Llegamos a la parte final de nuestro estudio en 6 partes acerca de la Mayordomía Bíblica. Esta última entrega está dedicada al estudio de la mayordomía bíblica acerca de nuestras finanzas y riqueza material. Para muchos, la discusión de mayordomía debería haberse limitado a esta parte, porque en nuestro círculo cristiano, casi siempre asociamos el término de mayordomía a la parte financiera. Sin embargo, cómo hemos visto, antes de hablar de finanzas y riqueza material, es esencial que entendamos el alcance tan ancho y profundo que tiene el concepto de mayordomía, para que cuándo discutamos lo obvio, lo hagamos conociendo y viviendo ya los aspectos más profundos de esta idea que abarca toda nuestra vida, porque toda nuestra vida es propiedad de Dios.
Al hablar de la mayordomía de nuestras finanzas y nuestra riqueza material, debemos considerar los siguientes aspectos:
- ¿Cuál es la fuente de estos recursos?
- ¿Cómo generamos nuestra riqueza?
- ¿Con qué fin generamos nuestra riqueza?
- ¿Cómo usamos nuestra riqueza?
Como en todo los aspectos que hemos estudiado acerca de la mayordomía, partimos de dos postulados fundamentales: (1) Dios es el dueño de todo cuánto existe (Salmo 24:1-2 y Hageo 2:8) y (2) la mayordomía bíblica de los recursos que son de Dios busca glorificarlo a El a través del servicio a los demás y nuestro gozo (Mateo 20:25-28, Filipenses 2:2-4, Proverbios 3:9, 2 Corintios 9:6-15). Esto es de especial importancia si tomamos en cuenta también que en el caso específico de las finanzas y la riqueza material, no podemos atribuirnos crédito alguno de su generación a parte de la gracia de Dios (Deuteronomio 8:10-20, Colosenses 1:16).
El “cómo” es aquí importante también. El fin no justifica los medios y la generación de riqueza de acuerdo a la Palabra, debe ser honesta, sin engaño, opresión o injusticia (Santiago 5:1-6, Hechos 5:1-10).
Tener claro entonces el origen de nuestra riqueza y claro de que debemos trabajar usando los medios correctos para obtenerla, los fines de para qué y el cómo usamos nuestra riqueza se aclaran. Hemos entendido que la buena mayordomía de nuestros talentos y los recursos que Dios ha dispuesto para nosotros en la Creación implica que imitemos el atributo de la creatividad que Dios nos ha dado para transformar estos recursos y generar valor al crear productos y servicios que nos sirven para florecer como personas, aumentar nuestra calidad de vida y generar oportunidades para que otros menos afortunados o en gran necesidad, puedan ir saliendo de su situación (Jeremías 29:5-7).
La Palabra nos llama también al uso de nuestra riqueza material para la provisión de nuestras familias (2 Corintios 12:14, 1 Timoteo 5:4, 8 y 16), la contribución para el sostenimiento de nuestros hermanos y hermanas necesitadas (Romanos 12:9-21, Hebreos 13:2 y 1 Pedro 4:9) y a través de los diezmos y ofrendas, contribuir a la obra y expansión del Evangelio (Malaquías 3:6-12, 2 Corintios 8:1-7 y 2 Corintios 9:6-15) y glorificar a Dios, así como lo hizo Jacob con lo poco que tenía (Génesis 28:16-18).
Al final, esto nos permite tener en perspectiva la riqueza para no caer en la trampa de “amar al dinero”(1 Timoteo 6:3-10) y ponernos tristes al vivir con la mano cerrada, buscando acumular riqueza (Lucas 12:13-21, 16:19-30 y Mateo 19:16-29) como fin en sí mismo, en lugar de vivir vidas de manos abiertas, sabiendo que nuestra confianza descansa en Dios, quién por la gracia mostrada a nosotros en Jesús y la guía de Su Espíritu, nos permite disfrutar personalmente, en familia y en el servicio a otros de su multiforme gracia (1 Pedro 4:10).
No olvidemos que el ejemplo más grande de dar todo a favor de los demás lo tenemos en Jesús (Juan 3:16) y debemos imitar Su ejemplo de una vida de manos abiertas y totalmente dependiente del Padre, y fortalecidos por el Espíritu Santo podremos darnos cuenta que el sacrificio de bienes temporales bien vale la pena a la luz de la gran recompensa que nos ha sido prometida (Hebreos 12:1-3).





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De Dios, diezmos y el diablo “En el nombre del Espíritu Santo” (II)
http://elperiodico.com.gt/es/2247/deportes/147672
Gracias C:Medrano. Es un artículo definitivamente fuerte que debe ser motivo de reflexión. Lo que no debemos hacer es generalizar y sobre todo, conocer bíblicamente bien el camino correcto hacia temas como el diezmo y las ofrendas, para evitar caer en las trampas que a veces hemos caído todos….unos por pedir de una manera incorrecta y otros, por no dar nada.
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