11150717_10153332927449243_5821440948041006267_nRony, hoy quiero hacerte un agradecimiento público.  Tengo el gusto de conocerte de hace algunos años y siempre te he tenido mucho aprecio por tu humildad, carácter genuino y el gran corazón pastoral que tenés.  Hoy, quiero agregar a eso mi respeto y admiración.

Una de las cosas que más le falta a Guatemala son voces morales creíbles.  Existen voces de protesta, existen mensajes políticos y existen cualquier cantidad de charlatanes motivacionales.  Lo que no existen son voces morales creíbles, puras y cristalinas que no solo hablen, sino que den la cara.

En mi opinión, la tuya es una de esas voces.  Verte convocando a los cristianos a tomar acción y orar en la madrugada en el Parque Central (no una, ¡sino dos veces!) y no solamente convocar, sino estar allí, megáfono en mano como un Juan el Bautista del siglo XXI es admirable.  No buscaste jamás protagonismo, sino que alzaste la verdadera voz profética de la Iglesia al pedir perdón por Guatemala y llamar a Guatemala…a todos los guatemaltecos…..al arrepentimiento y a volverse a Dios.  Ese es el corazón del Evangelio.  No necesitamos “proclamas proféticas”, necesitamos alzar la voz profética que le pertenece a la Iglesia y que es la que mueve a los cristianos a actuar empoderados por el Espíritu y sostenidos por la gracia de Dios en Jesús.

Espero Rony que esto continúe para que la Iglesia se fortalezca y pierda el miedo de hacer lo que le corresponde hacer en sacrificio, servicio y entrega por el prójimo.  Espero que este esfuerzo no sea secuestrado por políticos y que tampoco pierda su clara distinción cristiana.  Se sembró una preciosa semilla que hoy es tarea de todos los que invocamos el nombre de Jesús cuidar y cultivar.  Contás con mi apoyo.

Reitero mi aprecio, admiración y respeto por vos y el trabajo que estás haciendo.  Gracias por hacerlo, gracias por ser valiente, gracias por ser cristiano.  ¡Gracias Rony!


Hemos estado viviendo un mes histórico en Guatemala.  En cuestión de un mes, todo el panorama político y eleccionario cambió, hemos sido testigos del despertar de una renovada consciencia ciudadana, y hemos visto también como el actual gobierno se ha ido desmoronando a costas de un muy mal manejo de la crisis y de querer defender lo indefendible hasta que se les saliera por completo de las manos.

Mañana es la gran protesta a la que se convocó desde el pasado sábado 25 de abril bajó la ya famosa bandera del #RenunciaYa.  Para muchos, los objetivos de la propuesta están claros.  Para mi, no tanto.  No los tengo claros, porque no he visto aún propuestas concretas, que transformen de fondo el sistema bajo el que vivimos y que, dentro de los marcos institucionales, se hagan los cambios necesarios.

No creo que el esfuerzo que se está haciendo sea inútil o vano. Al contrario, ¡es muy necesario! Sin embargo, consideró importante ir buscando llevar a la mesa propuestas que nos permitan, de la mejor forma posible, evitar que estos problemas se repitan y que al mismo tiempo, nos permita a cada uno de nosotros en Guatemala vivir en mayor libertad y con una mejor oportunidad de ver a nuestras vidas y familias florecer.

Entonces, ¿qué propondría yo en esta nueva protesta? ¿Cuál sería mi propuesta? Aquí van algunas ideas, quizás para algunos irreales y quizás para otros sean lo que se debe hacer, o quizás otros estén en total desacuerdo, pero como de proponer ideas y de debatirlas se trata, a continuación, mis propuestas:

1. Reforma Electoral

  • Eliminar la elección de diputados al congreso por lista y movernos hacia la elección nominal de diputados (o esa, elegimos a cada uno por nombre y no en combo).
  • Alternar la elección de diputados y de alcaldes para que sean a mitad del período presidencial y de esa forma, oxigenar estas instituciones tan importantes para el país.  El período lo mantendría siempre de 4 años, pero electos a mitad del período presidencial.
  • Eliminar el nombramiento a dedo de gobernadores departamentales y someter este puesto también a elección popular y dotar de verdadera capacidad de ejecución y toma de decisiones a los gobernadores departamentales en concierto con los diputados que representan el departamento en el congreso y con los alcaldes de cada municipio.
  • Dejar atrás el PARLACEN.  No tiene mayor sentido seguir con esa organización.
  • Revisar con el TSE las reglas del juego para eliminar los incentivos a la campaña anticipada y demás violaciones a la ley electoral.
  • Restringir el número de períodos consecutivos que un diputado y alcalde puede reelegirse para el mismo cargo público.

2. Reforma Sector Justicia

  • Que los períodos de los distintos magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte de Constitucionalidad sean vitalicios y de esa manera, despolitizar el proceso de su elección y garantizar mayor consistencia y estabilidad en el Organismo Judicial.

3. Reforma SAT y Tributaria

  • Eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias a las importaciones y exportaciones y de esa forma, hacernos más competitivos en el mercado global, atraer inversión extranjera para generación de empleos y tener un impacto positivo en los productos y materias primas importadas.
  • Eliminación de impuestos progresivos que castigan la eficiencia, productividad o buen desempeño y abogar por la justicia en que todos paguemos, porcentualmente, por igual. (ISR, impuesto de circulación de vehículos, etc.)
  • Ampliar la base tributaria para que puedan aportar más personas al funcionamiento del gobierno.
  • Reducir y eliminar impuestos innecesarios u onerosos que nos restan competitividad (ISR, impuestos de distribución de combustibles, impuesto de salida de los aereopuertos, etc.) y que impactan directamente en los precios de los productos de consumo.
  • Trabajar por reducir el tamaño del gobierno y eliminar ministerios y dependencias onerosas, poco productivas y que puedan ser focos de corrupción.
  • Eliminar la “tramitocracia” que produce fuertes incentivos para la corrupción al haber muchas personas y pasos involucrados en trámites simples que tienen alta discrecionalidad y poder de decisión y por ende, son tentados a la corrupción.
  • Desde la SAT, simplificar la formalización de empresas para integrarlas al sistema tributario, a las oportunidades del sistema bancario organizado y el acceso a mercados globales.
  • Desde la SAT, fortalecer los derechos de propiedad privada de los guatemaltecos para de esa forma, fortalecer las bases de capital que pueden generar recursos adicionales para inversión.
  • Eliminar impuestos “con dedicatoria” como protección contra ciertas industrias o contra competidores extranjeros y eliminar privilegios fiscales.

Estas son algunas reformas que considero de fondo y que contribuirían a construir una nación de personas más libres y sobre todo también, más responsables de su propio futuro.  Solo cuando tenemos un ambiente de genuina libertad, podemos cultivar la virtud, y una sociedad de personas libres, responsables y virtuosas solo puede ser buena para todos.

Estoy consciente que esto no es todo y que seguro hay cosas que falta agregar o que incluso puedan corregirse, pero debemos empezar por algún lado y empezar a proponer.


La coyuntura actual en Guatemala, la guerra cultural en Estados Unidos, la persecución cristiana en medio oriente, los estados totalitarios en América del Sur…todas estas situaciones exigen una respuesta, una reacción, una propuesta de parte de la Iglesia.  Ante las crisis que enfrentamos, muchas originadas desde la autoridad civil, la gran pregunta para el cristiano es: ¿debo participar? ¿debo protestar? ¿existe alguna forma distintivamente cristiana de hacerlo?

Históricamente, la Iglesia y los cristianos no han sido ajenos a la participación en movimientos que han traído grandes y muy positivos impactos para la sociedad y la cultura.  También en el proceso, se han cometido grandes errores, especialmente cuando se ha querido afirmar la autoridad eclesiástica desde la autoridad civil.

Estamos en tiempo de elecciones y el panorama es más confuso que nunca.  Existe todavía en el corazón de muchos, y muchos cristianos también, la falsa esperanza de que lo que se necesita es un líder cuasi-mesiánico que resuelva las situaciones.  Se nos olvida la advertencia de Dios a través del profeta Samuel:

5«Mira, Samuel —le dijeron—, ya eres anciano y tus hijos no son como tú. Danos un rey para que nos juzgue así como lo tienen las demás naciones».
6Samuel se disgustó con esta petición y fue al Señor en busca de orientación.7«Haz todo lo que te digan —le respondió el Señor—, porque es a mí a quien rechazan y no a ti; ya no quieren que yo siga siendo su rey. 8Desde que los saqué de Egipto me han abandonado continuamente y han seguido a otros dioses. Y ahora te tratan a ti de la misma manera. 9Haz lo que te pidan, pero adviérteles seriamente acerca de la manera en que reinará sobre ellos un rey».
10Entonces Samuel transmitió la advertencia del Señor al pueblo que pedía un rey.
11—Esta es la manera en que un rey gobernará sobre ustedes —les dijo—. El rey reclutará en el ejército a los hijos de ustedes y los asignará a los carros de guerra y a sus conductores, y los hará correr delante de sus carros. 12Algunos serán generales y capitanes del ejército, otros serán obligados a arar y a cosechar los cultivos del rey, y otros harán las armas y el equipo para los carros de guerra. 13El rey tomará a las hijas de ustedes y las obligará a cocinar, a hornear y a hacer perfumes para él.14Les quitará a ustedes lo mejor de sus campos, viñedos y huertos de olivos, y se los dará a sus oficiales. 15Tomará una décima parte de su grano y de sus cosechas de uvas y la repartirá entre sus oficiales y miembros de la corte.16Les quitará sus esclavos y esclavas, y les exigirá lo mejor de sus ganados y burros para su propio uso. 17Les exigirá la décima parte de sus rebaños, y ustedes serán sus esclavos. 18Cuando llegue ese día, suplicarán ser aliviados de este rey que ahora piden, pero entonces el Señor no los ayudará.
19Sin embargo, el pueblo se negó a escuchar la advertencia de Samuel.
—Aun así, todavía queremos un rey —dijeron ellos—. 20Nuestro deseo es ser como las naciones que nos rodean. El rey nos juzgará y será nuestro líder en las batallas.
21Así que Samuel le repitió al Señor lo que el pueblo dijo, 22y el Señor respondió: «Haz lo que te piden y dales un rey». Entonces Samuel estuvo de acuerdo y los envió a sus casas. (1 Samuel 8:5-22, NTV)
Entre las muchas cosas que nos ilustra este pasaje, hay una central que no debemos olvidar: los funcionarios gubernamentales son FALIBLES, tan pecaminosos como cada uno de nosotros. Quizás la diferencia más grande sea la del alcance de su pecado, dada la autoridad que manejan y el poder del que disponen, especialmente desde la capacidad coercitiva que les da la ley.
A la par de esta falibilidad de los gobernantes civiles, estamos llamados a reconocer la autoridad que tienen.  No podemos olvidar:
1Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios.2Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado.3Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. 4Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo.5Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.
6Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen. (Romanos 13:1-6, NTV)
13Por amor al Señor, respeten a toda autoridad humana, ya sea al rey como jefe de Estado 14o a los funcionarios que él ha nombrado. Pues a ellos el rey los ha mandado a que castiguen a aquellos que hacen el mal y a que honren a los que hacen el bien.
15La voluntad de Dios es que la vida honorable de ustedes haga callar a la gente ignorante que los acusa sin fundamento alguno. 16Pues ustedes son libres, pero a la vez, son esclavos de Dios, así que no usen su libertad como una excusa para hacer el mal. 17Respeten a todos y amen a sus hermanos en Cristo. Teman a Dios y respeten al rey. (1 Pedro 2:13-17, NTV)
¿Cómo, entonces, podemos proceder con fidelidad a a las Escrituras y con responsabilidad y consciencia ciudadana? Ante la falibilidad de la autoridad civil y nuestro llamado a respetarla y someternos a ella, ¿qué pasa cuando estas no cumplen el mandato que les fue dado por Dios y que vemos tan claramente expresado en Romanos y en Pedro?
Quizás, podemos ver hacia la historia y aprender algo del antiguo Obispo de Milán, San Ambrosio.
Electo al obispado de Milán en el año 374 d.C., fue uno de los más destacados e importantes líderes de la antigua Iglesia.  El mismo San Agustín, que le escuchó predicar, hablaba de su gran carácter, talento y capacidad de comunicar las verdades de Dios al pueblo.  Para quienes participamos en la alabanza en la Iglesia, le debemos a él la introducción del canto alternado de los Salmos en la liturgia, además de que él mismo compuso muchos himnos.
De lo mucho que vale la pena destacar de este gran doctor de la Iglesia, fue un incidente en el año 390 d.C..  Ese año, el emperador Teodosio I, en sus esfuerzos por retomar el trono, masacró a 7000 personas en Tesalónica luego de que en una revuelta ciudadana, fuese asesinado el gobernador romano de esa provincia.  ¿Qué hizo Ambrosio ante esta situación?
1. Impidió que el emperador entrara a misa.
2. Lo excomulgó y lo llamó al arrepentimiento y a la restitución.
3. Luego de varios meses de disciplina y penitencia, le permitió nuevamente retornar a la Iglesia y recibir el sacramento eucarístico.
San Ambrosio aquí dio un tremendo ejemplo de como un cristiano puede ejercer resistencia sin traicionar su fe y tampoco su consciencia ciudadana.  Él no se rebeló, pero claramente señaló el pecado del emperador.  No sólo lo señaló y lo excomulgó, sino que hizo algo que es lo que hace que la resistencia “cristiana” pueda en efecto ser “cristiana”, llamó al emperador al ARREPENTIMIENTO.  Como padre de la Iglesia, pastor y teólogo, Ambrosio entendía la necesidad del arrepentimiento genuino como paso para reconciliar nuestra relación con Dios y con los demás.  NADIE está exento de esto, ni siquiera el emperador.  Al pararse firme sobre estos principios, San Ambrosio pudo llevar al emperador a través de un proceso centrado en el evangelio de arrepentimiento, restitución del daño hecho e incluso, restauración a la comunidad de fe.  Logró hacer todo esto sin dejar de entender la falibilidad del ser humano, y a la vez, sin faltar el respeto a la autoridad civil.
¿Qué podemos aprender y aplicar en nuestra situación actual de San Ambrosio?

41»¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo cuando tú tienes un tronco en el tuyo?42¿Cómo puedes decir: “Amigo, déjame ayudarte a sacar la astilla de tu ojo”, cuando tú no puedes ver más allá del tronco que está en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo. (Lucas 6:41-42, NTV)

Hoy, sábado 25 de abril de 2015, se perfila como un día con enorme potencial histórico para Guatemala.  Ante una serie de escándalos acumulados -desde los “chismes” en los diarios, el agua mágica para Amatitlán y la defraudación en la SAT- que tienen, al menos en redes sociales y en columnas de opinión- al gobierno en un serio problema de credibilidad y descontento popular.  Sumado a los escándalos del propio gobierno, estamos a pocos días de la convocatoria a elecciones y en cuestión de 2 semanas, el escenario político se convirtió en impredecible, con candidatos nuevos, cambios de partidos, renuncias, acusaciones y con sus propios escándalos -el abuso de las alfombras de Semana Santa para propaganda, los escándalos de algunos partidos en apelar a los bajos instintos de la población para ganar votos, etc.

El resultado de la bomba mediática que ha explotado como consecuencia de toda esta presión que los mismos políticos le han puesto al sistema y al ambiente, hoy muchos llegarán al parque central a manifestar y bajo la “bandera” de #RenunciaYa, exigirán renuncias y exigirán justicia.

Desde el famoso caso Rosenberg, no se había visto un nivel de inconformidad y una capacidad de convocatoria como la que pareciera está gestándose para hoy.   Creo que eso es bueno.  Como ciudadanos y como guatemaltecos, estamos llamados a defender nuestros derechos, la Constitución y a exigir que la ley se cumpla y se aplique para TODOS, y de esa manera, buscar construir un auténtico Estado de Derecho.

Sin embargo, este despertar de nuestro innato sentido de justicia, también debe ser un fuerte llamado a la consciencia individual.  Hemos visto y hemos señalado que nuestro prójimo -y en este caso los reclamos se centran en la señora Vicepresidenta Roxana Baldetti- tiene en su ojo una astilla.  Todo pareciera indicar que así es y aún si no fuera así, pareciera que el veredicto ya se emitió -al menos el veredicto popular. (Gracias a Dios que “Vox Populi” NO ES “Vox Dei”, pero dejemos este tema para otra ocasión.)  Si somos cristianos y tomamos en serio las palabras de Jesús, hemos de tomar consciencia del tronco en nuestro propio ojo.

Debemos recordar que la corrupción es un pecado.  El pecado es personal y ninguno de nosotros está exento del mismo.  ¿Cómo hemos contribuido nosotros a fortalecer un sistema que se sostiene de los dineros que provienen de la corrupción? Pensemos un poco:

  • La compra de piratería – no paga impuestos, atenta contra derechos de propiedad intelectual, financia actividades ilícitas.
  • Sobornos y mordidas – para quitarnos una multa, para acelerar algún proceso, para comprar una licencia de conducir.
  • Sub-facturación de mercadería – para reducir el pago de aranceles de importación
  • Apelar a “conectes” en algún organismo gubernamental – para acelerar procesos, evitar colas, conseguir favores o prebendas especiales, privilegios
  • No pedir o no dar factura – para evitar pago de impuestos, no justificar gastos
  • Comprar facturas – para reducir el pago de impuestos al final de año

¿Hemos participado en esto? ¿Hemos hecho consciencia de nuestra propia contribución al problema? Estas decisiones -que si bien podrán ser producto de un sistema que lo promueve o de leyes mal hechas en dónde los incentivos para burlarlas están en sus mismos reglamentos- van a ser siempre personales, será nuestra decisión individual si caemos o no.

Gloria Zúñiga en el prefacio al libro “Una Teoría de la Corrupción” escribe:

Es fácil tirarle piedras a otros; la tarea difícil es ver y comenzar con nosotros mismos.  De esa cuenta, cada uno de nosotros debe ser parte de la solución a través de la corrección fraternal, el señalar la conducta inapropiada acerca de la cual quizás no hemos reflexionado profundamente como agentes propios de la misma y, de manera más general, involucrándonos en dar forma al clima moral de cada una de las esferas de las cuales formamos parte.  Al mismo tiempo, cada uno de nosotros debe estar consciente que Dios ve aquello que nosotros como personas no podemos ver.  Cuando alguien nos critica, algo que nadie le gusta aceptar, no rechacemos esa crítica, sino que estemos abiertos a considerar la posibilidad de que nuestro crítico pueda ser el instrumento que nuestro sabio Padre ha escogido para alcanzarnos y darnos una nueva oportunidad de tomar la decisión moral.  Seamos guardadores de nuestros hermanos y recordemos que no podemos tener un corazón dispuesto si nuestra mente no lo está.

Cada decisión pecaminosa personal destruye el ambiente, y cada decisión moral y correcta que tomamos ayuda a construirlo.  La pregunta clave aquí es si estamos hoy con la justa acción de protesta construyendo algo a voces y gritos que mañana vamos a destruir con la compra de una película pirata, una mordida a algún policía que nos quiera multar o aceptar alguna prebenda para acelerar un proceso o ganar un negocio.  ¿Qué va a pasar a partir de mañana? ¿Cómo vamos a reconstruir el ambiente? ¿Si se logra el objetivo de hoy, qué será de mañana? ¿Está la respuesta únicamente en cambiar gobernantes? Recordemos la advertencia de C.S. Lewis sobre nuestra excesiva confianza en el Estado:

El Estado moderno no existe para proteger nuestros derechos, sino para hacernos algún bien o hacernos buenos -de cualquier forma, para hacernos alguna cosa o convertirnos en algo.  Es por esto que en lugar de “gobernantes”, hoy les llamamos “líderes”.  Ya no somos tanto sus súbditos como sus protegidos, pupilos o animales domésticos.  No nos han dejado nada a lo que podamos decirles: “¡No se metan en mis asuntos!”  Todas nuestras vidas son su asunto. (C.S. Lewis, “¿Es Posible el Progreso? Esclavos Voluntarios del Estado de Benefactor”)

Como cristianos, nuestro clamor por justicia hoy necesita ir acompañado por las exigencias del amor cristiano y la necesidad de proclamar el Evangelio para buscar la genuina transformación de nuestro corazón para que de verdad impacte en nuestro círculo inmediato de influencia y con eso permear la sociedad.  Pero actuar así no será fácil, exige:

  • Un corazón arrepentido por nuestro pecado personal y contribución a la corrupción, así como por el pecado de juzgar a otros de manera hipócrita si no nos hemos juzgado a nosotros mismos.
  • Un corazón abierto a perdonar a nuestras autoridades si hemos sido ofendidos y/o afectados de manera personal en esto.
  • Un corazón dispuesto a restituir si hemos cometido alguna injusticia o participado de algún acto de corrupción o ilícito.
  • Una disposición a actuar rectamente de ahora en adelante.
  • Ceder la venganza a Dios por la injusticia y no querer tomarla en nuestras propias manos.
  • Predicar y compartir las buenas noticias del Evangelio de Jesús con otros y confiar en la transformación que solo el Espíritu Santo puede hacer en nuestros corazones. (Contrario a la opinión popular, la transformación NO ESTA en mi).  Solo Dios puede transformarnos y cambiar nuestro corazón inclinado al pecado.

¡Qué se escuche hoy el clamor de cada ciudadano guatemalteco! ¡Qué prevalezca la justicia y el Estado de Derecho! ¡Qué sea la ley la que juzgue las consecuencias temporales de los pecados cometidos! ¡Qué Dios guarde nuestros corazones de deseos pecaminosos de venganza, del arrogante e hipócrita juicio contra otros, de la calumnia, el insulto y la violencia!

Hoy vemos expuesto el pecado de nuestros gobernantes.  Espero hoy podamos reflexionar sobre nuestro pecado personal.  Pero recordemos lo siguiente:

Tanto para el gobernante corrupto como para el individuo que mintió para obtener alguna ventaja en su vida privada, las consecuencias ETERNAS de su pecado son las mismas.  Tanto para el gobernante corrupto como para el individuo que mintió para obtener alguna ventaja en su vida privada, la SOLUCION ETERNA para su pecado es la misma: el Evangelio.  Las consecuencias temporales del pecado cometido siempre serán, para aquellos que respondan al Espíritu Santo, una muestra de la gracia de Dios al concederles a través del sufrimiento, una oportunidad de conversión, reconciliación y perdón.

¡Ánimo Guatemala!


b0277-studybibleEn su exhortación a su joven discípulo Timoteo, Pablo le escribe lo siguiente: “Desde la niñez, se te han enseñado las sagradas Escrituras, las cuales te han dado la sabiduría para recibir la salvación que viene por confiar en Cristo Jesús.” (2 Timoteo 3:15, NTV)

Para Pablo, las Escrituras tienen una importancia central en la vida del creyente. Nos ayudan a conocer el carácter y naturaleza de Dios y a apreciar más y mejor el precioso regalo de la salvación que nos ha sido dada en Jesús. Es a partir de este conocimiento que podemos enseñarlas a otros: “Esfuérzate para poder presentarte delante de Dios y recibir su aprobación. Sé un buen obrero, alguien que no tiene de qué avergonzarse y que explica correctamente la palabra de verdad.” (2 Timoteo 2:15, NTV)

Conocer bien las Escrituras nos ayuda a ser obediente a estas exhortaciones que Pablo hizo a Timoteo y que aplican a nosotros hoy en día. Somos herederos de un precioso regalo que no fue diseñado para que lo retengamos, sino que ese regalo –el Evangelio- se hace más grande y más precioso mientras más lo compartimos.

El gran reto que tenemos entonces es: ¿cómo podemos mejorar nuestra lectura de la Biblia para vivir de mejor manera lo que se nos ha encomendado?

Aunque difícilmente podemos tratar el tema de manera exhaustiva en un artículo, quisiera explicar algunos puntos importantes que pueden ayudarnos a la hora de abordar un texto ya sea para lectura devocional y de edificación personal y familiar, o a manera de estudio en la preparación de un mensaje a un grupo o congregación.

El primer problema que debemos atacar es el de que debemos reconocer con mucha humildad que la Biblia no fue escrita para nosotros. ¿Cómo así? Debemos recordar que lo que hoy tenemos en nuestras manos como Biblia tomó cientos de años de escribir y es la recopilación de textos que fueron escritos en lugares muy distantes a donde hoy vivimos, en épocas muy lejanas, por personas que no sabían de la existencia de un continente que luego se llamaría América y que ellos, al escribir, tenían en mente a una audiencia muy puntual y específica.

Entender esto es fundamental porque significa renunciar a esa engañosa idea evangélica moderna que presenta a la Biblia como una “carta de amor del Padre para mí” o en el sentido mecanicista más descarado, la reduce a un mero “manual de vida”. La maravilla del texto bíblico es justamente que a pesar de la distancia geográfica, temporal y cultural, sigue siendo tan relevante, viva y eficaz, como cuando fue originalmente escrita, y eso, en sí mismo, es un milagro. La clave es partir humildemente del contexto original de cada libro y a partir de allí, hacer nuestra tarea de exégesis (encontrar el sentido y significado original de cada libro de la Biblia, tal cual fue escrito por el autor para su audiencia original) y a partir de una buena exégesis, poder ya hacer una buena hermenéutica (interpretación y aplicación del texto) que haga del texto bíblico algo vivo, dinámico y vibrante para nosotros hoy.

El problema principal que tenemos es uno de confundirnos a la hora de hacer exégesis. Normalmente, a la hora de estudiar un texto, olvidamos que siempre traemos al mismo nuestro trasfondo, prejuicios e ideas pre-concebidas al mismo. Leemos el texto con ojos de latinoamericanos del siglo 21 y entonces, en lugar de extraer el significado original del texto (que es de lo que se trata la exégesis), le insertamos nuestro propio significado al mismo y en lugar de hacer exégesis, terminamos haciendo eiségesis.

¿Cómo así? Simple. Supongamos que estamos preparando un mensaje en donde queremos probar, por ejemplo, que algún tipo de ordenamiento económico o político para la sociedad es el “bíblico”. ¿Qué es lo que normalmente hacemos? Normalmente partimos de nuestra conclusión (“El sistema económico X es el “modelo bíblico” que nuestra sociedad debe seguir…”) y buscamos los textos bíblicos que apoyan nuestra conclusión y entonces brincamos de un lado al otro de la bíblica, sacando versículos fuera de contexto (que muchas veces ni siquiera forman oraciones completas) y las usamos para defender nuestro punto. Eso es hacer eiségesis.

Hacer exégesis requiere mucha más humildad. Requiere leer el texto completo, esforzarnos por entender el contexto y a partir de allí, entender el significado original del mismo y dejar que el texto nos hable y, por el Espíritu Santo, nos enseñe lo que debemos aprender –vaya o no en contra de nuestras conclusiones pre-concebidas. Es una tarea más ardua, larga y exigente, pero si vamos a ser fieles al texto, no nos queda otra.

Hoy en día existen muchísimos recursos disponibles que pueden ayudarnos a enriquecer nuestra lectura bíblica con el contexto histórico y cultural de cada libro. Contamos con más y mejores comentarios y acceso a mucha de la tradición exegética y hermeneútica que hemos heredado de 2000 años de historia de la Iglesia. La internet pone mucho de eso en la punta de nuestros dedos y es cuestión de práctica y disciplina aprender a usar todo esto. Pero por sobre todo de eso, tenemos a Dios el Espíritu Santo para guiarnos hacia toda verdad y enseñarnos el camino. Fuimos salvos y estamos siendo sostenidos diariamente por el Logos de Dios, el Logos Encarnado a través de Quién tenemos el mejor acceso al Trono de la Gracia para que podamos conocer Su Palabra, enseñarla, vivirla y aplicarla cada día de nuestras vidas.

Como recursos adicionales para seguir profundizando en el tema recomiendo estos artículos:

1. 10 Errores que Cometemos con la Biblia

2. 10 Consejos de Gordon Fee de cómo Interpretar las Narrativas Bíblicas

3. El libro de Gordon Fee “La Lectura Eficaz de la Biblia”

(Este artículo fue originalmente escrito para el blog de Evangelio Verdadero)


(Traducción mía del artículo “para o coração que cansou de “Igreja”” de Zoe Lilly, disponible en portugués original aquí.)

Tengo muchos amigos que están “cansados” de ir a la iglesia, se cansaron del sistema, de la liturgia y de la hipocresía que ven por allí.  Me cuentan que continúan amando a Jesús y que leen su Biblia en casa pero que no quieren meterse más con la institución de la “Iglesia”.  Estoy seguro que ellos aún aman a Jesús, que viven de manera santa delante de Dios y que hacen buenas obras en donde están.

No estoy aquí para criticar o juzgar a nadie, sin embargo últimamente he estado reflexionando sobre el “movimiento de los sin iglesia” y por un buen tiempo encontré sus razones y justificaciones válidas y ¿quién era yo para estar en desacuerdo?  Crecí en la iglesia y he visto los peores ángulos imaginables, he visto mucha hipocresía de cerca pero continuamente escuchaba una voz que me decía: “No se trata de los otros, sino de lo que hay entre tu y Yo”.  Esa vez me mantuvo hasta hoy en la iglesia y frecuentando reuniones con otros cristianos.

Últimamente veo que el problema nunca fue de “no ir a la iglesia” aunque si tiene que ver con la situación actual de la Novia de Jesús.  Hay personas que van a la iglesia y se han conformado a la situación actual y tiene aquellos que renunciaron a la Novia, que no quieren ser parte de la cruda y fea realidad en la que ella se encuentra y de esa forma, se han conformado también.

Por mucho tiempo confieso que me daba mucha vergüenza ser tildada “evangélica” por todos los absurdos que escuchaba y veía de aquellos que se llamaban “creyentes”.  Era extremadamente difícil decir que era parte de una Novia tan despedazada y encerrada en sí misma.  Sin embargo, llegó el día en que pude ver que a pesar de que la Iglesia es ese lugar de personas extremadamente problemáticas, también era parte de mi y yo de ella.

Aprendí que amar al enemigo allá afuera es fácil, pero perdonar al “hermano” creyente al lado de mí era un parto de más de 96 horas.  Aprendí que cuando Jesús me llamó a cargar mi cruz, no era a sufrir persecución fuera de la iglesia, sino dentro de ella misma.  Aprendí que perdonar a alguien que no conoce a Jesús es fácil, pero perdonar a aquel que usted estima y que tiene alguna “posición de unción” es mucho más pesado y difícil.  Aprendí con sangre, sudor y lágrimas que ser parte de la Novia me hacía ser más como Jesús.

No estoy en contra de quien no va a la Iglesia ni de aquel que ha sido devorado por el sistema religioso, pero si estoy a favor de pagar el precio para ver cambios, para luchar por una Novia saludable y unida.  Mi iglesia local está lejos de ser perfecta, pero nosotros (mis amigos y compañeros) intentamos juntos -a pesar de nuestros innumerables errores- de vivir un cristianismo verdadero.  El cristianismo no es para los débiles, es para aquellos que logran luchar por la verdad y el amor, aunque estén delante de todo aquello con lo que no están de acuerdo y aún tienen la esperanza de que un día seremos esa Novia sin arruga, mancha o cosa semejante.

Está en ti escoger el precio que vas a pagar.  Lo que cambia al final será el resultado que se precio produce.

Yo escojo el precio más alto, no porque sea mejor que los demás, sino porque aún no para de soñar y luchar…y no pararé hasta el fin.


Hoy es martes de carnaval (17/2/2015) y mañana es el “Miércoles de Ceniza” celebrado en el mundo cristiano más tradicional y que guarda el calendario litúrgico.  Este día marca el inicio de la cuaresma, el período de 40 días que nos motiva a preparar nuestro corazón para una reflexión profunda a través del arrepentimiento, la contrición y el ayuno, acerca de la Crucifixión y Resurrección de Jesús.

Esta no es considerada una “tradición evangélica”, pero hay al menos 5 razones por las cuales vale la pena tomar en cuenta este período del calendario litúrgico.  También debemos siempre recordar la centralidad que tienen el arrepentimiento y la contrición en la vida del cristiano y como esto nos apunta a un futuro lleno de esperanza.  Así que existe, para nosotros en la tradición evangélica y reformada, una gran oportunidad para hacer nuestro este tiempo y usarlo para la gloria de Dios y el gozo de Su pueblo.

Normalmente, asociamos la idea de la cuaresma con el ayuno o el negarnos algunas cosas que nos gustan a manera de sacrificio.  Eso es una parte importante de este período de reflexión pero quisiera proponer algo más aquí.  ¿Por qué no empezamos a hablar sobre lo que VAMOS A HACER durante estos 40 días? ¿De qué manera viviremos diferente este período para que, más allá de los 40 días estrictos de la cuaresma, hayamos cultivado una forma distinta de vida que nos impulse hacia el futuro?

Estemos claros, no estoy hablando de “nuevos hábitos” o únicamente leer uno de los tantos devocionales disponibles en YouVersion acerca de la cuaresma.  Estoy proponiendo empezar cambios importantes de vida a través de enfatizar de manera más profunda aspectos importantes de la disciplina cristiana.  Aquí algunas propuestas:

1. Leamos los Evangelios durante estos 40 días: Los 4 Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) suman 89 capítulos.  Leyendo 2.225 capítulos diarios (propongo 3 diarios), habremos tenido la oportunidad de encontrarnos con Jesús de manera completa durante este tiempo.  Quizás si hacemos eso, dejaremos de depender de “memes” motivacionales o algoritmos en redes sociales que tratan la Biblia cual horóscopo y podremos compartir verdades profundas y transformadoras con todos los que nos rodean, más allá de la burbuja de las redes sociales.

2. Leamos Salmos durante estos 40 días: El libro de Salmos cuenta con 150 capítulos.  Leyendo 4 Salmos al día, habremos leído todo el libro y a la vez, habremos encontrado un renovado y más honesto, orgánico y hasta crudo idioma para hablar con Dios, para encontrarnos con Él en medio de cualquier situación que la vida nos arroje y poder llevarla a Sus pies con súplica, ruego, grito, celebración, llanto, desesperación y esperanza.

3. Volvamos a ser amigos durante estos 40 días: Si algo hemos perdido como sociedad y más aún, me atrevería a decir, como iglesia, es la capacidad de ser verdaderos amigos y de disfrutar de la amistad como fin en sí mismo.  El Whatsapp y las demás redes sociales nos han complicado el poder relacionarnos cara a cara, frente a frente, de manera encarnada, vulnerable y genuina. Sin embargo, estos 40 días pueden ser la oportunidad de volver a tomar el teléfono y llamar en lugar de enviar un texto, de invitar a un café y tener una conversación solo por el hecho de tenerla, porque es agradable.  De ver y tratar a la persona, al otro, al amigo y amiga como fines en sí mismos y no con agenda escondida, como proyecto o como medio de consumo.

4. Compartamos la esperanza del Evangelio con otras personas durante estos 40 días: Más allá de las tradiciones cuaresmales, el calendario litúrgico o la Semana Santa, si de algo se trata este tiempo es del Evangelio.  No existe otra esperanza para el mundo.  El Evangelio es la esperanza para todo y para todos (vale la pena escuchar este mensaje).  Seamos evangelistas durante este tiempo.  Hablemos de Dios, hablemos de nuestras luchas y de la gracia que nos ha salvado, que nos sostiene y que nos impulsa hacia adelante.  ¿Cuándo fue la última vez que compartiste el Evangelio con alguien más? ¡Esto es más urgente de lo que imaginas!

Mañana inicia cuaresma.  Aprovechemos este tiempo.  Oremos, ayunemos, adoremos, leamos y vivamos este espacio de manera distinta, profunda y transformadora.  Que esta cuaresma sea apenas el trampolín para una vida espiritual renovada, fortalecida y catapultada por el Espíritu Santo para disfrutar más a Dios, disfrutar más a los demás y disfrutar más la esperanza del Evangelio.


downloadSé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. — (Filipenses 4:12, NTV)

Existen muchos que saben “como vivir con poco” que nunca han aprendido “como abundar”.  Cuando llegan al punto más alto de la vida se marean y están listos para caer.  El cristiano tiene más probabilidad de traer desgracia a su profesión de fe en la prosperidad que en la adversidad.  Es muy peligroso ser próspero.  La caldera de la adversidad es una prueba mucho menos severa para el cristiano que en la refinería de la prosperidad.  ¡Oh, cuánta livianez espiritual y descuido de las cosas espirituales han sido traídas a través de las mismas misericordias y provisiones de Dios!  Sin embargo, esto no es un asunto de mera necesidad, porque el apóstol nos dijo que él sabía como vivir en abundancia.  Cuándo él tenía mucho, sabía como usarlo. La abundante gracia le permitió soportar la abundante prosperidad.  Cuándo su vela estaba llena de viento, sabía navegar con seguridad.  Se necesita mucho más que capacidad humana para poder sostener la rebosante copa de gozo mortal con una mano firme, sin embargo Pablo había aprendido a hacerlo porque él mismo declaró: “He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío…”.  Es una lección divina el poder saber como estar lleno, porque los Israelitas en algún tiempo lo estuvieron, pero mientras la carne aún estaba en sus bocas, la ira de Dios cayó sobre ellos.  Muchos han pedido misericordias para poder satisfacer la lujuria en sus corazones.  La llenura de pan muchas veces ha implicado llenura de sangre y ha traído consigo despilfarro de espíritu.  Cuando tenemos mucho de las providenciales misericordias de Dios, usualmente sucede que tenemos muy poco de la gracia de Dios y poca gratitud por la provisión recibida.  Nos llenamos y olvidamos a Dios: satisfechos con la tierra, nos contentamos con hacer de lado el cielo.  Créanme que es más difícil el poder saber como vivir estando llenos que como vivir sufriendo hambre – tan desesperada es la tendencia de la naturaleza humana al orgullo y a olvidar a Dios.  No olvidemos pedir en nuestras oraciones que Dios nos enseñe como “vivir con abundancia”.

“No permitas que los regalos que tu amor nos otorga alejen nuestros corazones de Tí.”

Adaptado y traducido del devocional “Morning and Evening” de Charles Spurgeon, disponible en inglés aquí.

El Trueno que Ama

Publicado: 03/02/2015 de Juan Callejas en Familia, Reflexiones, Vida diaria
Etiquetas:

10403447_10152542071378385_3376125472005567296_n

Voz de Trueno

Sabiduría forjada en fuego

Sonrisa viva e indeleble

Rony

Una esposa

Cuatro semillas

Fruto infinito

Rony

Siempre un abrazo

Siempre un aliento

Siempre presente

Rony

Canas que destilan amor

Abrazos que duran toda la vida

Saludos que nunca faltan

Rony

El trueno que ama

Retumba en mi corazón

Ejemplo de fidelidad en la longevidad

Rony

El abrazo es aquí y ahora

El cariño se proyecta a la Eternidad

El testimonio es fiel y seguiremos su ejemplo

Rony


“Solo Tú eres mi esperanza en el día de la calamidad.”
(Jeremías 17:17b, NTV)

El camino del cristiano no siempre alumbra como con la luz del sol; tiene sus temporadas de oscuridad y de tormenta.  Es verdad, está escrito en la Palabra de Dios , “Te guiará por sendas agradables, todos sus caminos dan satisfacción;” (Proverbios 3:17, NTV) y esta es una gran verdad, de que estimamos que la religión le de tanto placer al hombre arriba (en el cielo) como abajo (en la tierra); pero la experiencia nos dice que el camino del justo debe ser  “…como la primera luz del amanecer, que brilla cada vez más hasta que el día alcanza todo su esplendor.” (Proverbios 4:18b, NTV), aún así esa misma luz se ve elipsada. Llegan momentos en que las nubes cubren el sol del creyente y él camina en oscuridad y no puede ver luz alguna.  Hay muchos creyentes que se han gozado en la presencia de Dios por un tiempo; han podido disfrutar de la luz del sol en sis primeros pasos en su vida cristiana; han caminado a través de los “verdes pastos” al lado de las “aguas mansas”, pero de repente ven que ese glorioso cielo se nubla; en lugar de la Tierra de Gosén, han entrado en el arenoso desierto; en lugar de agua dulce, encuentran ríos turbulentos de aguas amargas al gusto, y dicen, “Ciertamente si fuera hijo de Dios, esto no me pasaría.” ¡Oh! ¡No digas esto tú que caminas en oscuridad! Los mejores santos de Dios deben tomar del agua amarga; sus hijos más queridos deben llevar su cruz.  Ningún cristiano ha disfrutado jamás de prosperidad eterna; ningún creyente puede siempre mantenerse libre de problemas.  Quizás el Señor te colocó en un camino plano y sin nubes porque eras débil y tímido.  Los vientos fueron suaves para la oveja recién rasurada, pero ahora que eres fuerte en la vida espiritual, debes entrar a una experiencia más madura y áspera reservada a los hijos ya crecidos de Dios.  Necesitamos vientos y tempestades para ejercitar nuestra fe, para arrancar el podrido yugo de la auto-dependencia, y afirmar más firmemente nuestras raíces en Cristo.  El día malo revela a nosotros el valor de nuestra gloriosa esperanza.

Tomado, traducido y adaptado de las reflexiones diaras de Charles Spurgeon, disponibles en inglés aquí.