su fruto (Mateo 7:15-20)
  18. Verdaderos discípulos (Mateo 7:21-23)
  19. Edificar sobre un cimiento sólido (Mateo 7:24-29)

De entrada vemos entonces que el Sermón del Monte es mucho más largo y complejo y por ende, su interpretación debe hacerse de manera integral y responsable.

¿A quién le habla Jesús cuándo predica este sermón?  Vemos en Mateo 4:23-25 que Jesús está siendo seguido por grandes multitudes luego de que Él iniciara su ministerio público. El Sermón se da cuando Jesús sube a la ladera de una montaña y empieza a enseñar a la multitud a Su alrededor (Mateo 5:1-2).  Los seguidores de Jesús eran judíos que vivían bajo la opresión política romana que había cooptado al liderazgo religioso de Israel a través de la colocación de personas controlables en posiciones clave como el Sumo Sacerdote Caifás.  Además de esto, la secta religiosa de los fariseos -líderes dentro del pueblo judío y grandes conocedores de la Ley- ejercían una perniciosa presión religiosa sobre las personas a través de su estricta observancia de los preceptos de la ley que había ya degenerado en un legalismo vacío de espiritualidad y conexión verdadera con la fe y Dios.  En Su Sermón, Jesús viene a traer esperanza y consuelo a los judíos y al mismo tiempo, viene a desafiar la forma de vida de la época y a desafiar el status quo religioso promovido agresivamente desde el Sanedrín y las sectas fariseas y saduceas.

Es bajo este contexto general que las palabras de Jesús acerca de la oración deben leerse: 5»Cuando ores, no hagas como los hipócritas a quienes les encanta orar en público, en las esquinas de las calles y en las sinagogas donde todos pueden verlos. Les digo la verdad, no recibirán otra recompensa más que esa. 6Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.”  ¿De qué está hablando Jesús aquí?  Jesús está criticando una vida de oración vacía, repetitiva y ritualista -solo por cumplir, sin fe-.  De hecho, vemos que el pasaje sigue siendo más pesado en este sentido aún: 7»Cuando ores, no parlotees de manera interminable como hacen los seguidores de otras religiones. Piensan que sus oraciones recibirán respuesta solo por repetir las mismas palabras una y otra vez. 8No seas como ellos, porque tu Padre sabe exactamente lo que necesitas, incluso antes de que se lo pidas.” Y luego, Jesús corona esta enseñanza presentando un modelo de oración que para quienes la escucharon por primera vez, ciertamente resultó revolucionaria (empezando porque Jesús invita a sus oyentes a dirigirse a Dios como Padre).  El pasaje concluye con la oración que hoy conocemos como el Padre Nuestro:

“9Ora de la siguiente manera:
Padre nuestro que estás en el cielo,
que sea siempre santo tu nombre.
10Que tu reino venga pronto.
Que se cumpla tu voluntad en la tierra
como se cumple en el cielo.
11Danos hoy el alimento que necesitamos,
12y perdónanos nuestros pecados,
así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros.
13No permitas que cedamos ante la tentación,
sino rescátanos del maligno.”

La crítica de Jesús no es entonces a la oración pública (una revisión a los Salmos y a historias como la del Rey Josíás en 2 Crónicas 34, nos muestran la importancia de la oración pública para el pueblo judío -algo que se extendió en el cristianismo), sino a la oración hipócrita, vacía, desconectada de la fe y repetida solo por costumbre (ver también Lucas 16:19-31, Lucas 18:1-14 y Mateo 23:1-36).  Jesús no critica aquí a una persona especial, sino se dirige a todos sus oyentes y pone como ejemplo a los hipócritas y a los paganos al ilustrar como no orar.

De esa cuenta, ¿tiene la AGHS suficiente información y/o conocimiento de las intenciones o del corazón del presidente Morales cuando este se presentó a orar? Si lo tienen, entonces pueden usar la crítica de Jesús y acusarlo de hipócrita o pagano.  Pero, ¿realmente pueden hacerlo? ¿Qué elementos de juicio tienen para poder afirmar esto?
Sencillo: no los tienen.  No los tienen porque el ámbito del conocimiento del corazón de una persona escapa el estricto racionalismo y supuesta objetividad que el humanismo secular profesa.  La hipocresía no es cuantificable, las intenciones no se pueden medir.  Por ende, la AGHS se equivocó en utilizar este texto para criticar al presidente.  Sencillamente, por un sencillo análisis del texto en su contexto inmediato de Mateo 5 al 7, no se puede extrapolar eso a afirmar que es una violación de la “laicidad del Estado” el hecho de que un presidente, siendo consistente con la fe que ha profesado toda su vida, se presente a una plaza pública a orar con otros cristianos.  El presidente llegó voluntariamente, no obligó a nadie más a ir o participar y no está queriendo obligar a nadie más a hacerlo.  Recordemos que antes de ser presidente y después de serlo, el presidente ya era cristiano y muy probablemente lo seguirá.  Su cargo es temporal, su fe es algo de toda la vida.  Creería que se consistente con aquello que dura para toda la vida es sensato y traicionarlo, darle la espalda o negarlo por 4 años es un absurdo y más digno de desconfianza que su manifestación pública de la fe.
La AGHS está en todo su derecho de expresar su opinión y desaprobación al respecto, pero si van a hacerlo, sugiero que lo hagan sin caer en críticas vacías que faltan al respeto a la fe de más del 80% de ciudadanos guatemaltecos.  El respeto a las creencias y cosmovisión que la AGHS quiere para sus miembros y adeptos debe también extenderlo hacia quienes nos consideramos personas de fe.

giancarloiiEl día de ayer 9 de marzo de 2016 en horas de la madrugada, falleció uno de los campeones de la libertad de la Universidad Francisco Marroquín, mi alma mater de donde me gradué como Licenciado en Economía y en donde he tenido la oportunidad de aportar como catedrático auxiliar y a través de mi participación en distintos eventos.

Al igual que con el fallecimiento del Dr. Manuel Ayau en agosto de 2010, paro a reflexionar sobre el impacto que la vida de Giancarlo tuvo en mi vida.

En el año 2008, tras el impacto de la crisis financiera mundial, escribí una reflexión desde Sao Paulo, Brasil titulada “Carta a mi Alma Mater” en la que quise hacer un llamado a la reflexión de retornar a una lucha por la genuina libertad sustentada en raíces más profundas y sólidas que el desvío que la UFM estaba sufriendo hacia el objetivismo de Ayn Rand.  Esa carta recibió varios comentarios que provocaron incluso una respuesta más amplia (publicada aquí), pero lo que más me sorprendió fue recibir un correo electrónico de Giancarlo invitándome al diálogo.

En diciembre de 2008, con mi regreso de Brasil para reubicarme en Guatemala, tuve la oportunidad de reunirme con Giancarlo en su oficina de la UFM.  Vi en él a un hombre genuinamente preocupado por la universidad, por lo que esta proyecta hacia afuera, y por poder realmente ser fieles a las ideas centrales de la filosofía de la libertad que allí se enseñan y de las que he aprendido muchísimo y con las cuales comulgo en su mayoría.  No estábamos de acuerdo en todo pero me impactó mucho que él en su posición de rector de la UFM, se tomara el tiempo de buscar abrir la discusión y escuchar para poder entender.  Fue, sin lugar a dudas, una gran experiencia que guardaré por siempre.

Los frutos de la apertura de Giancarlo a las nuevas ideas, aunque quizás ya no supervisadas por él sino por quienes le sucedieron en el cargo como rector, permitieron que la UFM pudiera abrirse a los esfuerzos organizados de aquellos que buscamos promover las ideas de la libertad desde una antropología cristiana como punto de partida para explorar la dignidad de la persona humana, del trabajo, la importancia de la fe para sostener la libertad, etc.   Hoy, desde la UFM, se han logrado grandes cosas en esta dirección.  Tenemos el privilegio de contar año con año con los seminarios del Dr. Gabriel Zanotti, se conformó en la Escuela Superior de Ciencias Sociales el Theologicumy más recientemente, la UFM vio el nacimiento del Instituto Fe y Libertad.

Desde esa conversación a finales de 2008 al día de hoy, se respiran aires de libertad y esperanza en la UFM.  Sigue existiendo el grupo afín a las ideas de Rand, pero vemos fortalecerse el esfuerzo por recuperar las raíces cristianas de la verdadera libertad y que pueden catapultar a la universidad a un futuro aún más brillante.

Mi más profundo agradecimiento a Giancarlo por su liderazgo, su compromiso y pasión por la libertad, por alumnos y por exalumnos.  Su legado, al igual que el del Dr. Ayau y el Dr. Cachanosky, seguirán impactando y transformando la vida académica de incontables estudiantes.


Comparto hoy con ustedes el Capítulo XXXV del Tratado Tercero de “La Imitación de Cristo” de Tomás de Kempis titulado “Que se debe pedir el favor divino y tener confianza de cobrar la gracia”.  Espero sea fuente de renovación y esperanza para cada uno:

Hijo, yo soy el Señor que esfuerzo en el día de la tribulación; vente a mí cuando no te hallares bien.  Lo que más impide la consolación celestial es que muy tarde te vuelves a la oración: que antes que me ruegues con atención, buscas muchas recreaciones y consolaciones en lo exterior.  Y de aquí viene que todo te aprovecha poco, hasta que conozcas que yo soy el que libro a los que esperan en mí, y fuera de mí no hay consejo que valga ni aproveche, ni remedio durable.

Mas cobrado ya aliento después de la tempestad, esfuérzate en la luz de las misericordias mías, que cerca estoy para reparar toda cosa perdida, no sólo cumplida, mas abundante y colmadamente. ¿Por ventura hay cosa difícil para mí, o seré yo como el que dice y no hace? ¿A dónde está tu fe? Está firme y persevera; sé constante y esforzado, que el consuelo en su tiempo te vendrá.  Espérame, espera, que yo vendré y te curaré.  La tentación te atormenta y el vano temor te espanta.  ¿Qué aprovecha tener cuidado de lo que está por venir, que puede acaecer o no, sino para tener tristeza sobre tristeza? Bástale al día su trabajo (Mateo 6:34).  Vana cosa es y sin provecho entristecerte o alegrarte de lo que quizá nunca acaecerá.  Mas cosa humana es ser burlado con tales imaginaciones;  y también es señal de poco ánimo dejarse burlar tan ligeramente del enemigo.  Mira que él no cura que sea verdadero o falso aquello con que burla y engaña, o si derrocará con amor de lo presente, o con temor de lo porvenir.

Pues no se turbe tu corazón ni tema.  Cree en mí y ten mucha confianza en mi misericordia, que cuando tú piensas estar más lejos de mí, estoy yo muchas veces más cerca de ti.  Y cuando tú piensas que es todo perdido, entonces muchas veces está cerca la ganancia del merecer.  No es todo perdido cuando alguna cosa te acaece en contrario.  No debes juzgar como sientes al presente, ni embarazarte, ni congojarte con cualquiera contrariedad que te venga, como que no hubiese esperanza de remedio.

No te tengas por desamparado del todo, aunque te envíe a tiempos alguna tribulación o te retirare la deseada consolación: que de esta manera se pasa al reino del cielo.  Y sin duda más convenible es así a ti y a todos mis siervos que os ejercitéis en adversidades, que si todo sucediese a vuestro sabor.  Yo conozco los pensamientos escondidos, y mucho conviene para tu salud que algunas veces te deje desabrido;  por que podría ser que alguna vez te ensoberbecieses en lo que bien sucediese, y pensases complacerte a ti mismo en lo que no eres.  Lo que yo te di te lo puedo quitar y tornártelo cuando quisiere.  Cuando te lo diere, mío es, y cuando te lo quitase, no tomo lo tuyo, que mío es cualquier dádiva y todo perfecto don.

Si te enviare alguna tribulación o angustia, no te indignes ni se caiga tu corazón, que luego te puedo enviar favor y mudar cualquier angustia en gozo.  En verdad justo soy y mucho de loar en hacerlo así contigo.  Si algo sabes y miras de verdad, nunca te debes entristecer tan de caída por las adversidades; mas gozarte más, y agradecerlo, y tener por principal alegría que, afligiéndote con dolores, no te dejo pasar sin castigo.  Así como me amó el Padre, yo os amo (Juan 15:9), dije a mis amados discípulos.  Los cuales ciertamente no envié a gozos temporales, mas a grades peleas; no a honras, sino a desprecios; no a holgar, sino a trabajar y a hacer gran fruto en paciencia.  Hijo mío, acuérdate de estas palabras.

La única respuesta a esto es caer de rodillas y adorar…


Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Todo el que coma de este pan vivirá para siempre; y este pan, que ofreceré para que el mundo viva, es mi carne.  (Juan 6:51, NTV)

bread-basket“Para que el mundo viva.” ¡Qué palabras! ¡Qué profundidad! Jesús entregó su vida para que el mundo viva. ¿Cómo podemos procesar todo lo que esta corta frase nos dice?

Cómo evangélicos, nos es difícil procesar este tipo de pasajes por la poca importancia que le damos al momento eucarístico en nuestros servicios dominicales. En nuestra búsqueda de diferenciación de la tradición católica, hemos reducido lo que comúnmente conocemos como “Santa Cena” a un ritual meramente simbólico. Hoy es algo que hacemos con suerte una vez al mes y solamente si da tiempo en el servicio, pero al final, no significa mayor cosa, es un símbolo nada más y pierde el peso de lo que recordamos y anunciamos cuando lo celebramos.

Sin embargo, en esta afirmación de Jesús vemos algo de mucha mayor profundidad. El pan –la carne de Jesús- que está siendo ofrecido como regalo tiene un propósito: la vida del mundo. El primer capítulo del Evangelio de Juan nos presenta la gloria de la Encarnación. En el Salmo 34:8, recibimos de parte de Dios la invitación a “probar”-literalmente, degustar- que Él es bueno.

Como cristianos, estamos a llamados a imitar a Jesús. En Efesios 4, el llamado es a vivir de tal manera que lleguemos a ser cómo Jesús. Si vamos a buscar, por la gracia de Dios y en el poder del Espíritu Santo, ser cómo Jesús, necesitamos entender lo que significa donar nuestra propia vida como regalo para que el mundo viva.

La vida cristiana, por la propia naturaleza de nuestra fe y tradición, es una vida encarnada. Esto quiere decir que no es una religión esotérica que se vive de manera privada, individual, mística y separada de algún sentido histórico.

Vivir de manera encarnada, significa entender que hemos sido liberados para entregar nuestra vida en servicio de otros: nuestra pareja, nuestros hijos, nuestra familia, nuestra iglesia, ciudad y nación. El cristiano vive de manera encarnada en un lugar, durante un período de tiempo y época específica y en relación con personas específicas de carne y hueso. Martín Lutero lo puso así: El cristiano es un hombre libre, señor de todo y no sometido a nadie; el cristiano es un siervo, al servicio de todo y a todos sometido.”  Y por si fuera poco, 2 de Corintios 2:14-16 nos recuerda que somos la fragancia de Dios llamada a impactar el mundo con el aroma de Dios.

¡Tomemos en serio la naturaleza encarnada de nuestra fe e inyectemos al mundo a nuestro alrededor del regalo más precioso que recibimos de Dios a través del Evangelio: VIDA!

Este artículo fue originalmente escrito para la sección de Opinión de la edición del domingo 6 de marzo de 2016 del semanario Actitud News.