b0277-studybibleEn su exhortación a su joven discípulo Timoteo, Pablo le escribe lo siguiente: “Desde la niñez, se te han enseñado las sagradas Escrituras, las cuales te han dado la sabiduría para recibir la salvación que viene por confiar en Cristo Jesús.” (2 Timoteo 3:15, NTV)

Para Pablo, las Escrituras tienen una importancia central en la vida del creyente. Nos ayudan a conocer el carácter y naturaleza de Dios y a apreciar más y mejor el precioso regalo de la salvación que nos ha sido dada en Jesús. Es a partir de este conocimiento que podemos enseñarlas a otros: “Esfuérzate para poder presentarte delante de Dios y recibir su aprobación. Sé un buen obrero, alguien que no tiene de qué avergonzarse y que explica correctamente la palabra de verdad.” (2 Timoteo 2:15, NTV)

Conocer bien las Escrituras nos ayuda a ser obediente a estas exhortaciones que Pablo hizo a Timoteo y que aplican a nosotros hoy en día. Somos herederos de un precioso regalo que no fue diseñado para que lo retengamos, sino que ese regalo –el Evangelio- se hace más grande y más precioso mientras más lo compartimos.

El gran reto que tenemos entonces es: ¿cómo podemos mejorar nuestra lectura de la Biblia para vivir de mejor manera lo que se nos ha encomendado?

Aunque difícilmente podemos tratar el tema de manera exhaustiva en un artículo, quisiera explicar algunos puntos importantes que pueden ayudarnos a la hora de abordar un texto ya sea para lectura devocional y de edificación personal y familiar, o a manera de estudio en la preparación de un mensaje a un grupo o congregación.

El primer problema que debemos atacar es el de que debemos reconocer con mucha humildad que la Biblia no fue escrita para nosotros. ¿Cómo así? Debemos recordar que lo que hoy tenemos en nuestras manos como Biblia tomó cientos de años de escribir y es la recopilación de textos que fueron escritos en lugares muy distantes a donde hoy vivimos, en épocas muy lejanas, por personas que no sabían de la existencia de un continente que luego se llamaría América y que ellos, al escribir, tenían en mente a una audiencia muy puntual y específica.

Entender esto es fundamental porque significa renunciar a esa engañosa idea evangélica moderna que presenta a la Biblia como una “carta de amor del Padre para mí” o en el sentido mecanicista más descarado, la reduce a un mero “manual de vida”. La maravilla del texto bíblico es justamente que a pesar de la distancia geográfica, temporal y cultural, sigue siendo tan relevante, viva y eficaz, como cuando fue originalmente escrita, y eso, en sí mismo, es un milagro. La clave es partir humildemente del contexto original de cada libro y a partir de allí, hacer nuestra tarea de exégesis (encontrar el sentido y significado original de cada libro de la Biblia, tal cual fue escrito por el autor para su audiencia original) y a partir de una buena exégesis, poder ya hacer una buena hermenéutica (interpretación y aplicación del texto) que haga del texto bíblico algo vivo, dinámico y vibrante para nosotros hoy.

El problema principal que tenemos es uno de confundirnos a la hora de hacer exégesis. Normalmente, a la hora de estudiar un texto, olvidamos que siempre traemos al mismo nuestro trasfondo, prejuicios e ideas pre-concebidas al mismo. Leemos el texto con ojos de latinoamericanos del siglo 21 y entonces, en lugar de extraer el significado original del texto (que es de lo que se trata la exégesis), le insertamos nuestro propio significado al mismo y en lugar de hacer exégesis, terminamos haciendo eiségesis.

¿Cómo así? Simple. Supongamos que estamos preparando un mensaje en donde queremos probar, por ejemplo, que algún tipo de ordenamiento económico o político para la sociedad es el “bíblico”. ¿Qué es lo que normalmente hacemos? Normalmente partimos de nuestra conclusión (“El sistema económico X es el “modelo bíblico” que nuestra sociedad debe seguir…”) y buscamos los textos bíblicos que apoyan nuestra conclusión y entonces brincamos de un lado al otro de la bíblica, sacando versículos fuera de contexto (que muchas veces ni siquiera forman oraciones completas) y las usamos para defender nuestro punto. Eso es hacer eiségesis.

Hacer exégesis requiere mucha más humildad. Requiere leer el texto completo, esforzarnos por entender el contexto y a partir de allí, entender el significado original del mismo y dejar que el texto nos hable y, por el Espíritu Santo, nos enseñe lo que debemos aprender –vaya o no en contra de nuestras conclusiones pre-concebidas. Es una tarea más ardua, larga y exigente, pero si vamos a ser fieles al texto, no nos queda otra.

Hoy en día existen muchísimos recursos disponibles que pueden ayudarnos a enriquecer nuestra lectura bíblica con el contexto histórico y cultural de cada libro. Contamos con más y mejores comentarios y acceso a mucha de la tradición exegética y hermeneútica que hemos heredado de 2000 años de historia de la Iglesia. La internet pone mucho de eso en la punta de nuestros dedos y es cuestión de práctica y disciplina aprender a usar todo esto. Pero por sobre todo de eso, tenemos a Dios el Espíritu Santo para guiarnos hacia toda verdad y enseñarnos el camino. Fuimos salvos y estamos siendo sostenidos diariamente por el Logos de Dios, el Logos Encarnado a través de Quién tenemos el mejor acceso al Trono de la Gracia para que podamos conocer Su Palabra, enseñarla, vivirla y aplicarla cada día de nuestras vidas.

Como recursos adicionales para seguir profundizando en el tema recomiendo estos artículos:

1. 10 Errores que Cometemos con la Biblia

2. 10 Consejos de Gordon Fee de cómo Interpretar las Narrativas Bíblicas

3. El libro de Gordon Fee “La Lectura Eficaz de la Biblia”

(Este artículo fue originalmente escrito para el blog de Evangelio Verdadero)


(Traducción mía del artículo “para o coração que cansou de “Igreja”” de Zoe Lilly, disponible en portugués original aquí.)

Tengo muchos amigos que están “cansados” de ir a la iglesia, se cansaron del sistema, de la liturgia y de la hipocresía que ven por allí.  Me cuentan que continúan amando a Jesús y que leen su Biblia en casa pero que no quieren meterse más con la institución de la “Iglesia”.  Estoy seguro que ellos aún aman a Jesús, que viven de manera santa delante de Dios y que hacen buenas obras en donde están.

No estoy aquí para criticar o juzgar a nadie, sin embargo últimamente he estado reflexionando sobre el “movimiento de los sin iglesia” y por un buen tiempo encontré sus razones y justificaciones válidas y ¿quién era yo para estar en desacuerdo?  Crecí en la iglesia y he visto los peores ángulos imaginables, he visto mucha hipocresía de cerca pero continuamente escuchaba una voz que me decía: “No se trata de los otros, sino de lo que hay entre tu y Yo”.  Esa vez me mantuvo hasta hoy en la iglesia y frecuentando reuniones con otros cristianos.

Últimamente veo que el problema nunca fue de “no ir a la iglesia” aunque si tiene que ver con la situación actual de la Novia de Jesús.  Hay personas que van a la iglesia y se han conformado a la situación actual y tiene aquellos que renunciaron a la Novia, que no quieren ser parte de la cruda y fea realidad en la que ella se encuentra y de esa forma, se han conformado también.

Por mucho tiempo confieso que me daba mucha vergüenza ser tildada “evangélica” por todos los absurdos que escuchaba y veía de aquellos que se llamaban “creyentes”.  Era extremadamente difícil decir que era parte de una Novia tan despedazada y encerrada en sí misma.  Sin embargo, llegó el día en que pude ver que a pesar de que la Iglesia es ese lugar de personas extremadamente problemáticas, también era parte de mi y yo de ella.

Aprendí que amar al enemigo allá afuera es fácil, pero perdonar al “hermano” creyente al lado de mí era un parto de más de 96 horas.  Aprendí que cuando Jesús me llamó a cargar mi cruz, no era a sufrir persecución fuera de la iglesia, sino dentro de ella misma.  Aprendí que perdonar a alguien que no conoce a Jesús es fácil, pero perdonar a aquel que usted estima y que tiene alguna “posición de unción” es mucho más pesado y difícil.  Aprendí con sangre, sudor y lágrimas que ser parte de la Novia me hacía ser más como Jesús.

No estoy en contra de quien no va a la Iglesia ni de aquel que ha sido devorado por el sistema religioso, pero si estoy a favor de pagar el precio para ver cambios, para luchar por una Novia saludable y unida.  Mi iglesia local está lejos de ser perfecta, pero nosotros (mis amigos y compañeros) intentamos juntos -a pesar de nuestros innumerables errores- de vivir un cristianismo verdadero.  El cristianismo no es para los débiles, es para aquellos que logran luchar por la verdad y el amor, aunque estén delante de todo aquello con lo que no están de acuerdo y aún tienen la esperanza de que un día seremos esa Novia sin arruga, mancha o cosa semejante.

Está en ti escoger el precio que vas a pagar.  Lo que cambia al final será el resultado que se precio produce.

Yo escojo el precio más alto, no porque sea mejor que los demás, sino porque aún no para de soñar y luchar…y no pararé hasta el fin.


Hoy es martes de carnaval (17/2/2015) y mañana es el “Miércoles de Ceniza” celebrado en el mundo cristiano más tradicional y que guarda el calendario litúrgico.  Este día marca el inicio de la cuaresma, el período de 40 días que nos motiva a preparar nuestro corazón para una reflexión profunda a través del arrepentimiento, la contrición y el ayuno, acerca de la Crucifixión y Resurrección de Jesús.

Esta no es considerada una “tradición evangélica”, pero hay al menos 5 razones por las cuales vale la pena tomar en cuenta este período del calendario litúrgico.  También debemos siempre recordar la centralidad que tienen el arrepentimiento y la contrición en la vida del cristiano y como esto nos apunta a un futuro lleno de esperanza.  Así que existe, para nosotros en la tradición evangélica y reformada, una gran oportunidad para hacer nuestro este tiempo y usarlo para la gloria de Dios y el gozo de Su pueblo.

Normalmente, asociamos la idea de la cuaresma con el ayuno o el negarnos algunas cosas que nos gustan a manera de sacrificio.  Eso es una parte importante de este período de reflexión pero quisiera proponer algo más aquí.  ¿Por qué no empezamos a hablar sobre lo que VAMOS A HACER durante estos 40 días? ¿De qué manera viviremos diferente este período para que, más allá de los 40 días estrictos de la cuaresma, hayamos cultivado una forma distinta de vida que nos impulse hacia el futuro?

Estemos claros, no estoy hablando de “nuevos hábitos” o únicamente leer uno de los tantos devocionales disponibles en YouVersion acerca de la cuaresma.  Estoy proponiendo empezar cambios importantes de vida a través de enfatizar de manera más profunda aspectos importantes de la disciplina cristiana.  Aquí algunas propuestas:

1. Leamos los Evangelios durante estos 40 días: Los 4 Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) suman 89 capítulos.  Leyendo 2.225 capítulos diarios (propongo 3 diarios), habremos tenido la oportunidad de encontrarnos con Jesús de manera completa durante este tiempo.  Quizás si hacemos eso, dejaremos de depender de “memes” motivacionales o algoritmos en redes sociales que tratan la Biblia cual horóscopo y podremos compartir verdades profundas y transformadoras con todos los que nos rodean, más allá de la burbuja de las redes sociales.

2. Leamos Salmos durante estos 40 días: El libro de Salmos cuenta con 150 capítulos.  Leyendo 4 Salmos al día, habremos leído todo el libro y a la vez, habremos encontrado un renovado y más honesto, orgánico y hasta crudo idioma para hablar con Dios, para encontrarnos con Él en medio de cualquier situación que la vida nos arroje y poder llevarla a Sus pies con súplica, ruego, grito, celebración, llanto, desesperación y esperanza.

3. Volvamos a ser amigos durante estos 40 días: Si algo hemos perdido como sociedad y más aún, me atrevería a decir, como iglesia, es la capacidad de ser verdaderos amigos y de disfrutar de la amistad como fin en sí mismo.  El Whatsapp y las demás redes sociales nos han complicado el poder relacionarnos cara a cara, frente a frente, de manera encarnada, vulnerable y genuina. Sin embargo, estos 40 días pueden ser la oportunidad de volver a tomar el teléfono y llamar en lugar de enviar un texto, de invitar a un café y tener una conversación solo por el hecho de tenerla, porque es agradable.  De ver y tratar a la persona, al otro, al amigo y amiga como fines en sí mismos y no con agenda escondida, como proyecto o como medio de consumo.

4. Compartamos la esperanza del Evangelio con otras personas durante estos 40 días: Más allá de las tradiciones cuaresmales, el calendario litúrgico o la Semana Santa, si de algo se trata este tiempo es del Evangelio.  No existe otra esperanza para el mundo.  El Evangelio es la esperanza para todo y para todos (vale la pena escuchar este mensaje).  Seamos evangelistas durante este tiempo.  Hablemos de Dios, hablemos de nuestras luchas y de la gracia que nos ha salvado, que nos sostiene y que nos impulsa hacia adelante.  ¿Cuándo fue la última vez que compartiste el Evangelio con alguien más? ¡Esto es más urgente de lo que imaginas!

Mañana inicia cuaresma.  Aprovechemos este tiempo.  Oremos, ayunemos, adoremos, leamos y vivamos este espacio de manera distinta, profunda y transformadora.  Que esta cuaresma sea apenas el trampolín para una vida espiritual renovada, fortalecida y catapultada por el Espíritu Santo para disfrutar más a Dios, disfrutar más a los demás y disfrutar más la esperanza del Evangelio.


downloadSé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. — (Filipenses 4:12, NTV)

Existen muchos que saben “como vivir con poco” que nunca han aprendido “como abundar”.  Cuando llegan al punto más alto de la vida se marean y están listos para caer.  El cristiano tiene más probabilidad de traer desgracia a su profesión de fe en la prosperidad que en la adversidad.  Es muy peligroso ser próspero.  La caldera de la adversidad es una prueba mucho menos severa para el cristiano que en la refinería de la prosperidad.  ¡Oh, cuánta livianez espiritual y descuido de las cosas espirituales han sido traídas a través de las mismas misericordias y provisiones de Dios!  Sin embargo, esto no es un asunto de mera necesidad, porque el apóstol nos dijo que él sabía como vivir en abundancia.  Cuándo él tenía mucho, sabía como usarlo. La abundante gracia le permitió soportar la abundante prosperidad.  Cuándo su vela estaba llena de viento, sabía navegar con seguridad.  Se necesita mucho más que capacidad humana para poder sostener la rebosante copa de gozo mortal con una mano firme, sin embargo Pablo había aprendido a hacerlo porque él mismo declaró: “He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío…”.  Es una lección divina el poder saber como estar lleno, porque los Israelitas en algún tiempo lo estuvieron, pero mientras la carne aún estaba en sus bocas, la ira de Dios cayó sobre ellos.  Muchos han pedido misericordias para poder satisfacer la lujuria en sus corazones.  La llenura de pan muchas veces ha implicado llenura de sangre y ha traído consigo despilfarro de espíritu.  Cuando tenemos mucho de las providenciales misericordias de Dios, usualmente sucede que tenemos muy poco de la gracia de Dios y poca gratitud por la provisión recibida.  Nos llenamos y olvidamos a Dios: satisfechos con la tierra, nos contentamos con hacer de lado el cielo.  Créanme que es más difícil el poder saber como vivir estando llenos que como vivir sufriendo hambre – tan desesperada es la tendencia de la naturaleza humana al orgullo y a olvidar a Dios.  No olvidemos pedir en nuestras oraciones que Dios nos enseñe como “vivir con abundancia”.

“No permitas que los regalos que tu amor nos otorga alejen nuestros corazones de Tí.”

Adaptado y traducido del devocional “Morning and Evening” de Charles Spurgeon, disponible en inglés aquí.

El Trueno que Ama

Publicado: 03/02/2015 de Juan Callejas en Familia, Reflexiones, Vida diaria
Etiquetas:

10403447_10152542071378385_3376125472005567296_n

Voz de Trueno

Sabiduría forjada en fuego

Sonrisa viva e indeleble

Rony

Una esposa

Cuatro semillas

Fruto infinito

Rony

Siempre un abrazo

Siempre un aliento

Siempre presente

Rony

Canas que destilan amor

Abrazos que duran toda la vida

Saludos que nunca faltan

Rony

El trueno que ama

Retumba en mi corazón

Ejemplo de fidelidad en la longevidad

Rony

El abrazo es aquí y ahora

El cariño se proyecta a la Eternidad

El testimonio es fiel y seguiremos su ejemplo

Rony


“Solo Tú eres mi esperanza en el día de la calamidad.”
(Jeremías 17:17b, NTV)

El camino del cristiano no siempre alumbra como con la luz del sol; tiene sus temporadas de oscuridad y de tormenta.  Es verdad, está escrito en la Palabra de Dios , “Te guiará por sendas agradables, todos sus caminos dan satisfacción;” (Proverbios 3:17, NTV) y esta es una gran verdad, de que estimamos que la religión le de tanto placer al hombre arriba (en el cielo) como abajo (en la tierra); pero la experiencia nos dice que el camino del justo debe ser  “…como la primera luz del amanecer, que brilla cada vez más hasta que el día alcanza todo su esplendor.” (Proverbios 4:18b, NTV), aún así esa misma luz se ve elipsada. Llegan momentos en que las nubes cubren el sol del creyente y él camina en oscuridad y no puede ver luz alguna.  Hay muchos creyentes que se han gozado en la presencia de Dios por un tiempo; han podido disfrutar de la luz del sol en sis primeros pasos en su vida cristiana; han caminado a través de los “verdes pastos” al lado de las “aguas mansas”, pero de repente ven que ese glorioso cielo se nubla; en lugar de la Tierra de Gosén, han entrado en el arenoso desierto; en lugar de agua dulce, encuentran ríos turbulentos de aguas amargas al gusto, y dicen, “Ciertamente si fuera hijo de Dios, esto no me pasaría.” ¡Oh! ¡No digas esto tú que caminas en oscuridad! Los mejores santos de Dios deben tomar del agua amarga; sus hijos más queridos deben llevar su cruz.  Ningún cristiano ha disfrutado jamás de prosperidad eterna; ningún creyente puede siempre mantenerse libre de problemas.  Quizás el Señor te colocó en un camino plano y sin nubes porque eras débil y tímido.  Los vientos fueron suaves para la oveja recién rasurada, pero ahora que eres fuerte en la vida espiritual, debes entrar a una experiencia más madura y áspera reservada a los hijos ya crecidos de Dios.  Necesitamos vientos y tempestades para ejercitar nuestra fe, para arrancar el podrido yugo de la auto-dependencia, y afirmar más firmemente nuestras raíces en Cristo.  El día malo revela a nosotros el valor de nuestra gloriosa esperanza.

Tomado, traducido y adaptado de las reflexiones diaras de Charles Spurgeon, disponibles en inglés aquí.

 


El día de ayer, viernes 30 de enero de 2015, leí con mucha preocupación una nota en Prensa Libre titulada: “Promueven ley que haría obligatoria lectura bíblica en clases” que estaría siendo planteada al Congreso de la República por parte de una de las bancadas más grandes.  Esta es definitivamente una noticia que debería generar gran preocupación entre padres de familia y especialmente aquellos que amamos la Palabra de Dios y que amamos la libertad de la persona humana.

De acuerdo a la nota:

Según el proyecto, la lectura de la Biblia sería obligatoria a nivel preprimario, primario, básico y diversificado en escuelas públicas, privadas y por cooperativa.

“El ministerio de Educación debe preparar maestros en la Biblia”, argumentó el parlamentario opositor.

Empecemos por allí:

1. Se hace obligatoria la lectura bíblica a todo nivel educativo antes de la universidad y en todos los establecimientos, aún en los privados.  Solo aquí ya hay una clara violación a la libertad de los establecimientos educativos -particularmente los privados- de orientar su educación de acuerdo a su propio planteamiento educativo.  Hay también una clara -y quizás más preocupante- violación a la libertad de elección y libertad de consciencia de los padres de familia al verse sin opciones del tipo de formación que deben recibir sus hijos en la escuela/colegio y también una clara violación a la libertad de consciencia de los estudiantes a quienes -por decreto- se les está obligando a leer un texto con el que no necesariamente comulgan. Recordemos que esta iniciativa no es una iniciativa que viene con un espíritu de leer la Biblia como “cultura general”, sino viene propuesta, de acuerdo al artículo, por “líderes cristianos de la capital” -sería bueno saber quienes.

2. La propuesta exige que sea el Ministerio de Educación quien deba preparar a los maestros en la Biblia.  Nuevamente, se viola la libertad de consciencia del maestro.  Por otro lado, ¿desde cuándo es el Ministerio de Educación un seminario teológico o una escuela bíblica? ¿Quién en el Ministerio de Educación está facultado para enseñar la Biblia a los miles de maestros en Guatemala del sistema público….y de los otros tantos en el privado? Recordemos que la formación de los maestros, de acuerdo a los nuevos requisitos de la carrera de magisterio, está a cargo, principalmente, de la USAC…¿es la USAC el lugar ideal para estudiar Biblia? ¿Es esa la misión de la USAC?

La iniciativa de ley exige lo siguiente también:

La ley establecía como una obligación de los centros educativos privados, de escoger una versión de la Biblia, que se ajuste a sus enseñanzas y asignarla dentro del pénsum de estudios, así mismo se estipula para los centros públicos, asignar la versión de la biblia que elija el Ministerio de Educación.

De nuevo, ¿qué sabe el Ministerio de Educación sobre cuál es la mejor o más apropiada TRADUCCCION (no versión) bíblica que debe enseñarse/imponerse a los alumnos del sistema público?

Mucha gente piadosa argumentará que esto es bueno porque “enseña valores” a los niños.  Nuevamente caemos en una idea paternalista del Estado que usurpa las funciones legítimas de la familia y de la Iglesia y se otorga facultades que no le competen, como la imposición de este tipo de lecturas en el sistema educativo.  ¿Cómo hubiésemos reaccionado si en lugar de la Biblia se hubiese planteado en la iniciativa de ley la lectura del Corán? ¿Del Libro del Mormón?

La formación espiritual y de carácter de cada niño y niña es prerrogativa EXCLUSIVA de la familia y la institución designada por Dios para apoyar a las familias en esto y formar a los padres y cooperar con ellos en la formación de los niños, es la Iglesia.  Ningún gobierno puede atribuirse estas funciones ni violar estos derechos sagrados de cada familia y persona.

La Biblia no es un libro de ética ni debemos seguir cayendo en el error de que es “el manual del fabricante” o el “manual de vida”.  La Biblia es principalmente y por sobre todo, la auto-revelación de Dios al hombre y de la historia de la salvación.  Cualquier lectura bíblica que se haga por fuera de la Meta-Narrativa de la misma (de la Historia de la Salvación en Jesús) resulta incompleta, equivocada y peligrosa.  Es imposible leer y apreciar narrativas como las de Josué y Jueces -por ejemplo- por fuera de la enseñanza del Evangelio, porque de lo contrario, no hay como hacer algún sentido coherente de la cantidad de sangre que se derrama en esas narraciones.   No es posible leer los Evangelios o las cartas de Pablo sin hacer afirmaciones teológicas y doctrinales.  Esto no le compete al Estado.

Recordemos también que los “principios y valores” no son los que transforman el corazón.  Tampoco podemos leer la Biblia en busca solo de frases motivacionales, principios y valores o reglas de conducta ética divorciadas de ideas como: pecado, la Soberanía de Dios, la Fe, la Gracia, la Cruz, el Evangelio y demás conceptos que son centrales a la Metanarrativa bíblica y que no pueden obviarse.  Esto no le compete al Estado.

Recordemos también que la transformación del corazón de cada persona es por obra del Espíritu Santo a través de la convicción de pecado, por lo que no podemos esperar de la simple lectura “cultural” o académica del texto bíblico que las vidas sean transformadas.  No podemos citar Hebreos 4:12 fuera de contexto y asumir que por una especie de osmosis, las vidas se van a transformar por default al leer la Biblia en clase.  Sólo la Cruz salva, solo a través del Espíritu Santo y es allí, en ese caso cuando en nuestro proceso de santificación progresiva, que la Biblia se convierte en esa “espada de dos filos” de la que nos habla Hebreos 4.

Pero quizás, lo más preocupante de todo esto, es lo que una iniciativa de ley dice de nuestra cultura, de la Iglesia y de la familia.  Nuestra cultura sigue esperando soluciones “top-down”, impuestas, mágicas y por decreto (quizás por eso esa fascinación mal informada de andar “decretando” cosas en la vida….pero ese es tema para otro artículo), seguimos esperando que papá gobierno haga todo por nosotros y que la solución son más leyes y más leyes a costas de nuestra libertad, incluso de las libertades más sagradas como la libertad de consciencia.  El hecho también de que se propongan leyes como esta dice muchísimo del decrépito estado de la Iglesia en Guatemala -tanto católica como evangélica- que han dejado de lado la enseñanza de la Palabra de Dios y la formación espiritual y de carácter de los miembros de cada parroquia e iglesia.  Esto también habla del estado decrépito de la familia que ya no forma a los hijos a través de los padres en estos temas.  Es mi responsabilidad como padre de familia cristiano enseñarle a mis hijas la Palabra y no es algo que piense ceder jamás a ninguna institución, mucho menos al gobierno.  Puedo apoyarme en mi iglesia local y en la comunión con otros cristianos para aprender más y fortalecerme para enseñar mejor, pero nunca ceder ese derecho y responsabilidad sagradas que Dios me ha dado sobre mis hijas.  Si hay diputados proponiendo este tipo de cosas a nivel de imposiciones estatales es porque la Iglesia y la familia no están haciendo su trabajo.  Este es el llamado de atención más fuerte que un artículo de estos nos hace.

¡Adelante Guatemala, adelante Iglesia, adelante familias, adelante hombres y mujeres cristianos! ¡Opongámonos a esta tiránica iniciativa de ley y al mismo tiempo, retomemos el llamado que tenemos y la responsabilidad que tenemos hacia nuestros hijos e hijas de enseñarles bien la Palabra de Dios!


Estamos iniciando un nuevo año, el 2015, y quizás no sea casualidad que sea hoy, en Día de Reyes (6 de enero), que esté escribiendo este nuevo artículo. Cuándo cambiamos el saludo de “Feliz Navidad” a “Feliz Año”, un tema recurrente es el de los famosos “propósitos de año nuevo”. Cada año se nos incentiva a través de distintas técnicas y maneras a plantearnos para el nuevo ciclo que inicia metas, desafíos y retos con los que podamos con satisfacción al final cada año y sentir que nuestra vida tuvo algún grado de sentido.

Como cristianos, no somos ajenos a esos mismos propósitos. Además de los tradicionales propósitos que compartimos con todo el mundo (bajar de peso, hacer ejercicio, comer más sano, ahorrar, aprender algo nuevo, etc…), tenemos los propios propósitos cristianos (leer más la Biblia, orar más, ir a la iglesia, ir al grupo, etc.). Por si fuera poco, nos bombardean con visiones, proclamas, declaraciones y demás variaciones que buscan enmarcar el año dentro de un tema que parecería –según quienes creen en esto- reflejar el corazón de Dios para alguien o para todos….eso es un misterio aún.

No es malo tener metas y propósitos para año nuevo. Es importante que aspiremos a crecer y mejorar siempre en cada aspecto de nuestras vidas. El tema principal no es tanto “qué hacer” sino más bien “cómo y por qué hacerlo”. ¿Qué nos motiva a plantearnos metas? ¿Cómo las alcanzaremos? ¿Por qué vale la pena hacerlo?

Como cristianos, somos llamados a una misión muy especial. Esta misión es la misma para todos –aunque vivida y aplicada de manera distinta en cada uno, según su llamado en la vida- y tiene un objetivo muy claro: establecer el Reino de Dios en la Tierra. Con la venida de Jesús, el Reino se acercó (Marcos 1:15) y es tarea ahora nuestra buscarlo como objetivo principal en la vida (Mateo 6:33), y vivir sus principios en nuestro ámbito particular de vida.

Es en esta última parte en dónde quiero enfocarme. En vivir los principios del Reino. El Apóstol Pablo, escribiendo a los Romanos acerca de lo que significa vivir de acuerdo al Reino, en el contexto de una discusión sobre qué es lícito y qué no es lícito comer, define claramente lo que el Reino de Dios es:

“15Si otro creyente se angustia por lo que tú comes, entonces no actúas con amor si lo comes. No permitas que lo que tú comes destruya a alguien por quien Cristo murió. 16Entonces no serás criticado por hacer algo que tú crees que es bueno. 17Pues el reino de Dios no se trata de lo que comemos o bebemos, sino de llevar una vida de bondad, paz y alegría en el Espíritu Santo. 18Si tú sirves a Cristo con esa actitud, agradarás a Dios y también tendrás la aprobación de los demás.” (Romanos 14:15-17, NTV – énfasis mío)

Bondad, paz y alegría en el Espíritu, tres palabras que amplían el objetivo final del Evangelio: Shalom. Esta palabra que del hebreo la traducimos al español como “paz” va mucho más allá de la simple ausencia de conflicto. La palabra implica bienestar integral, tranquilidad, armonía y muchas otras ideas asociadas a una paz total y verdadera. Esta es la paz que Jesús vino a dejarnos (Juan 14:27) y la paz que Él vino a ser para nosotros (Efesios 2:14-17), Él pagó el precio por nuestra paz (Isaías 53:5) y Él ES el Príncipe de Paz (Isaías 9:6).

Jesús trajo algo al mundo que estaba en enemistad con el Padre (Romanos 5:10), la RECONCILIACION.

“19Pues a Dios, en toda su plenitud,

le agradó vivir en Cristo,

20y por medio de él, Dios reconcilió consigo

todas las cosas.

Hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra,

por medio de la sangre de Cristo en la cruz.

21Eso los incluye a ustedes, que antes estaban lejos de Dios. Eran sus enemigos, estaban separados de él por sus malos pensamientos y acciones; 22pero ahora él los reconcilió consigo mediante la muerte de Cristo en su cuerpo físico. Como resultado, los ha trasladado a su propia presencia, y ahora ustedes son santos, libres de culpa y pueden presentarse delante de él sin ninguna falta.” (Colosenses 1:19-22, NTV)

Esta es la base para plantearnos un verdadero y gran propósito para 2015 que impacta positivamente cada área de nuestra vida y que a su vez, glorifica al Padre porque a través de Él, imitamos a Jesús: vivir como agentes de RECONCILIACION en todo lo que hacemos.

Este no es un llamado nuevo o alguna nueva moda. Esto es lo que se nos ha llamado a ser y vivir por siglos:

15Él murió por todos para que los que reciben la nueva vida de Cristo ya no vivan más para sí mismos. Más bien, vivirán para Cristo, quien murió y resucitó por ellos.16Así que hemos dejado de evaluar a otros desde el punto de vista humano. En un tiempo, pensábamos de Cristo solo desde un punto de vista humano. ¡Qué tan diferente lo conocemos ahora! 17Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado, ¡una nueva vida ha comenzado!18Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a sí mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él. 19Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. 20Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!». 21Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo. (2 Corintios 5:15-21, NTV – énfasis mío)

Es nuestra tarea, nuestro supremo llamado el llevar verdadera paz –shalom- a cada lugar y circunstancia de nuestra vida. Nuestras relaciones necesitan paz, nuestros empleos y la relación con nuestros compañeros de trabajo, clientes, proveedores y acreedores necesitan paz, nuestras familias necesitan paz y ser centros de paz para el necesitado, nuestras iglesias necesitan paz. Esa paz no llega por arte de magia. Esa paz llegar por una convicción clara del Evangelio que entiende que con Dios ya tenemos paz y que ahora, nuestra tarea es llamar a otros a estar en paz con Dios y extender, a través de la verdad, la gracia y el amor, la paz hacia los demás. No es casualidad que el Apóstol Pablo siempre saludara y se despidiera de sus iglesias con las mismas palabras: gracia y paz.

Enfoquémonos en esto cada día este año. Clamemos por paz en nuestra relación con Dios y pidamos la gracia para extenderla a otros.

¡Feliz año 2015!

(Este artículo fue originalmente escrito para Evangelio Verdadero)

Los números de 2014 ¡Gracias por un gran año!

Publicado: 02/01/2015 de Juan Callejas en Reflexiones

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 19.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 7 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.


En su columna semanal “Imagen es Percepción” publicada este pasado 19 de diciembre en Prensa Libre, titulada “Verbo, no Sustantivo”, Brenda Sanchinelli nos invita y hace un llamado a la acción en estas fechas de fin de año a favor de los más necesitados y a favor de las causas tan urgentes que necesitan ser resueltas en nuestro país.

La columnista hace alusión al mensaje de la canción del mismo nombre del cantautor guatemalteco Ricardo Arjona “Jesús, Verbo no Sustantivo” en la que se hace un importante llamado a dejar de un lado la hipocresía religiosa y poner la fe en acción.

Sin embargo, tanto la canción de Arjona como en esta columna, nos estamos perdiendo algo fundamental, algo muchísimo más importante y cierto que lo que tanto Arjona como la respetable periodista Sanchinelli nos dicen.

¿Dónde está el problema? El problema está en el uso que le dan a la palabra “verbo”, tanto en la columna, como en la canción.  La palabra “verbo”, es utilizada en el sentido gramatical de una palabra que denota una acción, una acción por parte de un “sustantivo”.  Al afirmar entonces que Jesús es “verbo” y no “sustantivo”, reducimos a Jesús a una idea, a “buenas obras” que carecen de raíz, de fundamento y del verdadero sentido del por qué de esas buenas obras.

En el primer capítulo del Evangelio de Juan, leemos las siguientes palabras refiriéndose a Jesús como “Verbo”:

1En el principio ya existía el Verbo,
y el Verbo estaba con Dios,
y el Verbo era Dios.
2Él estaba con Dios en el principio.
3Por medio de él todas las cosas fueron creadas;
sin él, nada de lo creado llegó a existir.
4En él estaba la vida,
y la vida era la luz de la humanidad.
5Esta luz resplandece en las tinieblas,
y las tinieblas no han podido extinguirla.
14Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Este “Verbo” no es una idea, no es una acción, ni siquiera es un llamado a la acción.  Este Verbo es EL Sustantivo.  Es Dios mismo.  Es Dios el Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad, Dios que se hizo hombre y sin perder nada de Su naturaleza divina, tomó para Sí toda la naturaleza humana para redimirnos a través de Su vida, muerte, resurrección y ascensión.
Antes de hablar de buenas acciones, hablemos de Aquel que vino a redimir aún nuestras buenas acciones, porque aparte de Él, aún nuestras buenas obras están motivadas por nuestro egoísmo, orgullo y falso sentido de superioridad moral.
Sin comprender que el Verbo (el Logos encarnado), es Sustantivo, vamos a creernos falsas ideas de Jesús.  Vamos a querer que sea nuestro gurú, nuestro líder, nuestro maestro, pero nunca nuestro Señor, Rey y Dios.  Nuestra eternidad y el mismísimo sentido y propósito de cualquier buena obra que hagamos depende de esta diferencia.
Admiro a la periodista brasileña Rachel Sheherazade por hacernos ese desafío:
“¿Sabe quién va a faltar en la fiesta de Navidad? ¡El cumpleañero del día! Así como en la noche de Su nacimiento, nadie le abrió las puertas y Jesús no tiene dónde reposar.  No hay espacio para Él en la casa de los hipócritas de cenas hartas y corazones vacíos.  En el teatro de Navidad entre Santa Clauses, árboles relucientes y montañas de regalos, Cristo pasa desapercibido como si el buen viejito fuera un hecho y el Buen Dios fuese la leyenda.  Yo no creo en una Navidad de consumo, en la Navidad de gentilezas fugaces, del altruísmo anual.  Navidad son las buenas nuevas eternas de un Dios que se hizo siervo, del Verbo que se hizo carne, del Profeta que revolucionó el mundo por la paz y por el amor.  Y es nuestro amor a ese Niño Dios que los cristianos genuinos celebran en la verdadera Navidad.  Nació hoy un Salvador, que es Cristo el Señor.  Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.”
“Sabe quem vai faltar na festa de natal? O aniversariante do dia! Como na noite do seu nascimento, ninguém lhes abriu as portas e Jesus não tem onde repousar. Não há espaço pra Ele na casa dos hipócritas de ceias fartas e corações vazios. No teatro do natal entre papais noéis, pinheiros reluzentes, embrulhos de presentes, Cristo passa despercebido como se o bom velhinho fosse fato e o Bom Deus é que fosse lenda. Eu não acredito num natal consumo, o natal das gentilezas fugazes, do altruísmo anual. Natal são as boas novas eternas de um Deus que se fez servo, do Verbo que se fez carne, do Profeta que revolucionou o mundo pela paz e pelo amor. E é por amor a esse Deus Menino que os cristãos genuínos celebram o verdadeiro natal. Nasceu hoje o Salvador, que é Cristo Senhor. glória a Deus nas alturas e paz na terra aos homens de boa vontade.”
Rachel Sheherazade – SBT Brasil – 24/12/2013

La canción de Arjona termina diciendo:

“Jesus no bajes a la tierra quedate ahí arriba
todos lo que han pensado como tu hoy estan boca arriba
olvidados en algún cementerio, de equipaje sus ideales
murieron con la sonrisa en los labios
porque fueron verbo y no sustantivo.”

Ese final nos deja sin esperanza.  La verdadera promesa de Navidad, contenida en el final de la Biblia nos dice lo contrario:

12«¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho. 13Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.
14»Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para poder entrar por las puertas de la ciudad.15Pero afuera se quedarán los perros, los que practican las artes mágicas, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira.
16»Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para darles a ustedes testimonio de estas cosas que conciernen a las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, la brillante estrella de la mañana.»
 17El Espíritu y la novia dicen: «¡Ven!»; y el que escuche diga: «¡Ven!» El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.
18A todo el que escuche las palabras del mensaje profético de este libro le advierto esto: Si alguno le añade algo, Dios le añadirá a él las plagas descritas en este libro. 19Y si alguno quita palabras de este libro de profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa, descritos en este libro.
20El que da testimonio de estas cosas, dice: «Sí, vengo pronto.»
Amén. ¡Ven, Señor Jesús!
21Que la gracia del Señor Jesús sea con todos. Amén. (Apocalipsis 22:12-21, NVI)
Me quedo con este final.