marchaEste próximo domingo 11 de mayo se estará realizando una Marcha por la Vida y la Familia en Guatemala.  El objetivo es promover dentro de la sociedad guatemalteca la importancia, valor y dignidad del matrimonio entre un hombre y una mujer, una vez, para toda la vida, además de también proteger la institución de la familia como núcleo de la sociedad y cómo el contexto ideal para criar y proteger a los niños y niñas que más adelante se convertirán en los forjadores del destino de nuestra nación y que también aspirarán a formar sus propias familias.  Se busca también la promoción de una cultura de vida que la defienda desde su concepción, hasta la muerte natural -tal y cómo lo indica la Constitución Política de la República de Guatemala.

Pueden obtener más información de la Marcha aquí:

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Como parte de este esfuerzo, la organización de la marcha, apoyados por la organización LA FAMILIA IMPORTA, han emitido un manifiesto que me gustaría por este medio compartir y comentar en 5 entregas.  En esta, trataremos el punto 1 del manifiesto:

“La vida desde su concepción, es el derecho fundamental de todo ser humano.  La vida inicia en la familia.”

Esta es una frase bastante sencilla, pero a la vez, sumamente contundente.  Resalta el derecho a la vida que cada persona tiene desde el momento que esta inicia -desde la concepción en el vientre de la madre- y la enmarca dentro del contexto en dónde esa vida puede verdaderamente florecer y alcanzar su máximo potencial: la familia.

No existe otra institución como la familia y no existe mejor marco para el inicio de una familia que el matrimonio entre un hombre y una mujer, una vez en la vida, para toda la vida.

No es casualidad que esto sea así.  El matrimonio y la familia no son simplemente una convención social producto de alguna especie de evolución cultural.  Ambas instituciones son parte del designio, buena voluntad y misericordia de Dios para la humanidad.  Lo vemos desde el mismo Génesis:

26y dijo: «Hagamos al ser humano
a nuestra imagen y semejanza.
Que tenga dominio sobre los peces del mar,
y sobre las aves del cielo;
sobre los animales domésticos,
sobre los animales salvajes,
y sobre todos los reptiles
que se arrastran por el suelo.»
27Y Dios creó al ser humano a su imagen;
lo creó a imagen de Dios.
Hombre y mujer los creó,
28y los bendijo con estas palabras:
«Sean fructíferos y multiplíquense;
llenen la tierra y sométanla;
dominen a los peces del mar y a las aves del cielo,
y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»
29También les dijo: «Yo les doy de la tierra
todas las plantas que producen semilla
y todos los árboles que dan fruto con semilla;
todo esto les servirá de alimento.
30Y doy la hierba verde como alimento
a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo
y a todos los seres vivientes
que se arrastran por la tierra.»
Y así sucedió. 31Dios miró todo lo que había hecho,
y consideró que era muy bueno.
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ése fue el sexto día.
 18Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» 19Entonces Dios el Señor formó de la tierra toda ave del cielo y todo animal del campo, y se los llevó al hombre para ver qué nombre les pondría. El hombre les puso nombre a todos los seres vivos, y con ese nombre se les conoce. 20Así el hombre fue poniéndoles nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo. Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre.
 21Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. 22De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, 23el cual exclamó:
«Ésta sí es hueso de mis huesos
y carne de mi carne.
Se llamará “mujer”
porque del hombre fue sacada.»
24Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.
 25En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza.
Vemos también cómo la institución del matrimonio es la que Dios designó para modelar el Evangelio y la relación entre Jesús y la Iglesia:
21Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.22Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.
 25Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,27para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30porque somos miembros de su cuerpo. 31«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.» 32Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo. 
Y así, a lo largo de toda la Escritura vemos instrucciones, mandatos, bendiciones y salvaguardas para el matrimonio y la familia, porque es allí en donde por excelencia, la consciencia moral, virtuosa y de plena responsabilidad y libertad de cada individuo es formada.  Es allí donde aprendemos a vivir en sociedad y a ver más allá de nosotros mismos para considerar, servir y dignificar la vida del otro , de nuestro prójimo.
¡Apoyemos este movimiento y unámonos este 11 de mayo a la Marcha por la Vida y la Familia!

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La Tierra y los planetas de nuestro Sistema Solar giran al alrededor del Sol, en palabras de Copérnico: “Giramos alrededor del Sol como cualquier otro planeta”, no somos el centro del universo. Una declaración que parece sacada de una lección escolar de Ciencias Naturales, pero que en mi vida ha tenido grandes efectos.

Una idea que cambio la forma en que vemos al universo
(Planetary Motion: The History of an Idea That Launched the Scientific Revolution, Earth Observatory, NASA. Traducción libre)

Las ideas de los antiguos filósofos griegos dieron forma a la visión del mundo de la civilización occidental. Las ideas de Aristóteles sobre el universo prevalecieron, creyendo que los planetas y el Sol orbitaban alrededor de la Tierra. Durante casi 1,000 años, la idea de Aristóteles dominó la filosofía natural (el nombre para los estudios del mundo físico). Una cosmovisión geocéntrica se arraigó en la teología cristiana, haciéndola una doctrina de la religión tanto como filosofía natural. A pesar de eso, fue un sacerdote quien trajo la idea de que la Tierra se mueve alrededor del sol.

En 1515, un sacerdote polaco llamado Nicolás Copérnico propuso que la Tierra era un planeta como Venus o Saturno, y que todos los planetas giraban alrededor del Sol. La teoría reunió pocos seguidores, y por un tiempo, algunos de los que dieron crédito a la idea enfrentaron acusaciones de herejía. Por ejemplo, el científico italiano Giordano Bruno, quien fue quemado en la hoguera por la enseñanza, entre otras ideas heréticas, de la visión heliocéntrica de Copérnico del Universo.

Cuando Galileo apuntó su telescopio hacia el cielo nocturno, en 1610, vio por primera vez en la historia humana las lunas que orbitaban Júpiter. Galileo también observó las fases de Venus, lo que demostró que el planeta órbita alrededor del Sol. Aunque Galileo no compartió el destino de Bruno, la Inquisición española tenía, bajo amenaza de tortura, obligarlo a retractarse de su apoyo a un sistema solar heliocéntrico, y se le puso bajo arresto domiciliario de por vida a la edad de 69 años.

Casi al mismo tiempo, el matemático alemán Johannes Kepler estaba publicando una serie de leyes que describen las órbitas de los planetas alrededor del Sol. En 1687, Isaac Newton puso el último clavo en el féretro de la visión aristotélica, geocéntrica del Universo. Sobre la base de las leyes de Kepler, Newton explicaba por qué los planetas se movían como lo hicieron alrededor del Sol y nombró a la fuerza que los mantiene bajo control: gravedad.

Una idea que cambió la forma en que nos vemos a nosotros mismos

“De todos los descubrimientos y opiniones, ninguno pudo haber ejercido un mayor efecto sobre el espíritu humano que la doctrina de Copérnico. El mundo apenas se ha conocido como redondo y completo en sí mismo cuando se le pidió renunciar al enorme privilegio de ser el centro del universo”.  Johann Wolfgang von Goethe

“No hay nada más liberador que el mundo no se trate de mí, nada.” Matt Chandler

Realmente disfrute la historia anterior, pensar que durante casi 1,000 años creímos ser el centro del universo, claro leerlo ahora como una historia es fácil, pero definitivamente fue un proceso que cambio no solo ideas, sino acciones y vidas, en el que algunos de sus protagonistas sufrieron persecución y muerte.

Si en historia de nuestra vida, el pecado en nosotros hace que nos cueste tanto renunciar, en palabras de Goethe, al enorme privilegio de ser el centro del universo; ¿Qué tan diferentes somos entonces de aquellos que tuvieron una visión geocéntrica, si seguimos creyendo que somos el centro del universo, con una visión egocéntrica donde las personas y cosas giran alrededor de nosotros? Miremos a nuestro alrededor… el ego, el yo, es exaltado de tal manera que el hombre se coloca en el centro del universo y de todo lo que nos rodea.

El privilegio de ser el centro del universo no nos pertence, nunca ha sido nuestro, el único digno de tal privilegio es el autor del universo Dios es el único que puede ocupar semejante posición (Hebreos 11:3, Romanos 11:36). Y es unicamente a la luz del evangelio que reconocemos quien es Dios y quienes somos nosotros, el lugar que ocupa El y que lugar ocupamos nosotros. Es a través del evangelio y la obra redentora de Cristo Jesús que podemos rendir el centro, el trono de nuestra vida y recibir la libertad de no ser nuestro propio dios. Comprender que la historia no se trata de mí, se trata de El, es un proceso difícil en el que también podemos enfrentar resistencia… nuestro orgullo, vanidad y temor.

Y así como en la historia de la humanidad doy gracias a Dios por Copérnico, Galileo, Kepler y Newton; en mi historia personal doy gracias a Dios por los hombres y mujeres en mi iglesia local Casa de Libertad, a quienes El ha usado a través de su amistad, en Recovery y grupos en casa, amigos que hicieron que el evangelio fuera no solo una idea sino la verdad que cambió la forma en que veo a Dios, a mi y también el universo.


Keira Knightley as Lizzie Bennet in the 2005 film Pride and Prejudice

En mi último post me puse en los zapatos de Alicia y compartí mi respuesta a la pregunta de la Oruga: “¿Quién eres tu?” partiendo de la antropología cristiana. Pero, tengo que confesar que en mi cabeza el tema siguió dando vueltas… de una forma más personal.

Una noción de mujer

A lo largo de la historia de la humanidad (partiendo de una idea antropológica) se ha desarrollado no solamente una noción de persona humana, sino una noción de hombre y mujer, que luego se manifiesta en la cultura y se representa en nuestro día a día.

“––Me asombra ––dijo Bingley–– que las jóvenes tengan tanta paciencia para aprender tanto, y lleguen a ser tan perfectas como lo son todas. ––¡Todas las jóvenes perfectas! Mi querido Charles, ¿qué dices? ––Sí, todas. Todas pintan, forran biombos y hacen bolsitas de malla. No conozco a ninguna que no sepa hacer todas estas cosas, y nunca he oído hablar de una damita por primera vez sin que se me informara de que era perfecta. ––Tu lista de lo que abarcan comúnmente esas perfecciones ––dijo Darcy–– tiene mucho de verdad. El adjetivo se aplica a mujeres cuyos conocimientos no son otros que hacer bolsos de malla o forrar biombos. Pero disto mucho de estar de acuerdo contigo en lo que se refiere a tu estimación de las damas en general. De todas las que he conocido, no puedo alardear de conocer más que a una media docena que sean realmente perfectas. ––Ni yo, desde luego ––dijo la señorita Bingley. ––Entonces observó Elizabeth–– debe ser que su concepto de la mujer perfecta es muy exigente. ––Sí, es muy exigente. ––¡Oh, desde luego! exclamó su fiel colaboradora––. Nadie puede estimarse realmente perfecto si no sobrepasa en mucho lo que se encuentra normalmente. Una mujer debe tener un conocimiento profundo de música, canto, dibujo, baile y lenguas modernas. Y además de todo esto, debe poseer un algo especial en su aire y manera de andar, en el tono de su voz, en su trato y modo de expresarse; pues de lo contrario no merecería el calificativo más que a medias. ––Debe poseer todo esto ––agregó Darcy––, y a ello hay que añadir algo más sustancial en el desarrollo de su inteligencia por medio de abundantes lecturas. ––No me sorprende ahora que conozca sólo a seis mujeres perfectas. Lo que me extraña es que conozca a alguna. ––¿Tan severa es usted con su propio sexo que duda de que esto sea posible? ––Yo nunca he visto una mujer así. Nunca he visto tanta capacidad, tanto gusto, tanta aplicación y tanta elegancia juntas como usted describe.” Orgullo y Prejuicio, Jane Austen

Jane Austen es reconocida por representar la sociedad inglesa del siglo XIX en sus novelas, y aunque este diálogo, se enmarca en ese contexto particular, para mí es un ejemplo de como en ese diario vivir encontramos la noción de lo que es o debería ser una mujer. Aún fuera de ese contexto, puedo de alguna manera identificarme en el diálogo, solo tengo que hacer unos pequeños cambios de contexto.

Quizá en vez de pintar, forrar biombos y hacer bolsitas de malla, tendría que pensar en trabajar o tener algún hobby, cocinar, hacer crossfit, pilates, yoga (o algún deporte); en lugar de tener un conocimiento profundo de música, canto, dibujo, baile y lenguas modernas, podría pensar en tener estudios universitarios, estar en forma (además de pelo, piel y uñas como de salón), buen ritmo al bailar, sentido del humor, y hablar más de un idioma. Por favor, no me mal interpreten no estoy en contra de estas cosas, además como amante de un buen libro me gustó que el Señor Darcy haya agregado el desarrollo de su inteligencia por medio de abundantes lecturas.

Apasionada por Dios y Su gracia

Sin embargo, entiendo el argumento de Elizabeth, al reconocer el peso que la sociedad puede poner sobre la mujer en cuanto a quién debería de ser y cómo debería de actuar, basándose en una noción humana de perfección que para nosotras es imposible de alcanzar. Somos pecadoras por naturaleza y elección, no hay en nosotras perfección. (Romanos 1:21-23, Romanos 3:10-11,23).

¡Cuánto quise ser perfecta! ¡Cuánto trate de serlo! Sí, la joven correcta, la joven perfecta. Poniendo mi valor e identidad en la opinión de las personas a mi alrededor, tratando de justificarme en mi propia razón. Pero Dios en su misericordia me dejó fallar una y otra vez, hasta que reconocí que no se trataba de mí, que mi historia era parte de una historia aún mayor, reconocí quién es El y entonces pude conocer quién soy yo.

Quién soy como mujer, mi cuerpo y la belleza en el; mi habilidad intelectual y la capacidad de crear, mi pasión por los proyectos y las ideas detrás de ellos, cuánto disfruto imaginar la imagen completa y jugar con los detalles; tener libertad de sentir, amar, reír y llorar; enfrentar mis temores, sombras y días grises; abrazar mis sueños, anhelos y deseos del corazón, aún el sexto sentido que dicen que tenemos. Y en todo esto aprendí que soy suya y que eso es todo y suficiente, aprendí que su perfecto y mi perfecto son diferentes y como día a día Su amor y Su gracia me sostienen (Isaías 43:1, Efesios 2:4-5).


portada-disco

Hace 16 años grabamos con un grupo de amigos y hermanos el disco “¿Qué tan Loco estás Tú?” de nuestra banda “Locos & Cuerdas“.

Hoy compartimos el disco aquí y lo hemos puesto para descarga gratis en Noisetrade.

¡Qué lo disfruten y recuerden esas doradas épocas!


Última entrega de la serie tomada de mi traducción del libro “As a Gentleman Would Say” de John Bridges y Bryan Curtis.

  1. Un caballero se esfuerzo por mantener sus manos, especialmente sus uñas, limpias en todo momento.  Él nunca sabe cuándo será presentado a una nueva persona y nunca quiere tener que pensar dos veces antes de extender su mano para saludar.
  2. Un caballero siempre lleva consigo un pañuelo limpio y está preparado para ofrecerlo en tiempos de gran tristeza – o gran alegría.
  3. Cada vez que un caballero solicita algún servicio o favor, siempre recuerda de decir, “por favor”.  Es pronto para decir, “gracias” cada vez que algún servicio o favor se le es ofrecido.
  4. Cuándo se le invita a participar en alguna experiencia agradable -sea esta una cena o un evento deportivo- un caballero pierde tiempo antes de aceptar.
  5. Un caballero entiende el significado de la palabra no.
  6. Un caballero sabe escuchar.
  7. Un caballero sabe que escuchar es una habilidad que mejora cuándo esta se practica regularmente.
  8. Cuándo un caballero siente que ha sido insultado, el inmediatamente sabe la respuesta correcta: responde sin decir nada.
  9. Un caballero tiene creencias definidas, pero piensa antes de expresar sus opiniones.  Él reconoce que las creencias de otras personas son válidas.  El argumenta únicamente sobre aquellos temas en dónde una vida puede ser salvada.
  10. Al entablar una conversación fuera del trabajo, un caballero es sabio en dejar su trabajo en la oficina.
  11. Un caballero no intenta corregir el comportamiento de sus amigos en público.  En lugar de eso, enseña a través del ejemplo.
  12. Un caballero no toma partido en discusiones inútiles sobre temas importantes.  En lugar de esto, toma acciones para efectuar un cambio.
  13. Un caballero sabe cómo concluir una conversación.

Continuando la serie tomada de mi traducción del libro “As a Gentleman Would Say” de John Bridges y Bryan Curtis.

  1. Un caballero no alardea, especialmente acerca de sus propios logros.
  2. Un caballero sabe que las mejores conversaciones consisten en hacer buenas preguntas, no en divulgar información acerca de sí mismo de entrada.
  3. Un caballero nunca dice, “¡Te lo dije!”.
  4. Un caballero sabe cómo pedir disculpas – y cómo aceptarlas.
  5. Un caballero sabe cómo extender un cumplido – y cómo recibirlo.
  6. Un caballero evita a toda costa cumplidos cuya intención es insultar.
  7. Un caballero sabe como presentar a alguien.
  8. Un caballero sabe cómo dar un buen apretón de manos, y está preparado para hacerlo.
  9. Un caballero no divulga rumores.  Es cuidadoso aún de divulgar hechos sensibles.
  10. Un caballero siempre intenta asegurar que su aliento está fresco, especialmente si espera estar cerca de otros al hablar.  Si es necesario, siempre lleva -y utiliza- mentas.

Continuando con la serie tomada de mi traducción del libro “As a Gentleman Would Say” de John Bridges y Bryan Curtis.

  1. Cuándo un caballero inicia una conversación telefónica, el sabe que es su responsabilidad terminar esa conversación.
  2. Un caballero nunca utiliza su teléfono celular cuándo está en la mesa con otros.
  3. Una vez un caballero descubre que debe declinar una invitación que ya ha aceptado, el alerta a sus anfitriones inmediatamente.  Él da una descripción franca de las razones para cambiar planes y ofrece una disculpa sincera.
  4. Cuándo un caballero recibe varias invitaciones a través de distintos servicios de mensajería, él acepta la primera.  Aún en el mundo del correo de voz, es grosero sopesar una invitación contra otra.
  5. Cuándo se trata de aceptar invitaciones sociales, un caballero nunca espera a que salga algo mejor.
  6. Un caballero no se enfrasca en discusiones de ningún tipo al estar en la mesa a la hora de comer.
  7. Cuándo un caballero se ve confrontado por argumentos que él considera necios, él no intenta refutarlos con la razón.  En cambio, él permanece en silencio sabiendo que la lógica es inútil en la guerra contra lo irracional.
  8. Un caballero da respuestas directas, especialmente a preguntas controversiales.  Ser directo, sin embargo, no significa ser grosero.
  9. Un caballero nunca afirma haber visto una película que no ha visto o leído un libro del cuál únicamente ha leído críticas.  Él sabe como decir, “No he leído (o visto) eso aún, sin embargo por lo que escucho de ello, suena muy interesante. ¿Qué le parece a usted?”.
  10. En una conversación civilizada, y cuándo se intenta conocer a nuevos amigos, un caballero pregunta, “¿Qué piensas?” lo más posible.

Continuando con la serie tomada de mi traducción del libro “As a Gentleman Would Say” por John Bridges y Bryan Curtis.

  1. Un caballero no utiliza frases extranjeras, a menos que esté completamente seguro de su significado -y su pronunciación.
  2. Un caballero no pretende hablar idiomas de los que no se ha apropiado aún.
  3. Un caballero es cuidadoso de lo que dice en presencia de personas que hablan otros idiomas.  Ellos podrán entender lo que está diciendo aún que él no pueda entenderlos a ellos.
  4. Aún cuándo habla en su propio idioma, un caballero no utiliza palabras que solamente puede definir luego de buscarlas en el diccionario.
  5. Una vez un caballero ha aprendido una palabra nueva del diccionario, él intentará usarla de manera correcta para así, apropiársela.
  6. Un caballero nunca le pregunta a una mujer si está embarazada.
  7. Aún en una discusión fuerte, un caballero evita alzar su voz.  Él no gana el argumento gritándole a otros.
  8. Cuándo un caballero incomoda a alguien más al pedirle que se mueva para pueda pasar a través de un salón lleno, el dice, “Con permiso.”  Él no dice, “disculpe”, ya que no hay razón para pedir disculpas.  De hecho, un caballero nunca dice, “disculpe” a menos que haya ofendido a alguien.
  9. Un caballero nunca inicia una oración diciendo, “No quiero avergonzarle, pero…”.
  10. Un caballero nunca le pide a nadie -hombre o mujer- que divulgue su edad.

A continuación una traducción de algunas reglas de vida que un caballero debe conocer (o aprender) tomadas del libro “As a Gentleman Would Say” por John Bridges y Bryan Curtis.

  1. Un caballero sabe cómo iniciar una conversación.
  2. Un caballero siempre piensa antes de hablar.  También piensa después de hablar, para poder construir sobre aquello que es correcto o corregir lo equivocado de aquello que ha dicho.
  3. Si un caballero se ve sometido a un comentario o comportamiento grosero, él no ofrecerá groserías a cambio.
  4. Un caballero permite que los demás terminen de hablar.  Aún en sus momentos más brillantes, él no interrumpe a otros, sin importar que tan aburridas sean sus opiniones.
  5. Un caballero no habla con la boca llena, ni siquiera por teléfono.
  6. Un caballero es lento para juzgar las acciones de otros, sean estas públicas o privadas.
  7. Un caballero no toma partido en fuertes discusiones sobre temas irrelevantes.
  8. Cuándo un caballero se entera que dos amigos se casarán, le dice al novio, “¡Felicitaciones!”, y le dice “¡Mis mejores deseos” a la novia.
  9. Un caballero hace un esfuerzo consciente por expresarse con gramática correcta, pero se resiste a la tentación de sonar prepotente o agrandado.
  10. A menos que esté dando una clase de idioma, un caballero no corrige la gramática de alguien más.

Nadie quiere creer una mentira o comprar productos falsos, sin embargo, esto pasa demasiado seguido en la Iglesia.

Este mundo está lleno de distracciones puede cambiar el enfoque de un cristiano del Evangelio verdadero a algo más.  Casi siempre estas son cosas que engañosamente entran y se aprovechan de nuestras buenas intenciones para enmascararse como cristianismo verdadero cuando, en realidad, son falsos evangelios.

Estas distorsiones son peligrosas porque le agregan o sustraen al perfecto y glorioso Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

En su libro How People Change: How Christ Changes Us By His Grace, Paul David Tripp y Timotnhy Lane (disponible en español aquí)comparten varias distorsiones del Evangelio que normalmente se aceptan como parte del cristianismo.

A continuación siguen siete de estas distorsiones a las que debemos ponerle atención:

1. Formalismo

Esta distorsión tiene muchas manifestaciones externas de cristianismo cultural.  Un cristiano que ha caído en la trampa del formalismo piensa que sus acciones externas como asistir a la iglesia y servir son suficientes, y muchas veces descuidan un cambio real del corazón que viene luego de encontrarse con el Dios vivo.

A estas personas les puede ser difícil ver su necesidad por la gracia de Dios porque están conscientes de su desempeño exterior.  Esta visión reduce el Evangelio a “participar en las reuniones y ministerios de mi iglesia.”

2. Legalismo

El legalismo busca alcanzar la justicia de Dios a través de seguir los mandamientos de Dios como si fuesen una rígida lista de “haz esto” y “no hagas esto”.

Tripp y Lane lo explican muy bien, “el legalismo ignora la profundidad de nuestra incapacidad de ganarnos el favor de Dios.  Olvida la necesidad de nuestros corazones de ser transformados por la gracia de Dios. El legalismo no sólo es una reducción del Evangelio, es otro evangelio completamente distinto (ver Gálatas), en dónde la salvación se gana a través de seguir las reglas…”

3. Misticismo

Esta distorsión del evangelio le da mayor importancia a una experiencia o sentimiento espiritual (lo subjetivo) por sobre una genuina fe bíblica que descansa en Cristo (lo objetivo).  El cristianismo es una religión que abarca toda la vida y la experiencia humana, incluyendo las emociones y las experiencias.

El error del misticismo es sobre enfatizar la dimensión emocional y de experiencia del cristianismo, olvidando que Dios obra en nuestras vidas a través del evangelio, aún cuándo no podemos sentirlo directamente.  Hemos de perseguir a Cristo primero y las experiencias vendrán después.  Esta visión “reduce el evangelio a una dinámica emocional y de experiencias emocionales.”

4. Activismo

Este tipo de distorsión del Evangelio usualmente pone al centro alguna causa importante (usualmente un tema como el aborto) como un tema central que funciona como una especie de prueba ácida para determinar si alguien es “verdaderamente cristiano”.  Tripp y Lane nos explican que los activistas sobre enfatizan el mal que existe fuera de ellos a expensas del mal que existe dentro de ellos.  Esta distorsión define la madurez cristiana como “la disposición de defender lo bueno de lo malo” y con frecuencia reduce el evangelio a la participación en este tipo de actividades.

5. Biblicismo

El “biblicismo” toma algo bueno que Dios nos ha dado y lo tergiversa entro algo potencialmente dañino.  La gente que cae en el “biblicismo” usualmente manejan bien la Escritura y la teología (muchas veces a niveles avanzados), pero fracasan en aplicar en sus vidas la fe cristiana de manera práctica.  La fe es reducida a un mero conocimiento de la verdad o en tener “buena teología” a expensas de elementos vitales de la fe como vivir con gracia y en sujeción a Cristo.

Tripp comments, “[The Biblicist] has invested a great deal of time and energy mastering the Word, but he does not allow the Word to master him. In summary, Biblicism reduces the gospel to a mastery of biblical content and theology.”

6. Psicologismo

Esta visión trata al cristianismo principalmente como una filosofía de autoayuda para tratar con las heridas emocionales como el rechazo en lugar de Dios tratando en gracia con el problema humano del pecado y permitiéndonos adorarle a través de una relación personal con Cristo.

El peor pecado de acuerdo a esta visión es el pecado de otros, y usualmente uno es simplemente una víctima del pecado.  Tripp explica, “Cada vez que veas el pecado de otro en contra tuya como mayor que tu propio pecado, tenderás a buscar a Cristo como si fuese un terapeuta en lugar de buscarle como Salvador.  El cristianismo entonces se convierte más en la búsqueda de sanidad que la búsqueda de piedad. El evangelio es reducido a la sanidad de necesidades emocionales.

7. Amiguismo

Esta visión enfatiza las relaciones sociales dentro de la iglesia y usualmente apela a las personas que encuentran un nuevo y especial tipo de aceptación social dentro de un grupo en la iglesia.  Una comunidad fuerte de seguidores de Cristo es una cosa, pero fácilmente puede convertirse en un club social que enfatiza las relaciones por encima del crecimiento en Cristo.

Cuando una comunidad comienza a cambiar o a afirmar programas sociales y elimina los retiros, el cristiano que cae en el “amiguismo” puede desilusionarse en su fe y aún dejar de asistir a la iglesia por completo.  Para esta persona, “la gracia de la amistad reemplazo a Cristo como aquello que le da identidad, propósito y esperanza. El evangelio ha sido reducido a una red de relaciones cristianas que le satisfacen.”

Con frecuencia, estas distorsiones comienzan con buenas intenciones, pero son secuestradas por nuestra carne y transformadas en ídolos destructivos.  Necesitamos batallar en contra de estas distorsiones del Evangelio que pueden muy fácilmente meterse en nuestras vidas.

El Evangelio no se trata simplemente de conocer datos, de tener muchos amigos cristianos o hacer lo correcto afuera;  el Evangelio se trata acerca de la obra salvadora de Jesucristo a través de Su muerte y resurrección que nos reconcilia a Dios a través de la fe en Cristo.

¿Cómo podemos evitar estas distorsiones?

Es muy probable que cada uno de nosotros luche con una o varias de estas distorsiones a lo largo de nuestra vida.  La solución a estas está en no perder de vista el Evangelio de la gracia de Dios revelado en las Escrituras y orar para que seamos transformados y discipulados por el Evangelio verdadero.

Una vez bebamos de las profundas riquezas de la gracia de Dios, podremos colocar en perspectiva correcta del Evangelio todas esas cosas buenas que hemos distorsionado.

Tito 2:11-14 lo explica de esta manera:

11Pues la gracia de Dios ya ha sido revelada, la cual trae salvación a todas las personas. 12Y se nos instruye a que nos apartemos de la vida mundana y de los placeres pecaminosos. En este mundo maligno, debemos vivir con sabiduría, justicia y devoción a Dios, 13mientras anhelamos con esperanza ese día maravilloso en que se revele la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.14Él dio su vida para liberarnos de toda clase de pecado, para limpiarnos y para hacernos su pueblo, totalmente comprometidos a hacer buenas acciones.

Recordemos siempre que verdadero Evangelio de la gracia en Cristo y aprendamos a depender cada día más en Él y esa gracia.

Este artículo es una adaptación del contenido del capítulo 1 de How People Change por Timothy S. Lane y Paul David Tripp.