¿Epa quién? ¡Epafras!  No culpo a nadie por no conocer mucho sobre este antiguo “líder” dentro de la primera iglesia en Colosas.  Las referencias bíblicas acerca de este personaje son pocas, pero, a mi criterio, cargadas de significado y relevancia…especialmente para la cultura de hoy que vive obsesionada con el liderazgo y el protagonismo, especial y tristemente, en la Iglesia.

¿Qué nos dice la Escritura sobre Epafras?

“3Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 4pues hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos 5a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio6que ha llegado hasta ustedes. Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes desde el día en que supieron de la gracia de Dios y la comprendieron plenamente. 7Así lo aprendieron de Epafras, nuestro querido colaborador y fiel servidor de Cristo para el bien de ustedes. 8Fue él quien nos contó del amor que tienen en el Espíritu.” (Colosenses 1:3-8 NVI, énfasis mío)

“12Les manda saludos Epafras, que es uno de ustedes. Este siervo de Cristo Jesús está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos, se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios. 13A mí me consta que él se preocupa mucho por ustedes y por los que están en Laodicea y en Hierápolis.” (Colosenses 4:12-13 NVI)

“23Te mandan saludos Epafras, mi compañero de cárcel en Cristo Jesús,24y también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis compañeros de trabajo.” (Filemón 1:23-24 NVI)

Vemos por todos los textos anteriores a un hombre comprometido con el Evangelio y al mismo tiempo, comprometido con su pueblo, su comunidad, su iglesia.  Si bien al final de la carrera vemos a Epafras encarcelado con Pablo, en Colosenses leemos de celo que tenía porque su comunidad conociera bien el Evangelio y diera fruto a través y a partir del Evangelio.

Epafras tiene el privilegio de contarle a Pablo el fruto que ve a través del crecimiento que los colosenses han tenido a partir de su aprendizaje y puesta en práctica del Evangelio.  Epafras no sólo predica y enseña, sino también se mantiene en profunda oración y batalla espiritual a favor de sus hermanos, con una oración muy sencilla, pero muy profunda:

1. Que se mantengan firmes

2. Que cumplan en todo la voluntad de Dios

Epafras no ora por liderazgo, fama, fortuna o prosperidad.  Su oración por sus hermanos es sencilla: que puedan vivir fielmente la vida cristiana en medio de las vicisitudes de la vida y de esa manera, que puedan vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.  Es la misma oración que Pablo hace por la iglesia en Colosas cuándo leemos Colosenses 1:9-14.

¿No les parece un excelente ejemplo a seguir? ¿Qué tal si dejamos de un lado los delirios de grandeza y nos ocupamos de nuestra comunidad local y oramos lo básico, que a la vez, es lo más profundo y esencial?

Quizás ya no los hagan como Epafras….pero podemos confiar y pedir a Dios que nos ayude a seguir su ejemplo.


La gente siempre tendrá estereotipos; siempre llegarán a sus propias conclusiones.  No podemos controlar cómo la gente ve a la iglesia.  Sin embargo, sí podemos controlar lo que deben ver.

Algunos dirán, “Prefiero estar equivocado junto con los paganos que en lo correcto con los cristianos”.  Ahora, ¿no sería genial si la gente dijera, “No estoy de acuerdo con su fe, pero es difícil estar en desacuerdo con su ejemplo.  Vean cómo se aman entre ellos.  Vean su coraje y su compasión.  Vean su carácter.  Me gustaría tener eso.”

Eso es lo que esperaríamos que la gente viera, pero no podemos cambiarles los ojos.  Así que debemos seguir trabajando, les guste o no, se den cuenta o no.

Este es el balance que las iglesias sanas deben buscar:  fe en que Dios hará lo extraordinario y nuestro compromiso con seguir haciendo lo ordinario.  Si la iglesia primitiva se hubiese quedado esperando por milagros, la gente no hubiese sido salva, la iglesia no hubiese crecido ni tampoco hubiese sido saludable.  Pero, dado que los primeros cristianos estaban orando, proclamando y resolviendo los problemas de la vida juntos, cuándo Dios decidió hacer lo extraordinario, ellos estaban listos.

¿Están tú y tu iglesia comprometidos con lo básico: la oración, la proclamación de la Palabra y ser una comunidad cristiana practicante?  Si hacemos de eso nuestro objetivo y seguimos haciéndolo año tras año, quién sabe qué tan grande será la llama cuándo Dios decida encender un fósforo y prenderle fuego a nuestra fidelidad.

(Traducción mía del artículo “God’s Extraordinary Work and Our Ordinary Faithfulness” por Kevin DeYoung publicado originalmente aquí.)


PAPA FRANCISCO
“Pidamos hoy al Señor que este ejemplo de vida, de un hombre que se encuentra continuamente con el Señor y el Señor lo purifica, lo hace más maduro con estos encuentros, nos ayude a nosotros a ir adelante, a buscar al Señor y encontrarlo, a tener un encuentro con Él. Pero lo más importante es dejarse encontrar por el Señor: el siempre nos busca, el está siempre cercano a nosotros. Pero muchas veces nosotros miramos hacia otra parte porque no tenemos ganas de hablar con el Señor o de dejarnos encontrar con el Señor”.
El Papa explicó que la vida de Pedro es un ejemplo porque siempre supo dejarse encontrar por Jesús y rectificar cuando se equivocaba.

Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas. (Colosenses 3:19, NBLH)

Cuándo Dios dice, “Maridos, amen a sus mujeres,” Él se está refiriendo a la mujer como un ser complejo.  Él llama a todos los hombres a que amen a sus esposas de la misma manera en la que el hombre se ama a sí mismo (Efesios 5:29).  Esto significa que un esposo debe hacer todo lo que pueda para entender el mundo de su esposa.  Lo que sigue son ocho recomendaciones a través de las cuales podemos amar a nuestra esposa en varias de sus facetas.

1. Ama su corazón – Amor Emocional

La Biblia usa la palabra “amor” más de 350 veces.  Casi el 10% de esas veces ocurren en el Cantar de los Cantares (que apenas es el 0.5% de toda la Biblia).  Algo que aprendemos de esto es que un esposo debe usar sus palabras para expresar su amor por su esposa.  “Mi amado habló, y me dijo: ‘Levántate, amada mía, hermosa mía, Y ven conmigo.” (Cantares 2:10, NBLH) No conozco a ninguna mujer que no le encantaría escuchar palabras así de su esposo.

2. Ama su mente – Amor Intelectual

Un esposo amoroso convence a su esposa que, para él, ella es la persona más importante en el mundo.  Al decir esto no quiero decir que él la persuade de que nunca la dejará.  Eso no es suficiente, por supuesto.  ¿Sabe tu esposa que la valores por encima de todo?  El amor intelectual significa también relacionarte con la mente de tu esposa.  Muchos hombres ganan el amor de sus esposas a través de conversaciones profundas y bien pensadas.  Muchos hombres fracasan en llevar este hábito a su matrimonio.

3. Ama su cuerpo – Amor Físico

Al nivel más básico, un esposo busca, a través del amor físico, satisfacer las necesidades físicas de su esposa.  Un hombre que está en todas capacidades y elige no proveer  para las necesidades físicas de su esposa, no la ama.  Al mismo tiempo, los hombres deben ayudar a sus esposas a ejercer buena mayordomía sobre la provisión de Dios para poder maximizar sus recursos.

El amor físico también es complementario.  Tu esposa no necesita ser una súper modelo para recibir halagos sinceros de forma regular.  El amor físico debe ser exclusivo.  Ver de reojo a otras mujeres o hablar acerca de su belleza es destructivo.  Cada hombre debe procurar agradar a su propia esposa ( 1 Corintios 7:3 y 33).

4. Amar su alma – Amor Espiritual

Los hombres tendemos a orientarnos hacia las tareas.  Sin embargo, haces de lado una de nuestras mayores responsabilidades; la cultivación de la piedad en nuestras esposas.  Debemos apropiarnos de la frase “…yo y mi casa ” (Josué 24:14-15).  Josué entendió que como cabeza del pacto, sus decisiones tenían un profundo impacto en aquellos bajo su cuidado.   Él debe pensar siempre en el bienestar espiritual de sus dependientes.

Esto significa el tomar decisiones bien pensadas y oradas, aún si estas no son las más populares. “Hoy iremos a la iglesia aunque esa otra señora te haya dicho algo ofensivo la semana pasada.  Debemos tomar tiempo devocional familiar aún a pesar de nuestra apretada agenda.”  Estas son expresiones de amor.

5. Amar sus relaciones – Amor Relacional

Para las parejas con niños, el amor relacionar pueda requerir que el esposo proteja a su esposa de sus “familiares más cercanos”.  Se decisivo y pronto para disciplinar a los niños cuándo le faltan el respeto a mamá.  Resiste la tentación de contradecirla frente a los niños.  Dale un descanso cuándo sea necesario.  Fuera de casa, desarrolla interés por sus amistades.  Ayúdale a enfocarse en aquellas amistades que más bendigan su vida.

6. Ama su humanidad – Amor Realista

Se tierno durante los fracasos de tu esposa.  Ella necesita saber que tu la amas aún si su pecado te entristece.  Se agradecido de que ella es diferente a ti.  Un esposo amoroso ve a su esposa como un regalo de Dios para él, aún si ella no es perfecta.

7. Ama su llamado – Amor que Apoya

Si el llamado más alto de una esposa es el sujetarse a su esposo (Colosenses 3:18), un esposo amoroso ayuda a su esposa a sujetarse.  Algunas esposas nunca aprenden lo que es la sujeción bíblica porque sus esposos rara vez les dan un ejemplo positivo.  Ellos se pelean contra el consejo de la iglesia, hablan de manera blasfema en contra de las autoridades civiles o alegan siempre acerca de las políticas de sus empleos.  Aún así, ellos demandan la total sujeción de sus esposas.  Dios dice que todos los hombres deben someterse a la autoridad (Romanos 13:1).  Apenas podrás ayudar a tu esposa hacer esto si no lo estás haciendo tu mismo.

8. Ama a su Hacedor – Amor Teológico

En última instancia, carecemos de amor porque nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios y estamos insatisfechos con Su provisión.  Esto significa que mientras más amemos a Dios, mejor equipados estaremos para verdaderamente amar a nuestra esposa.

Por Su incomparable gracia, Dios nos atrae para amarle y nos faculta para amar a otros.  Matthew Henry recalca que las epístolas que más se enfocan en la gloria de la gracia divina y en la majestad del Señor Jesús, “son las que más se enfocan en las responsabilidades entre las distintas relaciones entre personas”.  El Evangelio contiene las buenas nuevas de que el Hijo de Dios “…me amó y se entregó a sí mismo por mi” (Gálatas 2:20).  Cristo ama al cristiano entero -corazón, mente, cuerpo, alma- y todo lo demás.  Únicamente cuándo nos damos cuenta de lo que esto significa es que podremos realmente obedecer la Palabra de Dios.  Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas.

(Traducción mía del artículo “Husbands, 8 Admonitions to Love Your Wife” escrito por William Boekestein y disponible en inglés aquí.)


En la vida normal no intersectamos nuestras celebraciones con los momentos tristes y tampoco hacemos de nuestros tiempos tristes, tiempos de celebración.  Cuándo estás triste, no te sientes con ganas de celebrar mucho.

Lo opuesto también es cierto; cuando estás celebrando, no quieres que tu buen ánimo se vea empañado por alguna razón para entristecerte.  Hacemos un gran esfuerzo para separar lo triste de aquello que celebramos.  Eso hace que nuestra vida no sea tan complicada.

Sin embargo, Jesús nos ha llamado a conformar una comunidad tristemente celebradora o, lo que es lo mismo, una comunidad celebradora triste.  ¿Por qué es que podemos afirmar que esto es cierto?  Es cierto porque Jesús te llama a vivir una vida de honestidad sin compromisos y una vida de completa esperanza al mismo tiempo.

Si vas a ser honesto –verdaderamente honesto- entonces terminarás triste. ¿Por qué? Porque no puedes ser honesto sin reconocer el horrible legado de daños que el pecado ha dejado en cada uno de nosotros y en el mundo que nos rodea.

El pecado nos daña, daña nuestras relaciones y también daña nuestro ambiente.  No hay nada que vivamos de este lado de la eternidad que no haya sido, de alguna forma u otra, dañado por el pecado.

La destrucción está tan extendida que casi te deja sin aliento.  Cuando eres verdaderamente honesto acerca del quebrantamiento en el mundo, no puedes evitar entristecerte de manera muy profunda.

Sin embargo, no estamos llamados a ser gente únicamente honesta, hemos sido llamados a ser gente de esperanza también.  Cuando empiezas a considerar lo magnífico que es el amor de Dios, empiezas a entender lo poderosa que es Su gracia, y cuando empiezas a darte cuenta de que Dios está ahorita ejerciendo Su amor y Su gracia para que este mundo pueda llegar a ser completamente restaurado, no te queda más opción que celebrar.

Dios, quien es la más pura definición de amor y sabiduría, no nos dejará a nosotros y al mundo que nos rodea solos hasta que seamos total y completamente restaurados para ser lo que fuimos diseñados para ser desde el inicio.

Esto significa que deberíamos ser la comunidad más triste y más celebradora en el planeta.  Estamos tristes porque sabemos lo mal que están las cosas y celebramos porque sabemos que la ayuda que Jesús nos ofrece llega a lo más profundo de nuestra necesidad.

¿Estás triste por la condición de tu mundo y a la vez haces bailar a tu tristeza con tu celebración de saber lo grande y transformadora que es la gracia de Dios?  Cuándo ves el mundo de manera completamente honesta, ¿te recuerdas de que Dios no descansará hasta renovar todas las cosas?

¡Que tanto la celebración y la tristeza bailen en tu corazón al ritmo del Evangelio de Jesucristo, y que puedas llorar con gozo y celebrar con tristeza hasta que Él haga todas las cosas nuevas!

(Traducción mía del artículo “A Sad and Celebratory Community” por Paul David Tripp, publicado originalmente en inglés aquí.)


En años recientes, ha existido un marcado movimiento de convertidos evangélicos hacia la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa Oriental.  Esta tendencia no ha incluido unicamente evangélicos jóvenes y con poco entrenamiento, sino también pastores establecidos, académicos e incluso uno de los presidentes de la Sociedad Teológica Evangélica.  Mientras las causas para este fenómeno son sin duda complejas y diferentes en cada caso individual, una de las razones más citadas es la sensación de las raíces históricas que estas tradiciones ofrecen.  De tal cuenta, en el sitio web “Why I’m Catholic” (“Por qué soy católico”), un convertido bautista relata la crónica de su conversión hacia el catolicismo romano en términos de su descubrimiento paralelo de la historia de la Iglesia; en el sitio web “Called to Communion” (“Llamados a la Comunión”), un convertido presbiteriano iguala su aceptación del Catolicismo Romano con la aceptación del “cristianismo histórico”; y en el sitio web “Journey to Orthodoxy” (“Viaje a la Ortodoxia”), un convertido anglicano describe la bendición que siente de poder adorar en directa sucesión con los apóstoles a través de la liturgia de la Iglesia Ortodoxa Oriental.

Dentro del protestantismo hay también una migración hacia tradiciones con raíces históricas más profundas (especialmente el anglicanismo, la llamada “via media”) y expresiones más litúrgicas e históricamente conscientes de la adoración y la espiritualidad.  Para la lectura devocional, muchos de mis amigos protestantes jóvenes prefieren el libro “Imitación de Cristo” de Thomas Kempis y jamás se les encontraría leyendo un libro de John Eldredge.  Cada vez se escriben más himnos y muchos evangélicos están cada vez más interesados en el calendario litúrgico.  ¿Qué está causando este movimiento? Dejando lugar para temas teológicos mas complejos que inevitablemente entrarán en juego, creo que un factor significativo es la sensación de ansiedad y falta de raíces que muchos jóvenes postmodernos sienten hoy.  En el corazón de mi generación hay un profundo vacío – una sensación de aislamiento, desconexión y consecuente malestar.  Anhelamos profundamente lo antiguo y majestuoso, la trascendencia y tradición, por aquello que tiene estabilidad, solidez y substancia.  Eso nos está empujando a muchos hacia afuera del evangelicalismo.

A mis 29 años, puedo relacionarme con esa sensación de sentirse perdido en un mundo sin algún contexto a través del cual interpretarlo.  Sin embargo, no creo que debemos abandonar el evangelicalismo para encontrar alguna sensación de ubicación histórica.  De hecho, creo que esta sed por raíces puede ser completamente satisfecha dentro de un marco protestante y evangélico.  Puedes ser católico sin convertirte en Católico, y ortodoxo sin convertirte en Ortodoxo.  Mientras promovemos un “ministerio centrado en el evangelio para la siguiente generación”¨, debemos aclarar que no hay nada inconsistente en ser tanto evangélico como antiguo, “centrado en el evangelio” e “históricamente enraizado”.  La razón es sencilla:  el ser centrado en el evangelio es en sí mismo algo históricamente enraizado.  De hecho, es tan antiguo como el evangelio mismo.  Leer el resto de esta entrada »


Muchos cristianos sienten que la iglesia tiene acaparado el mercado en lo que respecta a la paz interior.  Muchos la ven como una señal de la vida abundante que Jesús vino a traer.  Pero, ¿será que nos perdimos el mensaje de Jesús como el siervo sufriente que nos muestra el camino a la vida?

Si el Evangelio está continuamente confortando al afligido y afligiendo al cómodo, necesitamos entender el dolor y su lugar en nuestras vidas.  A ratos, me pregunto si nuestra hambre por paz ha permitido que dejemos a un lado nuestro propio dolor y el dolor de otros, y de esa forma, perdernos el camino de libertad y redención por el que tanto anhelamos (Romanos 8:22-25).

Recuerdo al activista y autor John Perkins al hablar del dolor, sufrimiento y la voluntad de Dios con un grupo de curiosos estudiantes.  El dijo, “Dios nos llama desde el dolor o hacia el dolor para ministrar a otros en nuestro llamado.”  Para algunos, esto fue malas noticias – y definitivamente lo opuesto hacia donde un título universitario “debe” llevarte – un pasaporte al sueño americano.

Si somos honestos, tendemos a creer que Dios nos dará algún tipo especial de paz antes de que podamos discernir cuál es Su voluntad.  Decimos cosas como, “No sentía paz al respecto,” o, “Estoy esperando la paz de Dios antes de que tome esta decisión”.  Me temo que este enfoque está más relacionado con nuestros deseos engañosos de lo que estamos dispuestos a admitir.  Creemos creer de que Dios es bueno, pero tenemos dificultad en escucharlo cuándo no estamos en paz.  C.S. Lewis lo dijo de esta manera en El Problema del Dolor:

“No podemos saber en realidad si estamos actuando para la causa de Dios si, principalmente, la acción es contraria a nuestras inclinaciones, o (en otras palabras) dolorosa…la acción completa que nace de la rendición total del yo a Dios demandará dolor.” Leer el resto de esta entrada »


Me pregunto si otros se están dando cuenta del fenómeno que veo en muchas iglesias:  gente atrincherándose con otras personas de su misma generación.  La gente en sus 20’s comparte con otros en sus 20’s hablando de preocupaciones de gente en sus 20’s.  Las familias jóvenes se juntan con otras familias jóvenes, siendo anfitriones de citas para que los niños jueguen y los papás intercambien tips de cómo ser mejores papás.   Me parece a mi que las personas en sus 60’s tienden a juntarse sólo con otras personas en sus 60’s.  Existen, por supuesto, notables excepciones.  Existen aquellos hombres y mujeres mayores que se convierten en pilares de la iglesia al invertir en hombres y mujeres jóvenes.  Existen también aquellos jóvenes que buscan servir a las familias jóvenes o a los miembros mayores.  Sin embargo, en la mayoría de los casos, pareciera ser que la gente invierte la mayoría de su energía espiritual con otras personas que atraviesan una etapa similar de la vida.

Hay mucho que puede decirse acerca de esto –su alcance, causas, beneficios y demás.  Pero si hay algo que me impacta hoy es que el segregarnos en nichos basados en edad y etapa de vida tiende a debilitar el futuro de la iglesia.  ¿Qué quiero decir con esto?

Está claro, en primera instancia, de que Dios desea que la fea sea enseñada y transmitida de la generación mayor a la más joven.  Las palabras de Pablo a Tito son quizás las más conocidas con respecto a esto:

“1Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina: 2Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.3Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta, no calumniadoras ni esclavas de mucho vino. Que enseñen lo bueno, 4para que puedan instruir (exhortar) a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, 5a que sean prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

 6Asimismo, exhorta a los jóvenes a que sean prudentes. 7Muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, condignidad, 8con palabra sana e irreprochable, a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros.” (Tito 2:1-8 NBLH)

¿Qué pasa cuándo esta visión de la vida dentro del cuerpo de Cristo no se materializa de manera amplia dada la manera en que nos agrupamos de acuerdo a nuestras preferencias demográficas? Leer el resto de esta entrada »


El Colectivo Storyframes es un esfuerzo de colaboración entre la Coalición por el Evangelio y Austin Stone Church cuyo propósito es celebrar la maravillosa obra de Dios en las vidas de gente ordinaria.  A través de la excelencia en el arte de contar historias (video, fotografía, palabra hablada y escrita), este proyecto busca hacer un recuento de la obra transformadora y redentora de Dios en las vidas de nuestros hermanos y hermanas.  De esta manera, este sitio web reúne historias de la gracia de Dios que nos exhortan.   Lo que buscamos es que estas historias te inspiren a adorar a Dios.

Como colectivo, esperamos que las personas alrededor del mundo se unan a nosotros en reunir y contar las impresionantes historias de la gracia de Dios y el poder del Evangelio.  Esperamos que este proyecto incremente tu fe, fortalezca tu espíritu y abra tus ojos a las maravillosas obras de Dios todos los días en tu vida y en las vidas de otros a tu alrededor.

A pesar de que estas historias difieren en personajes, formatos y ubicaciones, comparten el mismo héroe: Dios.  Ya sea resaltando la recuperación de una adicción, sanidad, renovación, transformación o cualquier otro tipo de buenas noticias, todas testifican acerca del poder y gracia de Dios, hecho disponible a nosotros a través de la persona y obra de Jesucristo.

Esperamos que no sólo disfrutes leer, escuchar y ver estas historias, sino que también tomes el tiempo para observar las historias de aquellos alrededor tuyo.  Cuéntale a otros la historia de lo que Dios ha hecho por el mundo en Jesús, y cuéntales tu historia – lo que Dios ha hecho en ti.

Vida Real

Desde el momento en que le diagnosticaron un tumor maligno a Jen McManus, ella ha estado luchando – luchando contra el cáncer y luchando por esperanza.  Sin embargo, lejos de anclar su esperanza en deseos humanos, la esperanza de Jen está anclada en la certeza del amor de Cristo.

“El cáncer hizo más real la muerte – y también hizo más real el evangelio”, nos dice Jen en esta galería narrada de fotos.  “Tengo gozo a causa del evangelio y porque la historia que Dios está contando a través de mi vida”.

Ben Peays es el director ejecutivo de The Gospel Coaltion y un candidato a doctorado del Trinity Evangelical Divinity School

(Traducción mía del artículo “Whether I Live or Dies, God Wins” por Bean Peays, disponible gratis aquí)


(Traducción mía del artículo “The Secular Salvation Story” por Kevin DeYoung publicada originalmente en inglés aquí.)

Todos vivimos alrededor de alguna meta-narrativa.  No podemos evitar el tratar de darle algún sentido a nuestra vida.  No vivimos la vida o experimentamos la realidad a secas, estamos contantemente interpretándola.

Todos creemos en alguna historia de salvación.

El mensaje cristiano de la salvación relata la historia del pecado, el arrepentimiento y el perdón.

La historia secular de la salvación es una versión derivada y desviada de la narrativa cristiana más antigua.  Relata la historia del yo, la autenticidad y la aceptación.

En lugar del pecado cometido en contra de un Dios santo, tenemos infracciones cometidas en contra del yo.  No batallamos para cumplir la ley de Dios.  Batallamos para mantener nuestro propio sentido de lo que es correcto e incorrecto.  El problema no es ofender a Dios, sino la integración e identidad personal.

En lugar del arrepentimiento delante de un Dios santo, tenemos la autenticidad de la auto expresión.  No lamentamos el ser mucho menos de lo que deberíamos ser.  Lamentamos no estar en contacto con quienes realmente somos.  Nuestra confesión no es “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros…” (Isaías 6:5 NVI), sino “¡Ay de mí si me llego a considerar impuro!”.

En lugar de buscar el perdón de un Dios santo, tenemos la aceptación casual de simplemente ser como queremos ser.  No vemos que las demandas de la justicia hayan sido satisfechas en el sufrimiento de Cristo.  Vemos a la voz de la consciencia silenciada en los  gritos de los buenos deseos.  La buena nueva no es la gracia y la misericordia, sino la tolerancia y la iluminación.

Todos estamos contando una historia, viviendo por una historia y evangelizando una historia.  Una historia es antigua y áspera.  La otra es moderna y banal.  Una confronta.  La otra acaricia.  Una verdaderamente salva.  La otra falsamente socorre.  Escoge bien tu historia.  Una empieza gris, pero termina con vida.  La otra se ve alegre y termina en muerte.