¿Qué estás pensando?

Publicado: 26/06/2014 de Sandrie Alvarado en Búsqueda Continua, Cristianismo, Reflexiones, Vida diaria
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“Je pensé, donc je suis”. René Descartes

La famosa frase de Descartes, en español “pienso, luego existo” o “pienso, por lo tanto existo” se considera como una que representa el pensamiento filosófico moderno. En la filosofía post moderna la expresión podría ser algo como “pienso, publico, luego existo” o “publico, luego existo” por aquellos que no piensan lo que publican.

¿Qué estás pensando?

Seamos honestos las redes sociales son parte de nuestra vida. Soy una persona con una rutina matutina, que generalmente es algo así: temprano en la mañana suena la alarma de mi celular y lo primero que hago, es revisar mi teléfono (yo sé… no es orar, estoy siendo honesta) si tengo algún mensaje de WhatsApp, mi correo electrónico y la agenda del día, hago ejercicio viendo las noticias de la mañana, me ducho y visto (allí es cuando oro), mientras preparo el desayuno y mi almuerzo reviso Twitter e Instagram y cuando estoy desayunando leo los post que me interesan y termino de organizar mi día.

Hoy, en la mañana tuve la oportunidad leer un artículo de Fast Company que habla de la influencia de las redes sociales en nuestra vida, y hace referencia al video de The Higton Bros, “What´s on your mind?” que muestra como la gente utiliza las actualizaciones de estado en Facebook no para compartir lo que esta en su mente o su vida sino lo que quisieran que estuviera. Link al artículo

Por favor no quiero que me mal interpreten, esta publicación no es una campaña en contra de Facebook o las redes sociales que son sólo medios para relacionarnos, no considero que las redes sociales sean un problema, si hay algún problema está en nuestro corazón. Personalmente no uso Facebook, actualmente uso Twitter e Instagram y últimamente que escribo por acá.

Lo verdaderamente importante

Siempre me han apasionado los proyectos, y en su desarrollo soy una persona cuidadosa, vigilante, pues para mí el mundo es un lugar impredecible; busco identificar, evaluar y en la manera posible reducir los riesgos que se esconden debajo de la superficie. Me gusta planificar el futuro con el fin de anticipar lo que podría salir mal. Y aunque disfruto crear redes de contactos y equipos de trabajo, soy una persona bastante seria y reservada.

Por mucho tiempo mi identidad se basó en los logros de mis proyectos y en la aceptación de otros por mis logros. Hasta que Dios en su misericordia me dejo fallar y darme cuenta que me quedo corta, que no soy suficiente y esta bien no ser suficiente pues no fui creada para serlo. Su amor y su gracia fueron tan abrumadoras sobre mí (Efesios 1:7) que no tuve más que rendirme a El sin cautela, admitir mi vulnerabilidad, ser completamente honesta, y por primera vez dejar a alguien atravesar los sistemas de seguridad que siempre habían protegido mi corazón y aprender a confiar.

Riesgos que vale la pena tomar 

Aunque ahora lo describo como un evento ha sido mas bien un proceso, uno del día a día. Un proceso en el que Dios sigue trabajando y transformando mi corazón… pues al dejarlo entrar a mi vida, Dios me ha llevado un paso más allá, me ha enseñado sobre la vida en comunidad y la verdadera amistad, y  me ha retado a dejar entrar a otros (que no significa dejar entrar a todos).

Nunca ha sido fácil para mi compartir asuntos personales (incluso ahora mientras escribo esta nota). En este proceso con Dios y con otros he aprendido que la vida se disfruta más al vivirla con quienes amamos y para eso debemos aprender a amar y ser amados, pero no podemos amar a alguien a quien no conocemos y no podremos conocernos sin aceptar los riesgos.

No soy ingenua, abrirnos a otros es un gran riesgo, pero es uno que vale la pena tomar de la mano de Dios. Es en el proceso de descubrirnos, conocernos, aceptarnos, valorarnos y amarnos que Dios puede cumplir en nosotros Su propósito. Doy gracias a Dios por mis amigos, porque con ellos quiero compartir más de 140 caracteres quiero compartir historias de vida, más que una foto o video quiero compartir momentos que queden grabados como recuerdos en nuestra mente y corazón, más que obtener de ellos un “me gusta”, los quiero a ellos por quienes son.

Nota: para quienes se preguntan cuándo leo mi Biblia y oro más seriamente, lo hago antes de dormir. Es mi tiempo con Dios, El y yo.


SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Anónimo, atribuido a Santa Teresa

Tomado de: http://www.poesi.as/indx0047.htm


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19 campeonatos, 76 equipos, 8 campeones, 772 partidos, 2208 goles, 6598 jugadores, 16 países anfitriones, más de 34 millones de espectadores, el mayor evento deportivo: la Copa Mundial de la FIFA.  209 asociaciones miembros, 820 partidos, 202 equipos: competencia preliminar. 64 partidos, 12 ciudades anfitrionas, 32 equipos, todos al mismo ritmo: la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014.

El mayor evento deportivo

En cinco continentes, en cientos de países alrededor del mundo, miles de personas celebran la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 y yo soy una de ellas. Conozco el juego y difruto un buen partido; sé lo que es un saque de puerta, un tiro de esquina, un tiro libre, un penal, una jugada fuera de lugar… no veo un juego solo por sus jugadores (como piensan de nosotras las chicas). Aunque más que ser fan del fútbol me considero fan del campeonato mundial, así que desde el 11 de junio al 13 de julio, trataré de ver todos lo partidos que pueda, vestiré los colores de mis equipos favoritos, cantaré la canción oficial (incluso la bailaré), viviré la emoción, le hablaré a la pantalla como si los jugadores pudieran escucharme y por supuesto gritaré ¡Goool!

Pero hay algo más porque sin importar la fase del partido si de grupos o eliminatoria, los equipos que van a jugar, y tengo que confesar que algunas veces incluso más que el marcador final; es el momento en que ingresan las banderas y los equipos al campo de juego, cuando los jugadores se enfilan y junto a las porras entonan sus respectivos himnos nacionales, en esos momentos cada jugador representa una historia no solo personal sino familiar y cada equipo representa la historia no de un grupo sino de una nación.

Y qué son las naciones sino el resultado de la organización humana y las relaciones internacionales la dinámica de construir o destruir puentes para relacionarse entre sí. La FIFA que comprende esto a la perfección en este campeonato utiliza de slogan oficial “All in one rhythm”, “Juntos num só ritmo”, “Todos al mismo ritmo”.

Un evento aún mayor

La humanidad, una creación tan diversa pero con elementos fundamentales unificadores; somos distintos en cuanto a lo físico y cultural, iguales en valor y dignidad. Es indiscutible que la FIFA no sólo comprende de organización humana, comprende y aprovecha la fantástica habilidad del deporte rey como un puente entre personas y naciones. Por eso disfruto tanto la Copa Mundial, en cada partido se encuentran la diversidad y la igualdad y los equipos con sus características físicas, su postura, su idioma, incluso su forma juego, representan la maravillosa creación de Dios.

Lamentablemente aún existen espacios vacíos que nos separan, aún necesitamos usar puentes para encontrarnos y relacionarnos unos con otros, pues como humanidad tenemos un evento aún mayor que celebrar: el evangelio de Jesucristo.

Necesitamos puentes y necesitamos aprender a usarlos. Y al igual que la FIFA, el Apóstol Pablo fue un maestro en esto, el libro de Hechos y sus cartas dejaron registro de cómo lo hizo, Romanos 3:9-27 es un fantástico ejemplo. Primero expone aquellos elementos unificadores: “están bajo el pecado”, “no hay un solo justo”, “todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”; luego el evangelio: la justicia y gracia de Dios, la salvación a través de la fe en Jesucristo; y por último va más allá reconoce que judíos y gentiles son distintos entonces hace que quiten sus ojos de sí mismos y los pongan en Dios porque solo así podrán reconocerlo como único Dios sobre toda la creación y un Dios que extiende su salvación a toda nación. Usando la salvación como un nuevo elemento unificador, primeramente con Dios y luego entre ellos.

En la Copa Mundial celebro el buen fútbol y la maravillosa diversidad, dignidad y valor de la humanidad, en mi vida celebro el evangelio de Jesucristo y seguiré usando puentes hasta el momento en que estemos todos al mismo ritmo en adoración delante de Dios.

Para aquellos que quieran conocer mas de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 en cifras


Re-examinando algunas de nuestras falsas creencias acerca de las finanzas.

Por Caryn Rivadeneira

Caryn Rivadeneira es escritora, conferencista y autora de: Broke: What Financial Desperation Revealed About God’s Abundance (IVP, 2014). Para más información acerca de Caryn, visiten carynrivadeneira.com.

Hace años caí de estar muy bien a estar en la más vil calle de la amargura de la noche a la mañana. Me dirigí a Dios con los puños al aire, con lamentos acerca de todo lo que había perdido y lo que no podía hacer por estar en la quiebra.

Logré salir de esa época obscura pero, recientemente, el Espíritu Santo me record nuevamente acerca de cuánto crédito le doy al dinero.

O sea, todos sabemos las cosas buenas que el dinero hace (paga las cuentas, pone comida en la mesa, nos viste, reduce el estrés marital y nos compra aquellos gustitos a los que les tenemos puesto el ojo).

Pero mi lista –una lista nacida del quebrantamiento y lamento- es una lista de cosas que el dinero no hace, no puede y jamás podrá hacer.

Esta lista me ha recalibrado, me ha recordado de soy quien soy, en riqueza y en pobreza, que mi vida es buena, llena y rica, tenga o no dinero.

Mi lista ha ido creciendo. Algunos ítems de mi lista son obvios: el dinero no puede comprarme el amor, o la felicidad. Algunas entradas tienen algo de resentimiento: el dinero no me hará sexy, chistoso, bondadoso o alguien agradable a otras personas. Pero aquellos ítems que comparto aquí son mis favoritos, son aquellas ideas a las que regreso una y otra vez.

1. El Dinero No Trae Paz

Por supuesto, esta afirmación va totalmente en contra de lo que normalmente conocemos como “paz mental”. Es una idea bastante común el pensar que mientras más dinero tengas, mayor será tu paz. Por supuesto, esto tiene su contraparte: mientras menos dinero tengas, menor será tu paz.

Cualquier tipo de paz que esté construida sobre algo que no permanece para siempre, no puede ser verdadera paz. El tratar de aferrarse al dinero nos lleva únicamente a la paranoia. En donde existe la paranoia, existe la desesperación por el control, y allí no hay paz. El dinero no puede resolver esto.

2. El Dinero No Da Control

Seguro, el dinero puede asustar a algunas personas lo suficiente para que permanezcan en silencio y permite controlar algunas situaciones en el corto plazo. Pero, ¿es posible lograr esto con aquellas cosas que verdaderamente importan? ¿Es posible controlar con dinero el último resultado de cualquier situación? No. Así que, mientras el dinero puede comprar las elecciones o algún grado de influencia, y quizás puede conseguirnos la mejor mesa en un restaurant sobornando al anfitrión, el dinero no nos hace invencibles. El dinero no hace que el tiempo pase más despacio ni nos permite regresar al pasado. No puede regresarnos a nuestros seres queridos, ni traernos verdadero amor.

3. El Dinero No Te Hace Sabio

Con frecuencia, creemos que el dinero nos da alguna especie de visión especial acerca de cómo funciona el mundo. El dinero nos puede pagar la educación, libros y experiencias que mejoran nuestro conocimiento. Y sí, muchas personas sabias han ganado (o heredado) muchísimo dinero. Pero si hacemos una revisión rápida de cualquier sitio web de farándula, lo que vamos a ver es a personas con mucho dinero actuando de maneras tremendamente tontas.

Para corroborar esto, solo basta con verme al espejo. Parte de mi desesperación financiera resultó de decisiones necias tomadas mientras estábamos llenos de dinero, pensando que nunca dejaría de darnos huevos de oro la famosa gallina.

El dinero no nos hace más sabios. Pero definitivamente, sí puede hacernos muy necios.

4. El Dinero No Nos Hace Más Admirables

Pensamos que admiramos a las personas ricas, pero en realidad, admiramos su dinero –o supuesto dinero- o sus carros, casas, joyas y ropa que pueden comprar con su dinero.

A veces, por supuesto, admiramos a personas que han logrado hacer dinero en formas admirables o que dan grandes cantidades de dinero. Pero al final, esa es una admiración de una ética de trabajo, capacidad innovadora o de generosidad –cosas que el dinero no compra, pero que sin embargo, están disponibles sin costo para todos y cada uno de nosotros.

5. El Dinero No Nos Hace Interesantes

El dinero puede llevarnos a lugares interesantes y comprarnos cosas interesantes. Sin embargo, no puede comprarnos el ser interesantes –en ser alguien que tiene algo qué decir, con fuertes convicciones, con pensamiento profundo, capacidad de escuchar y que vive a plenitud. Una persona interesante aprende, escucha, se atreve, sueña, discute, enfrenta, siente y tiene los ojos abiertos a las maravillas que hay en el mundo.

Nuevamente, todo esto, es gratis.

6. El Dinero No Nos Hace Mejores Personas

Creemos que “mejorarnos” implica ganar más dinero para poder salir de algún lugar o situación. Podemos tener “mejores” trabajos, comprar mejores cosas, vivir en mejores ciudades o ir a mejores centros educativos.

Pero, por supuesto, el dinero no mejora a nadie. Tampoco nos hace mejores que nadie. Cualquier cosa que nos aqueje mientras no tenemos dinero, nos aquejará cuando lo tengamos. (A menos, por supuesto, que lo que nos aqueje sea la incapacidad de pagar las cuentas, allí si, el dinero ayuda.) En última instancia, cualquier cosa que nos haga especiales o dotados en algo, ya era algo que teníamos desde siempre.

7. El Dinero No Nos Hace Ser Más “Bendecidos”

Todos hemos sido bendecidos, solamente que quizás no de las maneras en las que usualmente esperamos. Con certeza, no hemos sido bendecidos de la manera en que vemos “#bendecido” escrito por todos lados y por cualquier cosa en las redes sociales, generalmente en referencia a fotos de carros nuevos, viajes extravagantes o casas en la playa.

A pesar de que el Antiguo Testamento a veces equipara la riqueza material con bendición, Jesús le da la vuelta a esto. No son los ricos los bendecidos, sino los pobres en espíritu. No son los fuertes y poderosos, sino los humildes. Somos realmente bendecidos cuando podemos vivir con perseverancia la presencia de Cristo en nosotros y no cuando estamos disfrutando de lo mejor que la vida tiene que ofrecer.

De acuerdo a Google, la palabra “bless” –“bendición” en inglés- se deriva del antiguo vocablo inglés “blēdsian”, que se cree significa “marcar o consagrar con sangre.” Ahora, quizás algunos argumenten que su #bendecido viaje, carro o crucero caribeño sea el resultado de sangre, sudor y lágrimas, y bien puede ser que así sea.

Si embargo, las bendiciones reales se consagran –se apartan- a través de nuestra propia transformación a través del sufrimiento, la prueba o algún tipo de quebrantamiento que nos lleva directo al Reino de Dios, el cual es gratis y está abierto a todos nosotros, tengamos o no tengamos mucho dinero. Este es el Reino que nos rodea ahora y en el que participaremos por la eternidad si aceptamos la bendición de la gracia. Sin costo alguno.
Traducido del artículo “7 Things Money Can’t Do”, disponible aquí: http://www.relevantmagazine.com/life/7-things-money-can%E2%80%99t-do#emYpJ5pwXApwqxyp.99


Me confieso cinéfila y fan de Marvel y aunque X-Men Días del futuro pasado (Days of the future past) me pareció fantástica, me confieso apasionada por algo más grande, que hoy en medio de una mañana difícil necesitaba recordar y esta película me ayudó. Para aquellos no que tienen idea de la película les comparto este video, y los fans espero que se emocionen como yo (no se preocupen no voy a arruinar el final).

Días del pasado

Todos tenemos un pasado y nuestro pasado tiene matices, lugares, colores, aromas, sabores… personas y decisiones que tomamos, también tiene victorias y derrotas, logros y fracasos, gozo y dolor. Cuando miramos atrás ¿Qué recordamos de nuestro pasado? ¿Cuáles son las imágenes, pensamientos o sentimientos que vienen a nosotros? Puede ser un pasado lejano… años atrás o puede ser un pasado más inmediato como esta mañana. Creo que todos quisiéramos ver atrás y sonreír, pero a veces al ver atrás nos lamentamos, y aunque sería fantástico poder regresar en el tiempo, sabemos que solo pasa en las películas.

Nuestra confianza, nuestra esperanza

“Profesor X: [a su yo más joven] Tienes miedo. Recuerdo. /…/ Por favor… necesitamos que vuelvas a tener esperanza” 

Esta escena en particular, me recordó las palabras de Benedicto XVI en Spe Salvi “Podemos tratar de limitar el sufrimiento, luchar contra él, pero no podemos suprimirlo. Precisamente cuando los hombres, intentando evitar toda dolencia, tratan de alejarse de todo lo que podría significar aflicción, cuando quieren ahorrarse la fatiga y el dolor de la verdad, del amor y del bien, caen en una vida vacía en la que quizá ya no existe el dolor, pero en la que la oscura sensación de la falta de sentido y de la soledad es mucho mayor aún. Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que sufrido con amor infinito.”

Esto es esperanza para mí, es la virtud por la que confiamos en Dios a través de Cristo (1 Corintios 15:57), por la que podemos esperar con certeza, en palabras de John Piper “una expectativa confiada y deseo de algo bueno en el futuro”, no por nosotros sino por el, como lo dijo Jesús en Juan 16:33. El origen de nuestra esperanza es Dios, entonces sin importar nuestra historia personal todos podemos relacionarnos con ella, va más allá de nosotros, trasciende épocas, culturas e historias.

Días del futuro

Todos tenemos luchas, batallas e incluso guerras, vivimos en este mundo corrompido y día a día enfrentamos tentaciones, pecado, abuso, dolor y temor; así que aunque ciertamente podría usar esas palabras con mi yo más joven, también son palabras que necesito escuchar hoy y que necesitaré mañana también como David en el Salmo 42:5.

Las consecuencias de las decisiones que tomamos en esperanza trascienden más allá de lo que podemos imaginar. Pienso en aquellos que esperan del otro lado de tu obediencia a Dios, de mi obediencia a Dios, necesitan que volvamos a tener esperanza, necesitan que tengamos esperanza hoy. Y mientras caminamos con esperanza también necesitamos amigos, personas que Dios use para dirigirnos, para mostrarnos paciencia, para guiarnos, para acompañarnos mientras nos convertimos en las personas que fuimos llamados a ser.

 


“38. La transmisión de la fe, que brilla para todos los hombres en todo lugar, pasa también por las coordenadas temporales, de generación en generación. Puesto que la fe nace de un encuentro que se produce en la historia e ilumina el camino a lo largo del tiempo, tiene necesidad de transmitirse a través de los siglos. Y mediante una cadena ininterrumpida de testimonios llega a nosotros el rostro de Jesús. ¿Cómo es posible esto? ¿Cómo podemos estar seguros de llegar al « verdadero Jesús » a través de los siglos? Si el hombre fuese un individuo aislado, si partiésemos solamente del « yo » individual, que busca en sí mismo la seguridad del conocimiento, esta certeza sería imposible. No puedo ver por mí mismo lo que ha sucedido en una época tan distante de la mía. Pero ésta no es la única manera que tiene el hombre de conocer. La persona vive siempre en relación. Proviene de otros, pertenece a otros, su vida se ensancha en el encuentro con otros. Incluso el conocimiento de sí, la misma autoconciencia, es relacional y está vinculada a otros que nos han precedido: en primer lugar nuestros padres, que nos han dado la vida y el nombre. El lenguaje mismo, las palabras con que interpretamos nuestra vida y nuestra realidad, nos llega a través de otros, guardado en la memoria viva de otros. El conocimiento de uno mismo sólo es posible cuando participamos en una memoria más grande. Lo mismo sucede con la fe, que lleva a su plenitud el modo humano de comprender. El pasado de la fe, aquel acto de amor de Jesús, que ha hecho germinar en el mundo una vida nueva, nos llega en la memoria de otros, de testigos, conservado vivo en aquel sujeto único de memoria que es la Iglesia. La Iglesia es una Madre que nos enseña a hablar el lenguaje de la fe. San Juan, en su Evangelio, ha insistido en este aspecto, uniendo fe y memoria, y asociando ambas a la acción del Espíritu Santo que, como dice Jesús, « os irá recordando todo » (Jn 14,26). El Amor, que es el Espíritu y que mora en la Iglesia, mantiene unidos entre sí todos los tiempos y nos hace contemporáneos de Jesús, convirtiéndose en el guía de nuestro camino de fe.” (Encíclica Lumen Fidei, Papa Francisco)

Vivimos en una época de una privatización radical de la religión y la espiritualidad.  Por un lado, se busca relegar la religión al ámbito de lo privado, retirándola de las discusiones públicas en asuntos sociales, morales, políticos, económicos, artísticos, etc.  Se nos dice que la religión es un asunto del fuero interno, para ser creído y vivido de manera individual y que únicamente sirve para guiar decisiones estrictamente personales.  El resultado de esto, es la intolerancia de aquellas personas e instituciones que -irónicamente- en nombre de la “tolerancia”, rechazan cualquier argumento religioso -y particularmente cualquier argumento cristiano- en discusiones de temas como matrimonio, familia, vida y moral.  Al relegar la fe a lo individual y privado, se facilita el relativismo moral y se viven los principios de una manera estrictamente utilitaria: lo que me conviene, cuando me convenga, dependiendo de las circunstancias y siempre amparado en un “derecho” ajeno a cualquier responsabilidad…el “derecho a ser feliz” como valor supremo y principio rector de la existencia.

En cuestiones morales y públicas, el problema que describí es relativamente obvio para los cristianos.  Sin embargo, hemos se dificulta más verlo dentro del contexto de la iglesia y la comunidad cristiana.  Aquí adentro, sin darnos cuenta, es donde el problema es quizás más fuerte y que exige de nosotros un mayor esfuerzo por corregirlo.

Por esta razón cité el párrafo anterior de la Encíclica Lumen Fidei del Papa Francisco.  En este párrafo, contenido dentro del Capítulo 3 titulado “Transmito lo que He Recibido (1 Corintios 15:3)“, Francisco nos llama a la reflexión de la importancia para cada uno de nosotros de comprender que no ha recibido la fe en una especie de burbuja aislada del contexto comunitario, que esta fe ha sido transmitida a través de los siglos y vivida, compartida, contextualizada y expresada por millones de personas de las más diversas culturas, trasfondos, situaciones, épocas y naciones.  Nos recuerda que no existimos en el vacío, tanto temporal, como espacial.

Desde las páginas del Antiguo Testamento, en Deuteronomio 6, vemos la importancia de la familia como ente activo, dinámico e intencional en transmitir la fe:

“1»Esos son los mandatos, los decretos y las ordenanzas que el Señor tu Dios me encargó que te enseñara. Obedécelos cuando llegues a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer. 2Tú, tus hijos y tus nietos teman al Señor su Dios durante toda la vida. Si obedeces todos los decretos y los mandatos del Señor, disfrutarás de una larga vida. 3Escucha con atención, pueblo de Israel, y asegúrate de obedecer. Entonces todo te saldrá bien, y tendrás muchos hijos en la tierra donde fluyen la leche y la miel, tal como el Señor, Dios de tus antepasados, te lo prometió.
4»¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor. 5Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. 7Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 8Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio.9Escríbelos en los marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad.”
Vemos más adelante, en el Nuevo Testamento, cómo la Iglesia y las distintas funciones dentro de la misma están diseñadas para la formación y preparación de la comunidad de creyentes para que puedan hacer la obra de Dios:
11Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. 12Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo.13Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.” (Efesios 4:11-13, NTV)
Incluso, vemos a niveles que son difíciles de comprender la profundidad y extensión de la comunidad cristiana y que de maneras muy interesantes, es inescapable el carácter comunitario y generacional de la Iglesia y la vida cristiana:
“18Ustedes no se han acercado a una montaña que se pueda tocar, a un lugar que arde en llamas, un lugar de oscuridad y tinieblas, rodeado por un torbellino, como les sucedió a los israelitas cuando llegaron al monte Sinaí. 19Ellos oyeron un imponente toque de trompeta y una voz tan temible que le suplicaron a Dios que dejara de hablar. 20Retrocedieron tambaleándose bajo el mandato de Dios: «Si tan solo un animal toca la montaña, deberá morir apedreado».21Incluso Moisés se asustó tanto de lo que vio, que dijo: «Estoy temblando de miedo».
22En cambio, ustedes han llegado al monte Sión, a la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, y a incontables miles de ángeles que se han reunido llenos de gozo. 23Ustedes han llegado a la congregación de los primogénitos de Dios, cuyos nombres están escritos en el cielo. Ustedes han llegado a Dios mismo, quien es el juez sobre todas las cosas. Ustedes han llegado a los espíritus de los justos, que están en el cielo y que ya han sido perfeccionados. 24Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre de Abel.” (Hebreos 12:18-24, NTV)
El peligro más grande que acecha a la Iglesia, a los creyentes hoy en día es que han comprado la privatización de su fe.  Contrario a lo que leímos en los textos anteriores, se ha confundido del hecho de que la relación con Dios y la salvación son algo personal, con una falsa idea de que la vida cristiana es individual, del fuero interno y que se puede vivirla exitosamente desconectados de nuestra historia, de nuestra familia y de nuestra iglesia local.
Cipriano de Cartago, en el siglo 3, escribió en su tratado sobre la unidad de la Iglesia que: “Nadie puede tener a Dios por Padre que no tenga a la Iglesia por madre.”  Para nosotros como evangélicos, esta afirmación es difícil de aceptar.  Creemos y afirmamos, de manera correcta y bíblica, que la relación de cada cristiano con Dios es individual, que el proceso de salvación y santificación también es parte del trato personal con Dios de cada uno, sin embargo, obviamos el hecho de que para vivir de manera obediente los mandamientos de Dios, seguir las instrucciones de Jesús y ser fiel a lo que la Biblia nos llama, la vida y la transmisión de la fe sólo pueden hacerse en familia, en comunidad, en iglesia.   Es un precio que, al parecer, no todos estamos dispuestos a pagar y le huimos a la iglesia y creemos -erróneamente- que un video o prédica en audio bajada de internet sustituyen eso.  Estamos equivocados.
El individualismo mal entendido -aquel que es egocéntrico, que no considera al “otro” con dignidad y valor, sino como medio para alcanzar los propios fines sin considerar el costo, cuyo valor supremo es el “derecho a ser feliz”, y que se resiste a la vida en comunidad- ha penetrado a la Iglesia, y es tiempo de recobrar lo que significa ser verdaderamente persona, verdaderamente cristiano, verdaderamente individuo y paradójicamente, eso sólo lo podemos descubrir en relación genuina, profunda, deliberada y humilde con otros, especialmente en casa, con nuestra familia, y en la iglesia, con nuestros hermanos y hermanas.

Sí, la Familia al Centro. Este es un llamado a la marcha, a todas aquellas familias imperfectas. A las familias que sufren por división dentro de sus núcleos, a las que enfrentan batallas a diario, batallas de enfermedad, dolor, tristeza, depresión, violencia, abuso, ausencia, escasez, engaño, a las que enfrentan problemas económicos y emocionales, a las familias que sufren por momentos difíciles. Este es un llamado a todas las familias.

marchaNo hay una sola familia perfecta en este mundo, y por eso marchamos.

No se pretende presentar a la familia como una solución a la problemática de los guatemaltecos, ni siquiera se pretende ignorar la realidad de lo que viven los hogares en nuestro país a diario. Los problemas existen, el sufrimiento es real y precisamente por eso es que decidimos marchar.

La familia representa para Guatemala el terreno fértil para una esperanza.

La esperanza de la reconciliación, la esperanza del perdón, la esperanza de la unidad, la esperanza de un cooperar y trabajar juntos para que individualmente podamos contribuir dentro de nuestras propias casas a hacer de nuestra vida en familia una mejor. Es el único lugar en el que encontramos que se puede amar incondicionalmente y perdonar hasta las más grandes agresiones.

La familia como génesis primario y fundamental de los valores espirituales de nuestra sociedad y del Estado de Guatemala tiene el potencial de reconciliar pueblos, si tan sólo como guatemaltecos asumimos la responsabilidad por nuestro rol en cada una de nuestras casas, de humillarnos y reconocer nuestros errores y trabajar para la reconciliación con nuestro prójimo, nuestros Padres, hermanos, esposos, hijos, y demás familia extendida.

No hay familia perfecta, pero esto no significa que debemos dejar de soñar, de trabajar de buscar alcanzar el ideal de amar incluso a quienes nos han lastimado.

Las mejores familias son aquellas que viven de manera honesta, con sus problemas, con sus golpes, con sus batallas, pero que deciden trabajar para darle a las generaciones que vienen una mejor vida.

Trabajemos por nuestras familias, trabajemos por Guatemala, marchemos todos juntos como familias imperfectas, pero familias que buscan sobreponerse al dolor, y que busquen amar por el compromiso de un futuro mejor para nuestra Guatemala.

¿Quién me acompaña?

Este 11 de mayo de 2014, a las 8:00 am.


Juan Callejas:

¡Excelente!

Originalmente publicado en :

Por Gabriel J. Zanotti

De Introducción filosófica al pensamiento de Hayek (UFM/Unión Editorial, 2003), cap. 1.

El tema de Hayek y el cristianismo es muy delicado por la gran cantidad de cuestiones involucradas. En primer lugar debe decirse que este tema puede ser abordado desde muchos puntos de vista y objetivos. El nuestro es mostrar dónde puede haber choques entre “el/los” planteo/s de Hayek con el cristianismo católico y dónde no. El “dónde no” deja abierta una posibilidad de diálogo de tipo no clerical. Esto es, allí donde el pensamiento de Hayek no se contradiga con el cristianismo católico (cc), ello no implica que ese punto se pueda afirmar desde el cc. Alguien puede ser partidario de la teoría del ciclo de Hayek, no contradecirse por ello con el cc y ello no implica que dicha teoría se “infiere” del cc.

En segundo lugar debe aclararse cuál es el eje…

Ver original 1.828 palabras más


marchaContinuamos con la reflexión acerca del quinto y último punto del Manifiesto por la Vida y la Familia.   Este punto termina de amarrar el espíritu de lo que se busca alcanzar a través tanto de documentos como este, como a través de la próxima Marcha por la Vida y la Familia el 11 de mayo.

El quinto punto del manifiesto dice así:

Los gobiernos contribuyen al bien común y a la sostenibilidad de la sociedad cuando favorecen políticas que fortalecen a las familias.   

El Estado, a través de las autoridades de gobierno, tiene una responsabilidad muy grande dentro de las funciones básicas que debe cumplir y en las que se debe enfocar: la protección de la vida, la libertad y la propiedad privada de cada ciudadano.

El Estado se organiza para poder dar estructuras básicas de soporte a la sociedad que permitan a cada persona alcanzar su máximo potencial y florecer de manera integral.  Para esto, es necesario recordar y afirmar que el Estado -y de la misma forma, el gobierno- NO es fuente de nuestros derechos individuales, sino simplemente los reconoce y protege.  La importancia de esto es crucial, porque si entendemos esto, entendemos entonces que ningún Estado o gobierno puede hacer suya la prerrogativa de re-definir o ampliar a través del poder coercitivo de la ley, las instituciones fundamentales de la sociedad: el matrimonio y la familia.

Estas instituciones, al igual que nuestros derechos individuales, nacen del corazón de Dios como parte de Su providencia y gracia común para toda la humanidad.  Es a partir de ese entendimiento que vemos en la Biblia un interesante rayado de cancha para el gobierno y su relación con los ciudadanos (al igual que la responsabilidad de cada ciudadano para con las autoridades temporales):

1Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios.2Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado.3Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. 4Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo. 5Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.
6Por esas mismas razones, también paguen sus impuestos, pues los funcionarios de gobierno necesitan cobrar su sueldo. Ellos sirven a Dios con lo que hacen.7Ustedes den a cada uno lo que le deben: paguen los impuestos y demás aranceles a quien corresponda, y den respeto y honra a los que están en autoridad. (Romanos 13:1-6, NTV)
13Por amor al Señor, respeten a toda autoridad humana, ya sea al rey como jefe de Estado 14o a los funcionarios que él ha nombrado. Pues a ellos el rey los ha mandado a que castiguen a aquellos que hacen el mal y a que honren a los que hacen el bien.
15La voluntad de Dios es que la vida honorable de ustedes haga callar a la gente ignorante que los acusa sin fundamento alguno. 16Pues ustedes son libres, pero a la vez, son esclavos de Dios, así que no usen su libertad como una excusa para hacer el mal.17Respeten a todos y amen a sus hermanos en Cristo.Teman a Dios y respeten al rey. (1 Pedro 2:13-17, NTV)
Vemos la instrucción clara de la responsabilidad que tienen las autoridades temporales de procurar el bien de la ciudadanía.  El servicio público -como cualquier otra vocación humana- es un servicio a Dios, y como tal, está sujeto a sus directrices, principios y preceptos.
La construcción de una sociedad de individuos libres y responsables que genere el mejor ambiente posible para que cada persona florezca, se fundamenta en la fortaleza de la familia y el matrimonio.  Para que la familia y el matrimonio puedan ser fuertes y desarrollarse con libertad, apoyados por las instituciones sociales de carácter privado que la apoyan en fortalecer la cultura, la espiritualidad, salud, educación y formación de los niños y cada miembro de la familia, estas instituciones deben estar protegidas por el Estado.
Las políticas públicas que atentan contra la libertad, que no permiten que cada miembro de la sociedad disfrute plenamente del fruto de su trabajo para proveer de la mejor manera posible a sus necesidades y las de su familia, que limitan el potencial de inversión e innovación, que protegen a unos a expensas de otros con privilegios legales o que buscan re-definir al matrimonio o privilegiar conductas contrarias al diseño bíblico de la persona humana, son políticas que atentan directamente contra la familia y por ende, deben ser rechazadas.
Más que leyes que sean “pro-familia”, el Estado debe limitarse a la protección de la vida, libertad y propiedad de las personas, para que sean ellas, con el apoyo de la Iglesia y demás instituciones sociales, las que desarrollen esa cultura sustentada en profundos valores que dignifican el valor intrínseco de la persona humana.
¡Nos vemos este 11 de mayo!

marchaContinuando con la serie de comentarios acerca el Manifiesto por la Vida y la Familia, el día de hoy nos enfocaremos en un punto crucialmente importante y sumamente práctico, el punto 4 del manifiesto que dice así:

Padre y madre son los principales responsables de garantizar una óptima educación de los hijos. Nadie puede sustituirlos en esta tarea.

Este es un punto pivotal en la discusión porque es aquí donde generalmente vamos a encontrar un choque, especialmente en países como el nuestro que tienen una enorme presión de organizaciones internacionales con agendas culturales y educativas bastante definidas y generalmente opuestas a los valores, principios y metas que procuran una sociedad de individuos libres y responsables formados a través del contexto de la familia y matrimonio “tradicional”.

Este punto del manifiesto se sustenta sobre dos principios bíblicos importantes:

6Dirige a tus hijos por el camino correcto,
y cuando sean mayores, no lo abandonarán. (Proverbios 22:6, NTV)
1»Esos son los mandatos, los decretos y las ordenanzas que el Señor tu Dios me encargó que te enseñara. Obedécelos cuando llegues a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer. 2Tú, tus hijos y tus nietos teman al Señor su Dios durante toda la vida. Si obedeces todos los decretos y los mandatos del Señor, disfrutarás de una larga vida. 3Escucha con atención, pueblo de Israel, y asegúrate de obedecer. Entonces todo te saldrá bien, y tendrás muchos hijos en la tierra donde fluyen la leche y la miel, tal como el Señor, Dios de tus antepasados, te lo prometió.
4»¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor. 5Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. 7Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 8Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio.9Escríbelos en los marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad. (Deuteronomio 6:1-8, NTV)
Vemos en estos pasajes la designación especial, específica y clarísima de parte de Dios a los padres de familia acerca de su responsabilidad en la educación y formación de sus hijos.  Ahora, hablar de “educación” en este contexto, y en el espíritu del manifiesto, implica muchísimo más que únicamente la formación técnica o académica.  Aquí estamos hablando acerca de la formación para la vida, que incluye todos los aspectos sociales, espirituales, académicos, culturales, éticos y demás aspectos que forman a un ser humano de manera integral.  Esta es la responsabilidad y prerrogativa EXCLUSIVA de los padres de familia y de allí deviene su derecho y responsabilidad de contar con las opciones e instituciones de soporte que le permitan hacerlo de manera adecuada.
El capítulo 9 de “La Fatal Arrogancia” de Hayek, titulado “La Religión y los Guardianes de la Tradición” nos explica claramente como para sostener en el largo plazo una sociedad fundamentada en libertad genuina, estas instituciones -de carácter voluntario y privado- como la Iglesia, asociaciones culturales, educativas, deportivas, etc., son fundamentales y se convierten, por ende, en el punto de apoyo para que las familias puedan -de acuerdo a sus valores, tradiciones, religión y cultura- ELEGIR la trayectoria educativa y formativa de sus hijos.
No es prerrogativa de los gobiernos, ni mucho menos de agencias internacionales con agendas ocultas y contrarias a los valores que predominan en una sociedad, imponer modelos educativos y formativos a los padres de familia.  Es responsabilidad y prerrogativa de los padres de familia exigir más y mejores opciones de educación para sus hijos, tener todas las facilidades para organizarse y formar esas instituciones de apoyo para enriquecer las experiencias formativas de sus hijos.  Es responsabilidad de las asociaciones culturales, las iglesias y demás instituciones privadas de apoyo el actuar de manera proactiva en favor de la familia y de apoyar a los padres en esta crucial, hermosa y crítica tarea para que podamos realmente aspirar con una Guatemala distinta.