10Pues es Dios quien provee la semilla al agricultor y luego el pan para comer. De la misma manera, él proveerá y aumentará los recursos de ustedes y luego producirá una gran cosecha de generosidad en ustedes.
11Efectivamente, serán enriquecidos en todo sentido para que siempre puedan ser generosos; y cuando llevemos sus ofrendas a los que las necesitan, ellos darán gracias a Dios.12Entonces dos cosas buenas resultarán del ministerio de dar: se satisfarán las necesidades de los creyentes de Jerusalén y ellos expresarán con alegría su agradecimiento a Dios.
13Como resultado del ministerio de ustedes, ellos darán la gloria a Dios. Pues la generosidad de ustedes tanto hacia ellos como a todos los creyentes demostrará que son obedientes a la Buena Noticia de Cristo. 14Y ellos orarán por ustedes con un profundo cariño debido a la desbordante gracia que Dios les ha dado a ustedes.15¡Gracias a Dios por este don que es tan maravilloso que no puede describirse con palabras! (2 Corintios 9:10-15, NTV)
¡Feliz Día de Acción de Gracias! Llegó el jueves más esperado del año para mi y para mi familia.  Una tradición que adoptamos de Estados Unidos, ha sido un importante pilar en las tradiciones que como familia hemos construido desde que tengo memoria.
Durante esta semana, hemos venido reflexionando sobre tres oraciones que Pablo hace por distintas iglesias que lo motivan a él a dar gracias.  Nos enfocamos en las oraciones que Pablo hace por los Colosenses, los Efesios y los Tesalonicenses.  Vimos que la gratitud de Pablo por estas 3 iglesias hacia Dios se enfoca en tres grandes temas:
1. La firmeza en la fe en Jesús
2. El amor los unos por los otros
3. La esperanza que tienen de vida eterna
Pablo no agradece por las bendiciones materiales, ni siquiera por la familia o las amistades, tampoco empieza agradeciendo a las personas….su gratitud empieza y se centra en Dios y de allí fluye todo lo demás.
Hoy, como cierre de estas reflexiones acerca del Día de Acción de Gracias, quiero presentarnos a todos con un desafío a partir de esta exhortación que Pablo hace a la iglesia de Corinto: ¿son nuestras vidas testimonio para que otros den gracias a Dios?
Muchas veces, en este mundo y cultura que nos motiva al egocentrismo y a la satisfacción personal, nuestra expectativa a partir de las buenas obras que hagamos por los demás es a que se nos agradezca…y mejor si es públicamente.  Esperamos gratitud de nuestros hijos e hijas, hermanos y hermanas, padres, empleados y compañeros de trabajo, de nuestra iglesia y de nuestros amigos.  Que se nos agradezca públicamente por algo es quizás una de las formas de alabanza más altas que una persona puede recibir, y por ende, nuestro corazón idólatra y egocéntrico anhela la gratitud de otros y por eso, muchas veces, nos sentimos motivados para hacer algo bueno por alguien más….para que nos agradezcan.
En este pasaje, Pablo -en el contexto de confirmar la consistencia de la iglesia en Corinto a partir de una ofrenda que habían ofrecido preparar y motivándolos a una vida de generosidad- ofrece la siguiente motivación a sus hermanos y hermanas: que sus buenas obras y ofrendas resulten en ACCIONES DE GRACIAS A DIOS. ¡Qué increíble cambio de mentalidad y motivación del corazón! Algo pasa en nosotros cuando dejamos de estar motivados por nuestros propios deseos de grandeza, de crecer en “influencia” y de ser reconocidos por otros y nuestra motivación más grande es que otros puedan voltear a ver a Dios en nuestras acciones y le agradezcan, le glorifiquen y principalmente, se vuelvan a Él.
Los creyentes en Corinto, a partir de su generosidad, estarían haciendo dos cosas muy concretas que darían testimonio del Evangelio actuando en sus vidas:
1. Satisfarían las necesidades materiales y temporales de sus hermanos y hermanas en otras regiones.
2. Motivarían a los recipientes de estas ayudas a dar gracias y glorificar a Dios.
¡Qué llamado más noble y qué motivación más increíble para actuar bien en favor de otros!
Dios nos da el privilegio de actuar en Su Nombre en esta Tierra, para Su Gloria y para que otros puedan reconocer en Él la fuente eterna y provisión segura de verdadera vida, paz, libertad y esperanza. ¡Qué razones más increíbles para hoy, de rodillas y en familia, dar gracias!
HAPPY THANKSGIVING!!!

2Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes y continuamente los tenemos presentes en nuestras oraciones. 3Al orar a nuestro Dios y Padre por ustedes, pensamos en el fiel trabajo que hacen, las acciones de amor que realizan y la constante esperanza que tienen a causa de nuestro Señor Jesucristo.
4Sabemos, amados hermanos, que Dios los ama y los ha elegido para que sean su pueblo. (1 Tesalonicenses 1:2-4, NTV)
Concluimos esta serie de preparación para el Día de Acción de Gracias con esta tercera oración que hace el Apóstol Pablo, esta vez, por los creyentes en Tesalónica.
Vemos reflejada en esta oración un corazón similar al que vimos de parte de Pablo para Colosas y Efeso.  Gratitud a Dios por ellos, gratitud anclada en verdades muy concretas, eternas y que vienen a desafiar las razones por las que cada uno de nosotros normalmente dice primero a la hora de dar gracias a Dios.
¿Por qué está agradecido Pablo en esta ocasión?
1. El fiel trabajo que hacen: La iglesia en Tesalónica es una iglesia trabajadora, fiel y comprometida.  Pablo lo reconoce y los motiva a seguir adelante (1 Tesalonicences 4:1) luego de haber recibido excelentes noticias de ellos de parte de Timoteo (1 Tesalonicenses 3:6).
2. Las acciones de amor que realizan: La iglesia en Tesalónica es una volcada al servicio.  Es una iglesia generosa que se apoya entre sí y apoya a otras iglesias de la región.  Es por esto que Pablo los reconoce, porque es este amor el que demuestra a Quién pertenecemos y de Quién somos discípulos y por eso, a manera de testimonio vivo ante los no creyentes, los motiva a crecer en ese amor (1 Tesalonicenses 4:9-12).
3. La constante esperanza que tienen a causa de Jesús:  De nuevo, la base de la gratitud, la base de las buenas acciones y la base del fiel trabajo es la ESPERANZA, la esperanza que tienen en Jesús y a causa de Su obra salvadora.  Trabajar incansablemente y esforzarnos por amar a los demás no tiene sentido alguno si no partimos de la certeza y seguridad de que todo lo que necesitamos para la vida eterna ya fue provisto para nosotros gracias al precio que Jesús pagó en nuestro favor en la Cruz.  Es justamente esta certeza la que libera nuestro potencial humano de hacer bien y amar bien.  Esto no proviene de ninguna fuerza interna que podamos desarrollar a partir de fuerza de voluntad, motivación o esfuerzo propio…esto viene de fuera, viene del Cielo mismo (1 Tesalonicenses 5:8-11).  Ese por esto que Pablo, al cerrar esta primera carta a los Tesalonicenses, concluye re-afirmando esta misma esperanza: 23Ahora, que el Dios de paz los haga santos en todos los aspectos, y que todo su espíritu, alma y cuerpo se mantenga sin culpa hasta que nuestro Señor Jesucristo vuelva. 24Dios hará que esto suceda, porque aquel que los llama es fiel. (1 Tesalonicenses 5:23-24, NTV)
Trabajo fiel
Amor por todos
Esperanza
¡Qué razones más increíbles para agradecer y para reconocer que, al final de cuentas estos es únicamente posible por el inmenso amor de Dios y prueba irrefutable de Su soberana e incondicional elección de aquellos pecadores que -como nosotros mismos- sin merecerlo, sin mérito o atributo alguno que nos permita acceder a ello, han sido electos por el Padre para salvación!
¡Disfrutemos con profunda gratitud el banquete que mañana nos espera!

15Desde que me enteré de su profunda fe en el Señor Jesús y del amor que tienen por el pueblo de Dios en todas partes, 16no he dejado de dar gracias a Dios por ustedes. Los recuerdo constantemente en mis oraciones 17y le pido a Dios, el glorioso Padre de nuestro Señor Jesucristo, que les dé sabiduría espiritual y percepción, para que crezcan en el conocimiento de Dios. 18Pido que les inunde de luz el corazón, para que puedan entender la esperanza segura que él ha dado a los que llamó —es decir, su pueblo santo—, quienes son su rica y gloriosa herencia.
19También pido en oración que entiendan la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder 20que levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales. (Efesios 1:15-20, NTV)
Continuamos nuestra serie de estas 3 oraciones en las que vemos al Apóstol Pablo agradecer a Dios por sus hermanos y hermanas en las diferentes iglesias a las que sirvió y enseñó.  En este caso, vemos la oración que Pablo hace por la iglesia en Éfeso.
Desde el arranque vemos un tema similar a la oración que vimos ayer que Pablo hizo por la iglesia en Colosas .  Vemos a Pablo agradeciendo a Dios por la “profunda fe” que tienen los hermanos en Efeso en Cristo Jesús y el amor que se demuestran entre ellos.  Nuevamente, la gratitud es al Padre, porque es de Él que proviene cualquier capacidad que tengamos nosotros de tener fe -gracias a Su provisión para nosotros de Jesús- y de verdaderamente amar a alguien más.
De esta oración, me llaman muchísimo la atención las peticiones que hace Pablo por la iglesia en Efeso y es allí dónde quiero que meditemos hoy.
1. Pablo pide por sabiduría espiritual y percepción para que crezcan en el conocimiento de Dios:  Efeso era una ciudad de mucha cultura, de muchos libros y de mucho conocimiento.  Pablo sabe esto y por eso quiere enfocarse en que sus hermanos y discípulos usen esa disposición cultural que tienen para aprender y la apliquen en el conocimiento de Dios guiados por el Espíritu Santo y no únicamente limitarse a lo que la razón humana pueda ofrecer.  Tener sabiduría espiritual y tener percepción (lo que en inglés muchos llaman “insight”) es un don de Dios que viene del profundo temor y reverencia que tengamos de Él.  En estos tiempos de esquizofrenia teológica, si algo necesitamos los cristianos es conocer bien a Dios y acerca de Dios.  ¿Quién es Dios? ¿Quién es Jesús? ¿Por qué únicamente en Él tenemos esperanza? Esas son las preguntas que debemos contestar con la sabiduría espiritual y percepción que solo Dios, por el poder del Espíritu Santo, nos puede dar.
2. Pablo ora que puedan entender la esperanza segura a la que fueron llamados:  Para Pablo, nada es más importante que el Evangelio.  Entender el Evangelio y la seguridad de nuestra salvación y la realidad de la esperanza que tenemos de vida eterna es el motor de la vida transformadora del cristiano.  Pablo quiere retirar del corazón de los efesios cualquier esperanza que puedan tener el las circunstancias, en las cosas o en las personas.  Nuestra confianza, al igual que la de los efesios, debe estar basada en la esperanza real y tangible de salvación -segura y eterna- que ofrece el Evangelio.  Entender que mis pecados -pasados, presentes y futuros- fueron ya perdonados por el sacrificio completo y suficiente de Jesús en la Cruz y que mi lugar en la Eternidad con Él está garantizado -no por mis méritos, sino por los méritos de Jesús- es lo que me impulsa y mueve a amar, a servir, a trabajar y a vivir de una forma que desafíe la desesperanza del mundo actual y nos impulse hacia el futuro con entusiasmo, gozo y fe.
3. Pablo ora para que puedan entender la increíble grandeza del poder de Dios: Dios es poderoso.  Él actúa, está vivo y sostiene toda la Creación.  Sin Él, nada ni nadie tuviera vida o existiría.  Él es verdaderamente soberano sobre todo y todos, aún quienes no desean creer.  Además, Dios actúa de maneras específicas y discernibles en la vida de los Suyos…a través de señales, milagros, dones, palabras y acciones que nos mueven a adorarlo, a agradecerle y a servirle.  La grandeza de Dios y Su poder son insondables, pero, a través de Jesús -Dios el Hijo- y por el poder de Dios el Espíritu Santo que habita en nosotros, podemos experimentar poco a poco y cada vez más ese poder en nuestras vidas.  Mientras más conozcamos a Dios y estemos en comunión con Él, nuestra capacidad de asombro ante su grandeza crecerá y nuestras razones para agradecer serán cada vez mayores y más profundas.
Sabiduría
Esperanza
Poder
¡Tres increíbles razones para seguir agradeciendo en esta semana y para preparar nuestro corazón para el banquete del jueves!

Estamos en la semana oficial del Día de Acción de Gracias, que a pesar de uno ser una celebración guatemalteca, es uno de los días más importantes del año para mi, mi familia y mi iglesia, Casa de Libertad.  De esa cuenta, y en preparación para este jueves, quiero hacer una serie de 3 reflexiones sobre tres oraciones de acción de gracias que encontramos en el Nuevo Testamento y que pueden ser útiles para preparar nuestro corazón para el gran banquete.

3Siempre oramos por ustedes y le damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 4porque hemos oído de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todo el pueblo de Dios. 5Ambas cosas provienen de la firme esperanza puesta en lo que Dios les ha reservado en el cielo. Ustedes han tenido esa esperanza desde la primera vez que escucharon la verdad de la Buena Noticia. (Colosenses 1:3-5, NTV – -énfasis mío)
En este bello pasaje con el que arranca la carta del Apóstol Pablo a la iglesia en Colosas, vemos que Pablo está muy agradecido por dos cosas muy específicas con respecto a sus hermanos allí: 1. ellos dan testimonio de su fe en Cristo Jesús y 2. ellos demuestran su amor los unos con los otros.
Vamos por partes:
1. Pablo oraba por ellos: Esto pareciera ser un ejercicio en citar lo obvio, pero creo que cuando normalmente leemos las epístolas de Pablo, pasamos por alto los saludos y vamos directo a “la carne” del texto.  Estos saludos son también Palabra de Dios, inspirados por el Espíritu Santo y por ende, valiosísimos para crecer en nuestro conocimiento acerca del carácter y naturaleza de Dios, así como Su Voluntad para nuestra vida.  Pablo oraba por sus amigos, amigas, hermanos y hermanas en Colosas.  Pero, como vemos aquí, su oración, al menos al inicio, no es una petición….es ACCION DE GRACIAS.  ¿Para qué una oración de acción de gracias? ¿Acaso no sirve más una petición a Dios a favor de ellos de parte de este gran apóstol?  Lo que Pablo está demostrándonos aquí -que es algo que hemos perdido y que hemos de volver a tomar para nuestras vidas- es un reconocimiento del inmenso valor que tiene la vida de cada persona y reconociendo a Dios mismo como fuente de esa vida.  Pablo no les agradece a ellos su buena conducta o muestras de vida piadosa…agradece al Padre, agradece Su inmensa bondad en conceder a los creyentes en Colosas la capacidad de poder vivir de esa forma.  Es aquí en dónde vemos claramente la importancia de reconocer el verdadero e inmenso don que es la vida que Dios nos da.
2. Gratitud por la fe de ellos en Cristo Jesús: Pablo pudo haber agradecido por cualquier cosa.  Por las ofrendas, por escuchar sus mensajes, leer sus cartas o quién sabe qué otras razones.  Sin embargo, Pablo empieza agradeciéndoles por aquello que, incluso para él mismo, es lo más importante (1 Corintios 15:1-8): la fe de ellos en el Evangelio.  No existe nada más crucial y vital en la vida de cualquier persona que haya vivido, viva o vivirá que esto.  La eternidad de cada uno depende de dónde esté puesta nuestra fe….en Jesús o en cualquier otra cosa.  Pablo reconoce en los Colosenses esta fe y la afirma, valora y resalta como primordial.  ¿Estamos agradecidos cada uno por la fe que tenemos en Jesús? ¿Estamos agradecidos por la fe que aquellos a quienes más amamos tienen en Jesús?  ¿Es esto lo más importante en nuestras vidas y las vidas de quienes más amamos?
3. Gratitud por el amor que se muestran entre ellos: Pablo agradece porque los creyentes están mostrando la evidencia más sublime y real de la transformación que el Evangelio produce en una persona y en una comunidad: el amor.  Es interesante ver que el amor que demuestra la iglesia en Colosas no es únicamente para una comunidad cerrada, sino para todo el pueblo de Dios.  Jesús mismo lo dijo: 34Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. 35El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos». (Juan 13:34-35, NTV)  Y es que este amor no es únicamente para el bienestar de la comunidad inmediata o la Iglesia en general….el amor que nos tenemos entre nosotros es un ANUNCIO del Evangelio.  Es la forma más importante de demostrar el Evangelio que nos cambió hacia el mundo que aún no conoce a Jesús.
El Fundamento de la Gratitud
Esperanza. ¡Qué palabra más sublime! Pablo le da fundamento sólido a la razón por la cual los Colosenses demuestran su fe en Jesús y demuestran amor los unos por los otros y por toda la Iglesia: la esperanza de vida eterna.  Pablo no fundamenta la esperanza en mejores circunstancias terrenales o buenos deseos, sino en una sólida, verdadera y tangible esperanza: el Cielo.  El Cielo es REAL no porque una muy mala película nos lo diga, sino porque Jesús está allí.  Jesús ascendió físicamente al cielo y es allí en dónde está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros y preparando la morada que tendremos allí.  Esa es la base de nuestra esperanza y la base de la esperanza de los Colosenses que los llevó a proclamar y vivir el Evangelio de tal manera que constantemente movió al apóstol Pablo a agradecer al Padre por ellos.
Fe.
Amor.
Esperanza.
¡Qué grandes motivos para dar gracias este jueves!

20 Años Después

Publicado: 10/11/2014 de Juan Callejas en Relaciones, Vida diaria
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10480221_10152360685675563_2037407240903409704_nEl pasado 29 de octubre marcó el día exacto y este próximo sábado 15 de noviembre será la celebración.  Han pasado 20 años desde que la promoción 46 del Americano se graduó.

¡Qué privilegio tan enorme el haber podido ser parte de este grupo!  Con la mayoría compartimos 13 años de vernos diariamente en las aulas de nuestro colegio, del “manantial de verdad y de luz”.  ¡Con algunos incluso más, porque arrancamos nuestra carrera estudiantil en el pre-kinder Los Ángeles!  Al día de hoy me siento no solamente orgulloso, sino profundamente agradecido con Dios y mis padres por la oportunidad de haber estudiado allí y más aún, de las amistades que al día de hoy, aún sigo manteniendo…sin duda, evidencias de la gracia de Dios.

Con algunos nos vemos más seguido.  Compartimos en cumpleaños, en convivios navideños e incluso, una amistad más continua.  Otros incluso han formado familia juntos -como los Minondo/Herrera, Vadillo/Godoy y Paiz/Delgado-.  Con otros tengo el privilegio de que mis hijas sean compañeras de sus hijos e hijas también en el CAG -al punto que incluso hemos tenido la interesante experiencia de que maestros que nos dieron a nosotros clases, ahora les den a nuestros chiquitos.  Sea cual sea el caso, este sábado, nos hayamos visto el día anterior o no nos hayamos visto desde el 29 de octubre de 1994, como por arte de magia vamos a regresar en el tiempo y el maremoto de memorias, anécdotas y chistes que nos va a inundar va a hacer que parezca que no ha pasado ningún día….que el lunes tenemos que ir a clase y preparar el temario o quién sabe qué terrible examen de estadística del Prof. Monzón.  Es en ese sentido que nuestra canción de promoción, “Forever Young” de Alphaville está más vigente que nunca en nuestros corazones.

Ahora, estos 20 años tampoco han pasado en vano.  Nos tocará recordar a Christian, Andrés, Óscar y Estuardo que se nos adelantaron en el camino de la vida.  Vamos a poder también ver cuántos de los sueños e ilusiones con los que dejamos el colegio se han ido cumpliendo.  Nos enteraremos de grandes historias de éxito, también de fracasos, de grandes alegrías y quizás, profundas tristezas que en estos 20 años han marcado nuestras vidas.  En medio de todo esto, mucha de nuestra esencia de quienes somos como personas, mucha de la esperanza que quizás hoy hayamos perdido, está resguardada en esos 13 años que pasamos juntos y que junto con las memorias de otrora, está esperando renacer para crear nuevas memorias, anécdotas e historias….y quizás, ¿por qué no?….dejar un legado mayor.

Para ninguno de nosotros es secreto que recibimos una oportunidad como muy pocas en la vida de haber estudiado juntos en un colegio que no solo nos educó bien, sino además, nos colocó hoy en posiciones de influencia y capacidad de hacer algo por nuestro país.  20 años después, ¿qué huella podemos dejar? ¿Qué legado podemos dejar a las siguientes generaciones, en nuestros hijos y en nuestra nación?  Ese deseo de permanecer jóvenes por siempre podemos hacerlo realidad allí….en lo que como compañeros, amigos y casi, casi, hermanos y hermanas, podemos hacer juntos.   Varios de nosotros ya estamos involucrados en distintos campos de la vida…podemos apoyarnos más, echarnos la mano allí, donde hoy estamos.  No se trata de inventar el agua azucarada o la píldora mágica que arregle todos los problemas…pero se trata de vivir intencionalmente, con la consciencia de que fuimos privilegiados como pocos y que al haber recibido tanto, debemos responder en gratitud.

Me emociona mucho la fiesta de este sábado y es mi oración que 20 años después, con experiencia de vida y vidas ya formadas y encaminadas, podamos tomar del espíritu que durante 13 años nos unió, y construyamos juntos un legado que impacte, que transforme que nos recuerde por qué seguimos y seguiremos siendo “FOREVER YOUNG”.

¡NOS VEMOS EL SABADO!


Así como vino, pasó…y no pasó nada.  La noche que para muchos es la más obscura del año terminó en la burla de la muerte.  Los disfraces más feos fueron recibidos con dulces y celebración…a muchos se les abrió la puerta y entraron de la noche a casas iluminadas.  Y finalmente…la noche…la oscuridad…las tinieblas cedieron y llegó la mañana…un nuevo día, la luz de nueva esperanza. ¡POST TENEBRAS, LUX!

¡Hoy es 1 de noviembre! Eso significa al menos una de dos cosas: comeremos “FIAMBRE” y algunos conmemorarán también el “Día de Todos los Santos” (o “Día de los Muertos” en algunos países).  En Guatemala, además, tenemos la hermosa tradición ancestral de los barriletes gigantes.  En este día, las familias se reúnen -quizás sea el feriado más familiar de todos- y alrededor de la mesa y con un plato de fiambre (e incluso, alrededor de la tumba de un ser querido en el cementerio) comen y recuerdan, comen y anhelan, comen y esperan que lo que para muchos es una ilusión -el reencuentro con los amados que han partido antes que nosotros al “otro lado”-, sea algo real.  Hay mucha nostalgia este día.  Hay buenas memorias, hay malos recuerdos también, existe nostalgia por lo que se quiso decir y no dio tiempo, y arrepentimiento por lo que se dijo y lastimó.

En la tradición cristiana, este día es un día para recordar a los santos, fieles cristianos que se nos han adelantado a la promesa de la vida eterna.  Para quienes partimos de la tradición Reformada, esto significa que no recordamos únicamente a “gente especial” o “súper santa” (tipo Madre Teresa), sino que nos aferramos a la promesa bíblica de que todos aquellos que hemos sido redimidos por la sangre de Jesús y nacidos por el Espíritu Santo a una nueva vida reconciliada con el Dios el Padre, somos ahora delante de Sus ojos, santos.   Ese es el testimonio que vemos en las Escrituras acerca de como Pablo se refería a los creyentes (Efesios 1:1, Filipenses 1:1, Romanos 1:7).  Dios mismo nos llamó a ser santos (Levítico 11:44 y 1 Pedro 1:13-16) como Él es santo, y Él mismo prometió ayudarnos en el camino (1 Tesalonicenses 5:23-24).  Todo esto es posible porque Jesús mismo oró al Padre para que nos santifique en la verdad (Juan 17:17), que es Su Palabra, Verdad a la que nos guía el Espíritu Santo (Juan 16:13) y Verdad que Él mismo es como Verbo de Dios (Juan 1:1-14) y cómo nuestro Salvador (Juan 14:6).

El Día de Todos los Santos se convierte para nosotros en un día de gran esperanza y gozo.  Gozo porque sabemos dónde están quienes nos han precedido en la fe y en la vida.  Gozo porque tenemos, gracias a la certeza que nos dan la Resurrección física y Ascensión física de Jesús al cielo, esperanza de también nosotros físicamente disfrutar de la vida eterna que Él nos da y de reencontrarnos en Aquel Día, con quienes amamos y aquí en la Tierra extrañamos.

¡Comamos hoy el fiambre con nuevo entendimiento! Recordemos y celebremos la vida de los santos y santas que fueron llamados ya a casa.  Celebremos la vida que tenemos hoy aquí recordando que podemos degustar de la bondad de Dios (Salmos 34:8) y disfrutar de su misericordia aquí y ahora (Salmos 27:13).  Celebremos con gran gozo y esperanza la vida eterna que se nos ha sido prometida en Jesús (Juan 3:16-17).

¿Tienes tú ya esa esperanza y motivo de celebración?

¡MARANATHA!

 

 


8»¡Yo soy el Señor; ese es mi nombre!
No le daré mi gloria a nadie más,
ni compartiré mi alabanza con ídolos tallados.

Llegamos hoy a la quinta y última parte de nuestra serie acerca de las “5 S0las” en conmemoración del 497 aniversario del día en que Martín Lutero clavó sus famosas 95 tesis en Wittenberg, un 31 de diciembre de 1517.  La “Sola” con la que terminamos la serie es la que corona todas las demás: “Soli Deo Gloria” (Solamente a Dios sea la Gloria).

Para esto vivimos, para esto fuimos creados y en esto encontramos nuestro mayor gozo, realización y felicidad…la Gloria de Dios.

El Catecismo de Westminster lo define muy bien así: “El principal propósito del hombre es glorificar a Dios y disfrutarlo para siempre.” 

¿Por qué es que buscar la Gloria de Dios es que encontramos la verdadera felicidad?

  1. Vivimos para algo mucho más grande, infinito, bueno y verdadero que nosotros mismos.
  2. Nos desprendemos de las carreras por ser satisfechos a través de placeres temporales.
  3. Encontramos nuestra verdadera humanidad en ver hacia nuestro Creador, a imagen de quien fuimos hechos y a través del servicio al prójimo, hecho también a esa misma imagen.
  4. Aprendemos a ver en nuestra obediencia a Sus preceptos -obediencia que nace como respuesta de gratitud y adoración por el inmenso regalo de salvación que nos dio en Jesús- lo que significa vivir de manera plena -aún en medio de las pruebas y dificultades-, en paz y con la consciencia tranquila.
  5. Sabemos que siempre tendremos un lugar especial en la casa del Padre…aún cuando por nuestra propia rebelión nos hayamos alejado.
  6. Dios se glorifica al perdonar, restaurar y transformar la vida de pecadores….y ver como estos a su vez transforman su entorno.
  7. Y muchas, muchísimas razones más…..

31Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios. (1 Corintios 10:31, NTV)

3Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo. 4Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. 5Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo. 6De manera que alabamos a Dios por la abundante gracia que derramó sobre nosotros, los que pertenecemos a su Hijo amado. 7Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados. 8Él desbordó su bondad sobre nosotros junto con toda la sabiduría y el entendimiento.
9Ahora Dios nos ha dado a conocer su misterioso plan acerca de Cristo, un plan ideado para cumplir el buen propósito de Dios. 10Y el plan es el siguiente: a su debido tiempo, Dios reunirá todas las cosas y las pondrá bajo la autoridad de Cristo, todas las cosas que están en el cielo y también las que están en la tierra.11Es más, dado que estamos unidos a Cristo, hemos recibido una herencia de parte de Dios, porque él nos eligió de antemano y hace que todas las cosas resulten de acuerdo con su plan.
12El propósito de Dios fue que nosotros, los judíos —que fuimos los primeros en confiar en Cristo—, diéramos gloria y alabanza a Dios. 13Y ahora ustedes, los gentiles, también han oído la verdad, la Buena Noticia de que Dios los salva. Además, cuando creyeron en Cristo, Dios los identificó como suyos al darles el Espíritu Santo, el cual había prometido tiempo atrás. 14El Espíritu es la garantía que tenemos de parte de Dios de que nos dará la herencia que nos prometió y de que nos ha comprado para que seamos su pueblo. Dios hizo todo esto para que nosotros le diéramos gloria y alabanza.  (Efesios 1:3-14, NTV)
La única respuesta que podemos dar a semejante amor, gracia y misericordia que doblar rodilla y dar gloria a Dios….

Llegamos a la cuarta parte de nuestra serie acerca de las “5 Solas” de la Reforma Protestante.  La “Sola” de hoy es quizás el punto pivotal de las 5 y una a la que debemos prestar especial atención para apreciarla, valorarla y vivirla con todo nuestro corazón: “Solo Christus” – ¡Solamente Cristo!.

Toda la vida cristiana gira alrededor de la persona y obra de Jesús.  Es únicamente a través de Él, de quién Él es, de Su vida y obra aquí en la Tierra y Su resurrección física y posterior ascensión física a los cielos que podemos tener nosotros esperanza de vida eterna en una relación restaurada con Dios el Padre.

¿Qué es lo más importante que debemos saber acerca de Jesús?

1. ¿Quién es Jesús?

  • Jesús es Dios, es Dios el Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad, uno con el Padre y con el Espíritu Santo, a la vez una persona distinta, es Dios encarnado. Esta verdad, evidente en todas las Escrituras, a la vez queda muy bien descrita en el Credo de Calcedonia.  En la persona de Jesús están contenidas de manera perfecta Su naturaleza 100% divina y Su naturaleza 100% humana sin confusión alguna, sin mezclarse, pero a la vez, en perfecta unidad.

2. ¡Todo se trata de Jesús!

  • 15Cristo es la imagen visible del Dios invisible.
    Él ya existía antes de que las cosas fueran creadas y es supremo sobre toda la creación
    16porque, por medio de él, Dios creó todo lo que existe
    en los lugares celestiales y en la tierra.
    Hizo las cosas que podemos ver
    y las que no podemos ver,
    tales como tronos, reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible.
    Todo fue creado por medio de él y para él.
    17Él ya existía antes de todas las cosas
    y mantiene unida toda la creación.
    18Cristo también es la cabeza de la iglesia,
    la cual es su cuerpo.
    Él es el principio,
    es supremo sobre todos los que se levantan de los muertos.
    Así que él es el primero en todo.
    19Pues a Dios, en toda su plenitud,
    le agradó vivir en Cristo,
    20y por medio de él, Dios reconcilió consigo
    todas las cosas.
    Hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra,
    por medio de la sangre de Cristo en la cruz. (Colosenses 1:15-20, NTV / ver también Hebreos 1:1-4)

3. Solamente Jesús es nuestro mediador entre Dios y nosotros los hombres.

  • 1En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos. 2Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad. 3Esto es bueno y le agrada a Dios nuestro Salvador, 4quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad. 5Pues hay sólo un Dios y sólo un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús. 6Él dio su vida para comprarles la libertad a todos. Este es el mensaje que Dios le dio al mundo justo en el momento preciso. (1 Timoteo 2:1-6, NTV / ver también Hebreos 12:1-4 y Juan 10:1-18)

4. Solamente en Jesús hay salvación.

  • 23Hubo muchos sacerdotes bajo el sistema antiguo, porque la muerte les impedía continuar con sus funciones; 24pero dado que Jesús vive para siempre, su sacerdocio dura para siempre. 25Por eso puede salvar —una vez y para siempre— a los que vienen a Dios por medio de él, quien vive para siempre, a fin de interceder con Dios a favor de ellos.
    26Él es la clase de Sumo Sacerdote que necesitamos, porque es santo y no tiene culpa ni mancha de pecado. Él ha sido apartado de los pecadores y se le ha dado el lugar de más alto honor en el cielo. 27A diferencia de los demás sumos sacerdotes, no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día. Ellos los ofrecían primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Sin embargo, Jesús lo hizo una vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo como sacrificio por los pecados del pueblo. 28La ley nombra a sumos sacerdotes que están limitados por debilidades humanas; pero después de que la ley fue entregada, Dios nombró a su Hijo mediante un juramento y su Hijo ha sido hecho el perfecto Sumo Sacerdote para siempre. (Hebreos 7:23-28, NTV / ver también Filipenses 2:6-11 y Hechos 4:12)

¡Qué gran Salvador tenemos en Jesús! Si quieres aprender más de este tema y profundizar en estas ideas, puedes bajar este estudio de Cristología Básica y una propuesta de como vivir esto mejor en América Latina Cristología para Latinoamérica .


Continuamos hoy con la tercera parte de la serie acerca de las “5 Solas” de la Reforma Protestante.  La “Sola” que nos toca hoy no solamente es fundamental para el cristiano, sino también es el complemento perfecto para la que vimos ayer, “Sola Gratia”.

Hoy hablaremos de “Sola Fide” (Solamente la Fe).  Esta “Sola” trata con nuestra respuesta a la gracia que se nos es ofrecida y otorgada por Dios a través del sacrificio de Jesús en la Cruz.  Cuándo afirmamos “Sola Fide”, afirmamos lo siguiente:  “La respuesta del hombre hacia Dios, para efectos de su salvación, es únicamente la fe. La fe es un don de Dios, dispensado a través del Espíritu Santo a las personas, por Gracia.”

“1Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. 2Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios.
3También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. 4Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. 5Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.”  (Romanos 5:1-5, NTV)
“8Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, 9no por obras, para que nadie se jacte. 10Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.”  (Efesios 2:8-10, NVI)
Además de estos pasajes, vale la pena revisar: Hechos 16:25-24, Juan 6:35-40 y Romanos 1:16-17 (entre muchos otros más).
Estas dos importantes “Solas”, podemos resumirlas en esta hermosa frase: “Somos salvos únicamente por gracia, únicamente a través de la fe.”
Como punto interesante, en 1999 se llegaron a importantes acuerdos entre el Vaticano y los líderes de la Iglesia Luterana acerca de estas importantes doctrinas.  El documento que contiene el acuerdo (Declaración Conjunta Sobre la Doctrina de la Justificación) y que fue presidido en su tiempo por el Cardenal Ratzinger (hoy Papa Emérito Benedicto XVI) puede ser descargado aquí.

Continuamos hoy con nuestra serie acerca de los 5 pilares fundamentales de la Reforma, las “5 Solas”.  Hoy nos toca ampliar sobre el segundo pilar: Sola Gratia – Solamente la Gracia.

Este sea quizás el pilar más “escandaloso” de todos, porque es el que contraviene muchos de los supuestos acerca de la religión….supuestos que buscan dar respuesta a la pregunta: ¿Qué debo HACER para salvarme? (Sin entrar aún en detalles de qué significa “salvarme”…)

¿Qué queremos decir cuándo decimos “Sola Gratia”? En resumen, afirmamos lo siguiente: Somos salvos únicamente por la Gracia de Dios, sin necesidad de la mediación de la iglesia, los hombres o las instituciones/tradiciones. Eso quiere decir que nuestra salvación, el perdón de nuestros pecados no depende de nuestros méritos, de algún sistema contable de obras buenas vrs. obras malas, o de que alguna persona o institución aquí en la Tierra nos otorgue algún don especial.  La Gracia de Dios es iniciativa de Dios, prerrogativa de Dios y es otorgada libremente por Él como extensión de Su inmenso amor y misericordia por cada uno de nosotros y como consecuencia, por el mundo que Él creó.

  1. Isaías 48:8-11
  2. Efesios 2:1-10
  3. Romanos 5:6-10

Ser salvos por gracia significa que somos salvos para siempre.  No hicimos nada para obtenerla y por ende, es Dios quien nos sostiene hasta el final.  Ser salvos por gracia no solo tiene que ver con nuestro pasado, sino que también redime nuestro presente y nos empuja a vivir un futuro con esperanza y con una libertad que no tiene comparación alguna.  Ser salvos por gracia es lo que nos motiva a responder a Dios con amor, a ser transformados en nuestra actitud y vida diaria como respuesta de agradecimiento a Dios por su obra en nosotros.  Ser salvos por gracia significa que ahora podemos perdonar bien -porque conocemos el perdón que se nos fue dado-, que podemos perseguir la reconciliación y restauración de nuestras relaciones con otros y transformar nuestra comunidad.

Recibir esta inmensa, incomparable y, para el moralista empedernido, escandalosa gracia de Dios es únicamente posible gracias al sacrificio de Jesús en la Cruz.  El sacrificio de Jesús en la Cruz es SUFICIENTE para el perdón de nuestros pecados -pasados, presentes y futuros- y es lo que nos catapulta a vivir una vida de libertad, facultada por la gracia de Dios para transformar el mundo.  ¿Por qúe afirmamos esto?  Las siguientes características del sacrificio de Jesús pueden ayudarnos a entender por qué:

  1. Penal – Jesús pagó la pena por nuestros pecados, sin tener Él pena alguna que pagar
  2. Sustitutivo – Jesús pagó la pena en nuestro lugar
  3. Propiciatorio – Jesús pagó la pena para reconciliarnos con Dios una vez y para siempre
  4. Expiatorio – Nuestras penas son cargadas por Jesús y olvidadas por Dios una vez y para siempre
  5. Imputativo – la justicia de Jesús nos es imputada (otorgada) a nosotros y por ende, somos vistos no solo como inocentes, sino también como justos delante de Dios el Padre

¡Qué regalo más increíble! ¡Qué razón más grande para celebrar, agradecer y compartir con otros el Evangelio!

Cantemos a todo pulmón…